Georgiana Ciupag
Entrevistamos a una compañera rumana sobre las recientes elecciones presidenciales en Rumanía, en las que la extrema derecha casi ganó.
¿Qué defienden el candidato de la extrema derecha, George Simion, y su partido AUR?
El partido ultra AUR, Alianza para la Unión de los Rumanos, se fundó en 2019. Al ser ultranacionalistas se refieren a la unión de las personas rumanas, ya estén en Rumania, en Moldavia o en la diáspora.
Aprovecharon la crisis de la covid de 2020 para darse a conocer y ganar popularidad. Supieron aprovechar muy bien las redes sociales para llegar a todo el mundo. Crearon bulos. Hicieron un tipo de conspiranoia sobre la covid, sobre la situación de confinamiento, son antivacunas… Defienden en el Parlamento de Rumanía que no se vacunen a las mujeres del virus del papiloma humano. También están en contra de la vacunación infantil. Son un mundo aparte.
Aprovechando la situación de 2020 crecieron mucho se hicieron muy populares entre la población joven. Esto es lo más preocupante. La gente joven que está quemada de la situación política que se vive en Rumanía desde hace casi 35 años y no encuentra una salida en nuestro país.
Simion es el hijo, entre comillas, de Călin Georgescu, que fue el primer candidato de AUR a las presidenciales en Rumanía. Aquellas elecciones se anularon, y todo esto se hizo muy mal. La anulación de las elecciones y la prohibición a Georgescu de volver a presentarse creó un efecto rebote en la gente. Alguna gente que quizás no lo hubieran votado o no lo tenían claro acabaron votándole.
Simion se refiere a Georgescu como a su “padre”. Esto nos hace recordar mucho al Ceauşescu, el dictador de Rumanía entre 1965 y 1989, que se presentaba como el “padre de la nación”.
AUR, Georgescu y Simion, reproducen parte de la ideología de régimen del Ceauşescu. Están en contra de la Unión Europea (bueno, yo también lo estoy, ¡pero por motivos muy diferentes!). Admiran mucho a Putin y piensan que ellos podrían hacer en Rumanía lo que hace Putin en Rusia.
Les obsesiona la defensa de la familia tradicional, y son muy LGTBIfóbicos. Dicen que con ellos en modo alguno se legalizará el matrimonio entre dos personas de mismo sexo, no permitirán manifestaciones a favor de los derechos LGTBI+, no se podrá hablar del tema en las escuelas, etc.
Con su ultranacionalismo, no solo son antimigración, y contra la gente LGTBI+; también son antisemitas. Venden la idea conspiranoica de que “los judíos controlan el mundo” y que “Europa está controlada por los judíos”. Dicen que los judíos quieren imponer su fe, su creencia y que el cristianismo —el cristianismo ortodoxo, que en Rumanía es mayoritario— desaparecerá. Esto también lo han aprovechado y ha calado en la mente de la gente, que les cambiarán la fe, les cambiarán las iglesias y sus formas de rezar y todo.
Incluso se hacen eslóganes en torno a la religión. Cosas del estilo: “En Rumania somos ortodoxos, en Rumania tenemos las iglesias, en Rumania nadie vendrá y dirá cómo debemos rezar o a qué Dios, nosotros tenemos el nuestro”. Esto lo han utilizado mucho, la fe.
Este candidato ultra acaba de obtener el 46,4% en las elecciones presidenciales en Rumanía. ¿Cómo ha ocurrido esto?
La sociedad rumana está muy quemada. El perfil de simpatizantes y votantes de Simion y de su partido consisten en personas jóvenes; personas con muy poca formación académica o profesional; gente en situación de paro y/o pobreza extrema; o gente que vive en pueblos pequeños y que sobreviven de la agricultura o de la ganadería…
¿Por qué le han votado? Pues porque su discurso populista ha calado mucho en ese sector de la ciudadanía.
Como he dicho antes, Simion ha sabido aprovechar las redes sociales: es una característica muy típica de la extrema derecha y éstos no son una excepción. Lo han sabido aprovechar y hoy, quien más quien menos tiene un móvil y acceso a las redes sociales.
Con esta herramienta han hecho llegar un discurso simple, de “defensa de los rumanos”. Donde Trump dice, “America first”, Simion dice “Rumanía first”.
Dice que los rumanos no debemos someternos a la Unión Europea porque a cambio de fondos europeos debemos cumplir ciertas normas. Lo cierto es que estas normas sí afectan directamente a la sociedad. En cambio, los fondos europeos que deberían destinarse para mejorar el país se pierden entre la corrupción, entre los proyectos que se quedan en papel mojado y nunca llegan a beneficiar a la población…
Y de ahí ese disgusto, ese malestar por parte de la población rumana hacia la UE. Simion se aprovecha, y de todos los males que ocurren en Rumanía, culpa a Unión Europea.
Y por otra parte admira a Putin, admira a Trump de Estados Unidos y enseña a los rumanos el modelo de política que hacen estos dos como el modelo de política que debería hacerse en Rumanía.
Los rumanos primero, los recursos para nosotros, y una patada en el culo en la Unión Europea.
Los ha votado mucha gente también por el modelo político que llevamos viviendo desde la revolución de 1989 hasta la fecha.
Hasta la revolución vivíamos carentes de derechos, en un régimen que se hacía llamar comunista, pero realmente era un capitalismo de estado donde las y los trabajadores no tenían derechos, donde la gente no tenía recursos, etc.
Sin embargo, muchas personas sienten que ahora viven peor que entonces, y tienen nostalgia por la época de Ceauşescu. En una encuesta, la mayoría de la población tenía una buena opinión del dictador caído.
Y Simion, su discurso y su programa electoral, recuerdan mucho a las políticas de Ceauşescu. “Cerrar las fronteras, los recursos solo para nosotros y viviremos mejor y nos haremos amigos de Rusia porque Putin es un héroe.”
Con la guerra de Ucrania, Rumanía ha tenido que aceptar a gente refugiada ucraniana. Ha aceptado, con las condiciones que impone la Unión Europea: debían destinar los fondos, debían realizar una acogida, etc. Muchos rumanos que viven en situación de pobreza extrema, gente que tiene dificultades para sobrevivir, se ha cabreado porque dice que “no, es que a los demás les dan un piso y trabajo ya nosotros el gobierno no nos da nada.” Simion lo ha aprovechado para girar la situación a su favor, para señalar a los gobiernos anteriores de mala gestión.
También es culpa de las izquierdas, porque hasta ahora Rumanía ha sido gobernada mayoritariamente por partidos que se llaman de izquierdas, pero que aplican políticas de derechas.
Hace muchos años que Rumanía sufre una corrupción enquistada, una falta de política social y mucha gente sufre pobreza extrema.
Y aparece un mesías como Simion, y te dice lo que tú quieres oír y te dice que tiene la solución para que tú salgas mañana mismo de la pobreza… pues, por supuesto, lo votas. Esto ha ocurrido en Rumanía.
¿Quién es el candidato ganador, Nicusor Dan? ¿Tiene soluciones a los problemas de la gente pobre y trabajadora?
Pues no, categóricamente no nos ofrece nada.
Nicusor Dan es ex alcalde de la capital, Bucarest. Se presenta como candidato independiente, no bajo las siglas de ningún partido, pero defiende políticas neoliberales y de derechas.
No ofrece ninguna solución para la gente de la clase trabajadora o la gente pobre; hará políticas continuistas. Aceptará las condiciones que la Unión Europea nos impone y seguiremos viviendo de la misma forma que hemos vivido hasta ahora. Su programa no contempla mejoras del bienestar social.
No propone ninguna medida para cubrir la falta de médicos existentes en el sistema sanitario rumano, ni plantea un proyecto para que Rumanía tenga un sistema sanitario mínimamente digno. El que había se le cargaron, y ya no existe la seguridad social. Ahora para acceder a atención médica —para ir a un médico, por una simple revisión…— tienes que pagar, y eso con dinero que la gente no tiene.
Tampoco tiene un proyecto para el sistema educativo que está cojo de las dos patas ya. Faltan profesores, falta un programa de enseñanza, faltan escuelas de educación especial o de inclusión de los niños que tienen situaciones especiales en el sistema educativo.
Nicusor Dan hará las mismas políticas que el anterior presidente, Klaus Iohannis. Seguirá las directrices de la UE a rajatabla y ya está.
Pero políticas reales que se ajusten a las necesidades sociales de Rumanía, que ofrezcan mejoras sociopolíticas, no existen. Ninguno de los candidatos a la segunda vuelta me ha convencido. Es para quedar totalmente decepcionada.
El candidato ultra obtuvo cerca del 70% del voto de la gente rumana en el Estado español. ¿Cómo se explica esto?
Es muy difícil digerir que la mayoría de gente que yo conozco, que compartimos amistades y espacios, voten a la extrema derecha de Rumanía.
Es gente que se ha ido del país mayoritariamente por motivos económicos, para mejorar su vida —que tienen todo el derecho, como todo el mundo— pero si han mejorado un poquito su nivel de vida, se creen superiores al resto de los rumanos. Es increíble, pero así es.
Dicen que no quieren acabar viviendo toda su vida en el Estado español, sino que piensan que, en un futuro, cuando hayan reunido el dinero suficiente, volverán a Rumanía para vivir su vejez allí. Es un proyecto hermoso pero muy poco realista.
¿Y qué ocurre? Solo ven posible esa vuelta con Simion. Porque él ha dicho que los demás países europeos donde viven los rumanos se aprovechan de Rumanía y que nosotros somos la mano de obra barata.
Es el mismo discurso populista que en Rumanía, pero adaptado a cada país de la diáspora. Es triste ver que un porcentaje tan alto es adepto a la extrema derecha.
¿Qué significa todo esto? Que son antimigración como Simion, pero ellos son migrantes. Son LGTBIfóbicos, pero conozco a más de uno que tiene un hijo o hija LGTBI+.
Votan en contra de sus propios intereses.
Es como la gente de aquí que vota a VOX. “Yo voto en contra de la migración”, pero en realidad están votando en contra de la sanidad pública, de la educación, de unas pensiones dignas, etc.
A veces, ¿los comentaristas se refieren a Rumanía como un país “ex comunista”? ¿Es cierto esto?
Pues no, están confundiendo conceptos. Se han encargado de decir que “Rumanía ha sido comunista, y mira que malamente vivían”, pero no, Rumanía no ha sido comunista en ningún momento. Lo que tuvimos era capitalismo de estado, que es muy distinto al comunismo.
Tuvimos una dictadura durante 40 años que la encabezaba Ceauşescu, que se hacía llamar el padre de la patria y su mujer era la madre de la patria. Aplicaban un tipo de políticas capitalistas, pero las disfrazaban de comunismo. Lo llamaban comunismo, pero realmente era otra cosa.
No había derechos laborales durante ese período de dictadura. No había una distribución justa del capital, del sistema de producción entre los obreros… No había una distribución de los recursos entre todas y todos los rumanos, entre todas las personas trabajadoras de esa época.
Todo lo contrario, todo lo que se producía era destinado al estado, se encargaba el estado de gestionarlo, y de vuelta te dejaban alguna migaja de lo que tú producías para que no murieses de hambre. El estado burocrático controlaba el sistema de producción y decidía cómo distribuir los beneficios.
Esto no es comunismo, a eso se le llama capitalismo de estado.
¿Existe una izquierda real en Rumania? ¿O al menos movimientos sociales, sindicatos…?
No existe un movimiento de izquierdas real en Rumanía. No existe una organización de izquierdas con fuerza que pueda girar esta preocupante situación que vive actualmente Rumanía.
De hecho, muchos países del mundo viven este problema del giro hacia la derecha.
En Rumanía ha habido partidos políticos en el poder que llevan siglas de izquierdas, como el Partido Socialdemócrata, el PSD, pero como he dicho, de izquierda solo tienen el nombre, ya está.
Nunca han hecho políticas de izquierdas, no han beneficiado a la mayoría social, la población no ha recibido en ningún momento apoyo de la clase política. No han intentado hacer que el país avance hacia una justicia social, con derechos laborales dignos, derecho a la sanidad digna, derecho a la enseñanza digna y gratuita, etc.
Se supone que ha habido una transición de la dictadura a la democracia, pero ¿qué democracia? Vivimos bajo un sistema capitalista y lo venden como la Libertad y la Democracia.
Sindicatos, hay en Rumanía, pero pocos y están sometidos al sistema, a las normas que impone el Parlamento de turno.
Hay algunas asociaciones que luchan por los derechos fundamentales, pero son muy pocas y pequeñas. Conozco algunas que luchan por los derechos del colectivo LGTBI+, por ejemplo. Algún movimiento hacen, y alguna manifestación han hecho, pero tienen poca influencia, reciben muy poco apoyo de la gente. Estas asociaciones intentan hacerse un hueco y defender los derechos, pero es difícil.
Por ejemplo, hay pocos movimientos feministas en Rumanía. Muchas mujeres carecen de ese sentimiento de defender sus propios derechos, y de hacerse escuchar y reivindicarse como una mujer de la clase trabajadora.
Ahora comienzan a manifestarse un poco, algunas pequeñas asociaciones que han empezado a surgir, pero la situación no es fácil.





