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Islandia: una forma de resolver la crisis

Dani Bravo

En català

Islandia, irremediablemente, está apareciendo en ciertos medios más de lo habitual. La resistencia de su población a pagar la crisis ha conseguido grandes logros, pero no se ha seguido ni de lejos como las revoluciones en el mundo árabe. Quizás porque pueda ser un modelo más fácilmente identificable y reproducible para la clase trabajadora en Europa.

Pero ya van dos referéndums seguidos en los que gana el “No” a pagar la deuda generada por unas entidades privadas regidas por los principios del neoliberalismo más ortodoxo. Y la situación se vuelve cada vez más preocupante, sobre todo para los gobiernos y bancos acreedores (Holanda y Gran Bretaña) y empieza a tener una repercusión notable. Seguir leyendo Islandia: una forma de resolver la crisis

Cambiar el mundo para salvar el planeta

Este diciembre [de 2009], se celebrará en Copenhague la Cumbre Climática de la ONU. Las recientes inundaciones en todo el mundo demuestran que algo debe hacerse urgentemente. Aquí se argumenta que la solución va mucho más allá de lo que se acordará en esta cumbre, y que hace falta un cambio social radical.

David Karvala

A principios del mes pasado, Murcia vivió unas inundaciones récord. Ocurrió lo mismo en Filipinas, India, Turquía… Con el cambio climático, estas condiciones meteorológicas extremas serán cada vez más frecuentes.

El ejemplo más conocido es el del Huracán Katrina que —ayudado por los recortes presupuestarios de George Bush— arrasó Nueva Orleans en 2005, provocando miles de muertes.

Un reciente informe científico del Programa de la ONU para el Medio Ambiente cita otros ejemplos, que van desde vientos récord en Cuba y la peor sequía en 70 años en México, hasta importantes nevadas en Johannesburgo.

Estas condiciones extremas demuestran que el cambio climático no significa que podremos ir en camiseta en invierno. Supone un enorme reto para la humanidad. Debemos entenderlo para poder luchar contra sus causas. Seguir leyendo Cambiar el mundo para salvar el planeta

La liberación gay en Oriente Medio

Ghassan Makarem

[Català]

Existen confusiones muy generalizadas respecto al islam y la liberación gay, que llevan a algunos incluso a justificar las guerras imperialistas.

La represión de la homosexualidad en Oriente Medio

Uno de los pretextos de los británicos cuando colonizaron la India fue salvar a las mujeres de prácticas tan crueles como la de quemar a las viudas junto a sus maridos muertos. Excusas similares se han utilizado también cuando Estados Unidos e Inglaterra decidieron invadir Afganistán. Expertos y activistas pro derechos humanos —como si fueran periodistas empotrados entre las tropas invasoras— ofrecieron la retórica necesaria para la propaganda bélica a favor de los derechos humanos.

El mismo patrón de salvación de los oprimidos está siendo aplicado a gays y lesbianas en Oriente Medio. Pero la pregunta no es si el islam es tolerante con la homosexualidad o si las sociedades de Oriente Medio pueden aceptar a gays y lesbianas. Como la experiencia en el Líbano ha demostrado, la lucha por la liberación sexual está estrechamente conectada con la lucha contra el imperialismo.

Los Estados occidentales, América Latina y algunos países asiáticos ya no persiguen las relaciones homosexuales, algunos incluso han dado pasos muy importantes hacia la igualdad. En general, el movimiento por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) es fuerte en los países occidentales y recibe grandes ayudas, por ejemplo, en su lucha contra el SIDA y contra la desigualdad. Son numerosos los clubes, los bares o las tiendas gays. La libertad sexual en estos países ha alcanzado un nivel en el que los “estilos de vida gays” se venden públicamente. Incluso, algunas facciones del cristianismo —la religión de la Europa “laica”— muestran una mayor tolerancia hacia los pecadores homosexuales, siempre que éstos se comporten, en sus relaciones personales y sociales, como heterosexuales tradicionales.

Por otro lado, en Oriente Medio y zonas próximas, la homosexualidad es reprimida duramente. Campañas morales contra la homosexualidad —a veces unidas a acusaciones de satanismo y drogadicción— son una de las herramientas principales del Estado, en algunos países del norte de África, para reprimir a su juventud. Además, en los países árabes y musulmanes hay muy pocas organizaciones pro defensa de los derechos sexuales; activistas y organizaciones abiertamente gays o lesbianas son prácticamente inexistentes. Con la excepción de algunos lugares en Beirut, no hay bares y saunas gays en Oriente Medio. Parece que el islam, la “religión de los terroristas con turbante”, no sólo reprime a las mujeres, sino que también oprime brutalmente a los homosexuales.

La represión de la homosexualidad en Occidente

Ésta es la imagen general que nos aportan los medios de comunicación mayoritarios en Occidente sobre la situación de LGBT en los países árabes y musulmanes, y en Oriente Próximo en particular.

Sin embargo, unos días antes de la Navidad de 2008, la fiesta más importante para los cristianos, en “la capital gay del mundo”, San Francisco, una lesbiana fue brutalmente violada por cuatro agresores. Su orientación sexual fue claramente una motivación para el ataque. Esta agresión ocurrió en el contexto de la aprobación por referéndum de una ley que acababa con el derecho al matrimonio de parejas homosexuales.

De hecho, las personas LGBT en los países occidentales no han alcanzado todos sus derechos. Muchos de los derechos nuevamente adquiridos —herencia, contratar un seguro, etc.— se condicionan a que las personas encajen en las normas sociales heterosexuales: de ahí que el tema del matrimonio homosexual o las uniones civiles haya adquirido tanta importancia.

De todas formas, la existencia de “comercios gays” no puede ser vista como una medida de libertad. Es la política de “separados pero iguales”, disfrazada de libertad de elección a la hora de comprar. ¿Por qué los negocios deben ser para gays, lesbianas, heterosexuales o incluso para “mixtos”? Las políticas de liberación gay de los años 60 y 70 han dejado paso a una política de identidad y sectarismo en el movimiento por la igualdad y en la sociedad en general.

La liberación LGBT es un fenómeno muy reciente. El concepto de los derechos universales de LGBT ha sido mencionado hace muy poco en la Asamblea General de la ONU. El poner una atención especial sobre aquellos países que aún criminalizan la homosexualidad es un paso muy reciente. Sólo en las últimas décadas las personas LGBT han empezado a organizarse públicamente. En Oriente Medio, sólo en el Líbano, Turquía y el Estado israelí se permiten organizaciones de LGBT. Otros países como Irán o Arabia Saudita suelen condenar a pena de muerte actos homosexuales, aunque algunos casos destacados en los medios han sido exagerados por los defensores de los derechos humanos en Europa.

Por otro lado, la relativa tolerancia formal para con la homosexualidad en Israel, por ejemplo, esconde el hecho de que Israel es un Estado de apartheid donde abunda la intolerancia religiosa. Los desfiles del orgullo en Jerusalén, por ejemplo, suelen ser atacados por judíos fundamentalistas, que algunas veces han llegado a lanzar hasta heces. En Turquía, las organizaciones de LGBT suelen ser víctimas de la represión gubernamental. En el Líbano, el Estado (controlado a partes iguales por cristianos y musulmanes) aún niega el reconocimiento oficial a Helem, la organización LGBT, aunque ésta colabora con el gobierno en la lucha contra el SIDA.

Islam, nacionalismo y homosexualidad

Pero aunque el islam juegue un papel importante en la actitud negativa hacia la homosexualidad de los musulmanes en Oriente Medio —tanto como el catolicismo lo hace en América o Europa— las leyes que condenan la homosexualidad (leyes de sodomía) fueron impuestas en un primer momento por los invasores coloniales e imperialistas. En el Líbano, por ejemplo, se establecieron durante el mandato francés.

Esto sucedió igualmente en otros muchos países alrededor del mundo. Los regímenes poscoloniales heredaron las leyes y no hicieron nada para cambiarlas. El énfasis en el nacionalismo significaba que una nueva identidad nacional debía originarse basada, en parte, en nociones occidentales ya caducas. Por ejemplo, en el Líbano, la identidad de la clase media emergente a finales del siglo XIX se basó en dos corrientes aparentemente opuestas. Por un lado, lo que quedaba del orden feudal/religioso y, por otro lado, una nueva identidad propia del nuevo Estado basada en la idea capitalista de la familia y sus roles de género. Durante ese mismo período fue desapareciendo, gradualmente, la poesía homoerótica que prevaleció durante el imperio islámico.

Obviamente, la nueva identidad chovinista no acepta la homosexualidad al contemplarla como una desviación y una debilidad moral, especialmente cuando se busca a chivos expiatorios para justificar los fracasos en la lucha contra Israel y el imperialismo. El islam político surgió de estos fracasos, representando una alternativa al nacionalismo árabe, pero compartiendo la misma actitud hacia la homosexualidad. Algunas de las organizaciones más fundamentalistas son conocidas por su sexismo y su homofobia, no diferenciándose mucho del comportamiento del vaticano respecto a este tema. Igualmente, la izquierda en la región, influenciada por el estalinismo, aún considera a la homosexualidad como una desviación burguesa o directamente la ignora porque “las masas” son demasiado conservadoras.

Pero, durante las dos últimas décadas, Oriente Medio ha sido rápidamente urbanizado; residencias fortificadas y complejos de alto standing se enfrentan a bolsas extremas de pobreza. Según el Banco Mundial, hace veinte años sólo el 30% de la población vivía en ciudades y en 2020 se estima que el 70% se concentrará en zonas urbanas.

Este proceso de urbanización ha creado las condiciones para la generación de nuevas identidades de LGBT en la región, más allá de actos homosexuales aislados. Éstas surgen al lado de “la extensión de oportunidades de trabajo para las mujeres, sueldos más altos, la mercantilización de la vida cotidiana, un Estado que asume algunas funciones tradicionales de la familia, y la extensión de la medicina moderna con su predilección por clasificar.” (Drucker 2009). Cuando el presidente de Irán, Ahmadinejad, dijo en la Universidad de Columbia que en Irán no había homosexuales se refería a esta identidad LGBT. Se equivocaba, porque pasa por alto el hecho de que ésta es producto del modelo de capitalismo altamente urbanizado, el mismo que Irán está persiguiendo.

Estos hechos son vitales para comprender el nacimiento de nuevas identidades y la naturaleza de la opresión, ya sea en Estados supuestamente laicos como Turquía o Egipto, o en Estados confesionales como Irán o Arabia Saudita, o en Estados de apartheid y segregación como Israel o el Líbano, o por grandes corrientes políticas bajo la bandera del nacionalismo árabe o el islam.

Luchando contra la homofobia y el imperialismo

Las pocas organizaciones de LGBT que han nacido en los últimos años en el Líbano y entre la comunidad palestina en Israel son conscientes de esto así como de las condiciones sociales en las que se encuentran.

Un ejemplo es Helem, fundada en 2001 aunque oficialmente su fecha de inicio en el Líbano es 2004.[2] Comenzó agrupando a activistas defensores de los derechos humanos, trabajadores sociales, anarquistas y socialistas. Rápidamente estableció colaboraciones con grupos de la izquierda radical como Direct Line, la revista Al-Yassari, Indymedia, la campaña para el boicot a empresas pro israelíes, etc. junto a unas pocas ONGs.

Durante los preparativos para la guerra en Irak, Helem formó parte de la coordinadora de la campaña antiguerra, “Ni guerras, ni dictaduras”. Esta campaña unía la guerra con otras cuestiones como la lucha por la democracia, incluyendo la petición de derechos civiles plenos para todos y todas. La implicación de Helem en esta campaña, junto a grupos estudiantiles, ONGs y grupos de izquierda, no fue sólo una cuestión de solidaridad con el pueblo iraquí, también se basó en la convicción de que la liberación sexual no puede alcanzarse bajo el imperialismo y no puede ser separada de la lucha más amplia por una verdadera democracia.

En abril de 2004, Helem presentó al gobierno los documentos para constituirse en asociación y abrió un centro comunitario en Zico House, un espacio cultural de Beirut, donde ofrecía servicios similares a los de organizaciones LGBT en otras partes del mundo.

Pero los hechos que siguieron al asesinato de Hariri en 2005 le dieron un vuelco general al país.[3] La retirada del ejército sirio y las promesas de reformas democráticas dieron la falsa impresión de que podían conseguirse algunas libertades. Pero como en otras “revoluciones” apoyadas por Estados Unidos, la Revolución de los Cedros aumentó la dependencia del sistema capitalista internacional, aumentando también la represión policial. Desde el principio quedó claro para los activistas LGBT que las fuerzas prooccidentales que dominaban eran peores que sus predecesores, dado que sus protestas contra el gobierno eran claramente homofóbicas. Unos pocos días después del inicio de la “revolución” activistas gays por la democracia fueron expulsados del “campo de la libertad” montado por ONGs que recibían generosas donaciones de Estados Unidos y la Unión Europea para “promover los derechos humanos y la democracia”.

El ambiente generalizado de amenazas hacia trabajadores sirios, palestinos y chiíes —impulsado por los medios de comunicación prooccidentales— comportó el aumento de ataques a homosexuales en áreas controladas por los partidos prooccidentales. Hasta el día de hoy, la gran mayoría de retórica homófoba y ataques a Helem en Internet se han producido desde páginas afines a los regímenes prooccidentales, especialmente de Arabia Saudita y Egipto.

Durante la agresión israelí al Líbano, en 2006, Helem fue también una de las primeras organizaciones en reaccionar y formar parte de las masivas protestas contra los ataques. El centro LGBT se convirtió en uno de los centros más activos del movimiento antiguerra durante las cuatro semanas de bombardeos. Junto a aliados ecologistas, antiguerra, grupos estudiantiles y refugiados palestinos, Helem fue parte activa de Samidoun, la mayor campaña independiente en solidaridad con la resistencia, que trabajó en la atención a los refugiados y las víctimas de los bombardeos. La posición antiimperialista del grupo de lesbianas palestinas, Aswat, fue en el mismo sentido.

El impacto de la guerra de 2006 no debería subestimarse. El número de refugiados llegó a un millón. La campaña Samidoun finalizó en diciembre de 2006 habiendo cuidado directamente a 10.000 personas, e indirectamente al doble, durante los bombardeos israelíes. En las actividades desarrolladas tras la guerra llegó, al menos, a socorrer a 80 pueblos. Ningún tipo de intervención occidental —incluso aunque fuese amistosa— habría podido ayudar a gays y lesbianas y a sus aliados a hacer esto.

Aunque la represión de la homosexualidad es aún la norma en Oriente Medio es un error asumir que ésta se deba al islam.

Gays y lesbianas en la zona hacen frente a un tipo de opresión que no es muy diferente a la que sufrían los europeos hace pocos años, sin mencionar la represión a los gays durante el Holocausto. La actitud de los poderes religiosos en Oriente Medio va desde la condena extrema de la homosexualidad a la tolerancia, tal y como ocurre ahora en Europa y Estados Unidos. La sociedad está igualmente dividida como en otras zonas del mundo.

Pero aún así hay dos diferencias importantes. La primera es que la mayoría de la población de Oriente Medio vive en la pobreza y bajo regímenes represivos (la mayor parte de los cuales están apoyados por las potencias occidentales).

La segunda es que gays y lesbianas en sitios como Palestina, el Líbano, Irak o Afganistán, al menos, viven bajo una constante amenaza contra sus vidas por parte de Estados Unidos y sus aliados locales, así como Israel y la Unión Europea.

Por todo esto, cuando uno de estos países occidentales condena un acto de violencia realmente repugnante de un Estado musulmán contra un hombre gay, por ejemplo, les deberíamos recordar que, según Kinsey —que calculó que el 10% de la población es gay— entre el más de un millón de personas que han sido asesinadas en Irak por el “mundo libre”, podría haber unos 100.000 homosexuales.


[1]    Publicado por primera vez en La Hiedra, abril de 2009. Traducción: Jesús Castillo.

[2]    El autor fue uno de los fundadores de Helem. Recientemente ha criticado la deriva de la organización. Ver “Lebanese gay rights organization Helem marks 10 years with a mixed legacy”, Al-Akhbar, 30/09/2014. Disponible en: http://english.al-akhbar.com/node/21786. Él mismo resume algunos logros de Helem en Makarem 2011.

[3]    Para un análisis del conflicto libanés, ver David Karvala, “Para entender la crisis libanesa”, El Viejo Topo, julio de 2008.

Notas sobre los partidos y los movimientos

David Karvala

Dos secciones del libro Rusia 1917: La revolución rusa y su significado hoy, Ed. Tempestad 2007.

Movimientos y partidos

El movimiento anticapitalista se caracteriza en gran parte como un movimiento no partidista, incluso antipartidista. Esta hostilidad no es novedosa. Hubo ya un ejemplo en el siglo xix, cuando el anarquista ruso, Bakunin, se enfrentó a Marx y Engels, defendiendo “la autonomía” y “la organización espontánea” del movimiento, frente al “partido autoritario del comunismo”, es decir, los marxistas.[1] Pero, en privado, Bakunin reconoció las limitaciones de la espontaneidad y abogó por una “dictadura colectiva e invisible”, dirigida por él mismo.[2]

Las experiencias de 1917 nos ofrecen muchos más ejemplos acerca de qué suponen, en la práctica, las diferentes formas de ver la relación entre el partido y el movimiento. Seguir leyendo Notas sobre los partidos y los movimientos

¿Qué significó la caída del muro de Berlín?

David Karvala
@davidkarvala

Este artículo apareció en En lucha No.100, noviembre de 2004.

¿Qué significó la caída del muro de Berlín en 1989? No es una cuestión meramente histórica, o de importancia sólo para la gente de la región.

Si los países del Este, con sus dictaduras y policías secretas, representaban alguna forma de socialismo o “Estado obrero” —como mantiene tanto la derecha como mucha gente en la izquierda y el movimiento anticapitalista— entonces el socialismo no puede formar parte de ese “otro mundo” que queremos.

Frente a estas visiones, este artículo argumenta que las luchas contra estas dictaduras son una parte de la historia del socialismo desde abajo que debemos recuperar. Seguir leyendo ¿Qué significó la caída del muro de Berlín?

El bolchevismo y el islam: los derechos religiosos en la revolución rusa

Dave Crouch 

El socialismo y el anticapitalismo tienen mucho para aprender sobre cómo el partido bolchevique se acercó a la gente musulmana del imperio ruso.

La Revolución rusa de 1917 tuvo lugar en un imperio que albergaba a 16 millones de musulmanes – un 10 por ciento de la población. El derrumbamiento del zarismo radicalizó a los musulmanes, que exigieron la libertad religiosa y los derechos nacionales que les negaron los zares.

El 1° de mayo de 1917, tuvo lugar en Moscú el primer congreso panruso de musulmanes. Después de acalorados debates, el congreso votó por los derechos de las mujeres, haciendo que los musulmanes de Rusia fueran los primeros en el mundo en liberar a las mujeres de las restricciones típicas de las sociedades islámicas de ese período. Al mismo tiempo, los líderes musulmanes conservadores eran hostiles al cambio revolucionario. ¿Cómo respondieron los marxistas rusos, los bolcheviques? Seguir leyendo El bolchevismo y el islam: los derechos religiosos en la revolución rusa

El marxismo ante la opresión

Tony Cliff

El núcleo del marxismo es que la emancipación de la clase trabajadora es el acto de la propia clase trabajadora. Al mismo tiempo, Marx defiende que las ideas preponderantes de la sociedad son las ideas de la clase dirigente. Una forma importante a través de la cual estas ideas arraigan es la división de la unidad de los trabajadores en diferentes razas, nacionalidades y géneros.

La opresión de los negros por los blancos, de las mujeres por los hombres, etc. dividen a la clase trabajadora, y la política de dividir y vencer refuerza el poder de los capitalistas.

¿Cómo afecta la opresión a la condición de los trabajadores que pertenecen al sector oprimido? Los trabajadores negros en Gran Bretaña son explotados como trabajadores. Que sean discriminados como negros agrava la explotación. Reciben salarios más bajos, las condiciones de trabajo son peores, sufren una vivienda deficiente y otras privaciones sociales. Lo mismo para las trabajadoras, que son forzadas a sufrir una doble carga: la de asalariadas y el cuidado de los niños y la casa. Sus trabajos son mucho más marginales; tienen menos oportunidades de lograr formación; son forzadas a abandonar el trabajo para el cuidado de las criaturas; su opresión agrava su explotación. Seguir leyendo El marxismo ante la opresión