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El marxismo ante la opresión

Tony Cliff

El núcleo del marxismo es que la emancipación de la clase trabajadora es el acto de la propia clase trabajadora. Al mismo tiempo, Marx defiende que las ideas preponderantes de la sociedad son las ideas de la clase dirigente. Una forma importante a través de la cual estas ideas arraigan es la división de la unidad de los trabajadores en diferentes razas, nacionalidades y géneros.

La opresión de los negros por los blancos, de las mujeres por los hombres, etc. dividen a la clase trabajadora, y la política de dividir y vencer refuerza el poder de los capitalistas.

¿Cómo afecta la opresión a la condición de los trabajadores que pertenecen al sector oprimido? Los trabajadores negros en Gran Bretaña son explotados como trabajadores. Que sean discriminados como negros agrava la explotación. Reciben salarios más bajos, las condiciones de trabajo son peores, sufren una vivienda deficiente y otras privaciones sociales. Lo mismo para las trabajadoras, que son forzadas a sufrir una doble carga: la de asalariadas y el cuidado de los niños y la casa. Sus trabajos son mucho más marginales; tienen menos oportunidades de lograr formación; son forzadas a abandonar el trabajo para el cuidado de las criaturas; su opresión agrava su explotación. Seguir leyendo El marxismo ante la opresión

¿Por qué necesitamos un partido revolucionario?

Tony Cliff

  1. La conciencia desigual en la clase trabajadora
  2. Contra el oportunismo y el sectarismo
  3. El partido revolucionario: la universidad de la clase trabajadora
  4. Tres tipos de partido de los trabajadores
  5. El revolucionario enseña y aprende de la clase trabajadora
  6. El carácter de los partidos reformistas: pasividad y adaptación
  7. Centralismo democrático
  8. La necesidad de un partido revolucionario de masas

 

1. La conciencia desigual en la clase trabajadora

¿Por qué necesitamos un partido revolucionario? La razón principal para esto se encuentra en dos afirmaciones de Marx. Él decía que la emancipación de la clase trabajadora debía ser un acto de la propia clase trabajadora. Al mismo tiempo afirmaba que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes de cada época. Ambas afirmaciones contienen una contradicción. Pero esta contradicción no existe exclusivamente en la mente de Marx sino en la realidad.

Si sólo una de las afirmaciones fuera correcta no habría necesidad de un partido revolucionario. Si fuera así de fácil, que la emancipación debe venir exclusivamente de la clase trabajadora, no tendríamos por qué luchar por el socialismo. Podríamos simplemente cruzarnos de brazos con una sonrisa en el rostro y esperar. Los trabajadores ya se liberarían solos. Por otro lado, si fuera únicamente correcto que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes, o sea que los trabajadores siempre consentirán las ideas de la clase dominante, entonces también podríamos cruzarnos de brazos. Pero en este caso tendríamos que romper a llorar ya que no podríamos cambiar nada.

Efectivamente ambas afirmaciones de Marx son correctas. La lucha de clases no sólo se manifiesta en el conflicto entre trabajadores y jefes, sino también en las luchas dentro de la clase trabajadora. Cuando los trabajadores forman piquetes no están tratando de impedir a los capitalistas que trabajen. Los capitalistas de por sí no trabajan, por lo que tampoco lo harían cuando hay una huelga. En un piquete se trata de que una parte de los trabajadores impida la irrupción de la otra parte a favor de la patronal. Seguir leyendo ¿Por qué necesitamos un partido revolucionario?

Portugal: 25 de abril de 1974: La revolución que se marchitó

David Karvala

El 25 de abril de 1974, la gente de Lisboa se despertó para encontrarse con tropas armadas, y tanques, controlando todas las calles principales.

En un principio, nadie sabía qué significaba. Un régimen fascista llevaba 44 años dirigiendo el país. Cualquier oposición era reprimida por la policía secreta, el PIDE. La fascista Legión Portuguesa tenía 100.000 miembros uniformados. Los sindicatos independientes estaban prohibidos, y la policía disparaba a los huelguistas. Fácilmente se podía suponer que las tropas estaban allí para fortalecer la dictadura.

Pronto se sabría la verdad. Era un golpe de Estado, pero desde la izquierda.

La gente salió a la calle para abrazar a los soldados, poniendo claveles en los cañones de sus armas, y subieron a los tanques en manifestaciones espontáneas. La prensa del mundo la proclamó como la pacífica “revolución de los claveles”.

Pero los siguientes dieciocho meses estuvieron lejos de ser pacíficos, porque los motivos que habían desencadenado en el golpe no tenían nada que ver con la “armonía social” ni con una “primavera política”.

A finales de 1975, la revolución había acabado y el capitalismo portugués estaba seguro otra vez.

¿Qué había pasado? ¿Fue posible una salida diferente, una revolución socialista?
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La clase trabajadora y la opresión

Tony Cliff

¿Por qué Karl Marx daba tanta importancia al papel de la clase trabajadora? No fue por la cantidad de personas que la componían. De hecho, cuando Marx escribió el Manifiesto Comunista, los únicos dos países donde se había completado la Revolución Industrial eran Inglaterra y Bélgica.

A nivel internacional, la clase trabajadora era pequeña. Sin embargo, hoy en día sólo en Corea del Sur hay más trabajadores de los que había en el mundo entero en los tiempos de Marx. Incluso ahora, a finales del siglo veinte, la clase trabajadora no ha llegado a constituir la mayoría de la humanidad. Esa mayoría la componen los campesinos.

Marx eligió a la clase trabajadora porque decía que es el sujeto de la historia, a consecuencia de encontrarse en una situación colectiva. Según él, la clase trabajadora no es una colección de personas, sino un colectivo. Hay una diferencia enorme entre estas dos condiciones. Seguir leyendo La clase trabajadora y la opresión