Noemí Fernández
Hace unos mil años los antiguos gitanos salieron en diferentes etapas desde la India hacia Occidente, según las teorías más aceptadas tanto lingüísticas, históricas como antropológicas.
Tomaron diferentes rutas y caminos que les llevaron a recorrer lo que hoy es Afganistán, Irán, Armenia y Turquía. Su origen está plagado de leyendas y mitos, debido a la escasez de fuentes escritas.
¿Cómo eran aquellos antiguos viajeros? Se han representado como grupos de población errante con una lengua propia, de vestimenta colorida, con costumbres, música y bailes particulares y solían ir acompañados de caballos y galgos. Se dedicaban a la mendicidad, la clarividencia, al chalaneo, a trabajar los metales, la curación, la música o la danza.
¿Cómo se reaccionó ante estos nómadas? Inicialmente, la emigración romaní fue bien aceptada en los países de acogida, pero pronto se generalizó una actitud de rechazo. Su llegada a Europa fue mayoritariamente a finales del siglo XIV. Entraron por lo que hoy conocemos como Rumanía. En un principio, fueron obligados a trabajar en las tierras de los señores como campesinos y herreros, como siervos en monasterios o como guerreros forzosos.
La llegada a la península ibérica en el siglo XV
Los primeros documentos conocidos fijan la llegada de los gitanos a la Península Ibérica en el siglo XV. El primer documento data del 12 de enero de 1425, cuando el conde Don Juan de Egipto Menor fue recibido en Zaragoza por el Rey de la Corona de Aragón, Alfonso V.
Este le hizo entrega de un salvoconducto que le autorizaba a él y su grupo de gitanos y gitanas a recorrer las tierras de la Corona para peregrinar a Santiago de Compostela. La condición de peregrinos y la imagen de religiosos errantes abrieron el camino para su entrada en la Península.
Sin embargo, la política de homogeneización cultural y religiosa de los Reyes Católicos tuvo graves consecuencias en los diversos grupos étnicos. Tanto es así, que en 1499 se promulgó la primera Pragmática Real antigitana.
“Los egipcianos y caldereros extranjeros, durante los sesenta días siguientes al pregón, tomen asiento en lugares y sirvan a los señores que les den lo que hubiere menester y no vaguen juntos por los reinos o que al cabo de sesenta días salgan de España so pena de cien azotes y destierro la primera vez y que les corten las orejas y los tomen a desterrar la segunda vez que fueren hallados”.
Homogeneización cultural y persecución
Entre los siglos XV y XVIII, se produjo una corriente de homogeneización cultural en la gran mayoría de los Estados del viejo continente.
Esto provocó la creación de leyes y medidas de persecución, marginación y expulsión de todos aquellos que no compartieran o quisieran adoptar la cultura de cada Estado, como fue el caso del Pueblo Gitano. Un pueblo que siempre se sintió orgulloso de su cultura e historia; y a las que, a pesar de todo, nunca renunció.
En España se sucedieron más de 200 disposiciones antigitanas, ya sea por su forma de vestir, por su lengua, por su forma de vida o por su nomadismo. Quedaron tipificados como vagabundos, se les negó la condición de grupo, se les amenazó con la pena de muerte, con el destierro, profiriendo castigos físicos o siendo condenados a galeras.
El disco de Juan Peña “El Lebrijano”, con letras del poeta Félix Grande, fue una obra rompedora, clave en el flamenco, que narra la historia de los gitanos en España. “Remotos, con la mirada somnolienta por la nana del horizonte, vestidos con colores arrogantes y envueltos en la música del himno, pobre e infinito, que forman el chirrido de sus carretas y los cascos de sus caballos, solitarios y juntos entran en estas tierras por la infancia del siglo XV”.
El intento de genocidio: la gran redada en 1749
Sin duda uno de los episodios más vergonzosos de la Historia de España fue el que sucedió en el siglo XVIII y que supuso la detención sin motivo alguno de 10.000 personas gitanas.
El Marqués de la Ensenada ejecutó un plan, autorizado por Fernando VI, con minuciosas instrucciones para detener y perseguir a todos los gitanos y gitanas sin excepción en diferentes ciudades de manera simultánea.
Las familias fueron separadas, los hombres fueron enviados a trabajos forzados en los arsenales de la marina para rearmar la flota naval española y las mujeres y los niños a cárceles y fábricas. Los niños y niñas permanecieron con sus madres hasta que cumplieron siete años y después fueron enviados a los arsenales.
Esta situación se prolongó durante catorce años, después serían indultados por Carlos III que, no obstante, inició una política asimilacionista con el Pueblo Gitano.
El Holocausto: una tragedia también romaní
La historia de los siglos XIX y XX está marcada por las teorías sobre la pureza racial que impactaron profundamente en la política europea.
Con ellas, vinieron leyes racistas y supremacistas contra diferentes grupos sociales, entre ellos el Pueblo Gitano. Leyes y actuaciones que buscaban controlar, obligar a asentarse e identificarse a todos y todas sus componentes.
En la Alemania nazi se trató a los gitanos, judíos y otras minorías como grupos peligrosos. Se les esterilizó, deportó, persiguió, torturó y asesinó en campos de concentración y exterminio.
Se calcula que más de medio millón de gitanos y gitanas fueron asesinados en el Holocausto nazi. Este atroz episodio de la historia se conoce como Samuradipen y Porrajmos en lengua romaní.
El 2 de agosto de 1944, la Sección Gitana del campo de Auschwitz enmudeció. 2.897 mujeres, niños y hombres fueron conducidos a las cámaras de gas durante aquella noche. Se conoce como “La noche de los Gitanos”.
Oficialmente en Europa se ha institucionalizado como Día Europeo en Memoria de las Víctimas Gitanas del Holocausto. Previamente a esa fecha, el 16 de mayo de aquel mismo año, las familias gitanas se habían organizado para evitar su ejecución, y se enfrentaron a los guardias con piedras y palos, un ejemplo de resistencia que forzó a los nazis a posponer su ejecución.
Unos 250 mil gitanos murieron en los campos. Se estima que representaron el 50% de la población total.
Represión en el Estado español
España no fue ajena al contexto de las teorías supremacistas imperantes.
En el año 1933 —bajo la Segunda República— se aprobó la Ley de Vagos y Maleantes que recogía la vigilancia expresa de las personas gitanas.
Esta ley fue revisada y mantenida por la dictadura franquista y tuvo su continuidad en la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. También el reglamento de la Guardia Civil contenía artículos discriminatorios contra los gitanos que no fueron suprimidos hasta 1978.
En el Estado español del siglo XX, algunas familias gitanas se establecieron como tratantes de ganado, lo que les otorgó una posición económica y comercial en un país mísero y paupérrimo. Criaban caballos, vivían en un mundo de chalaneo y de ferias de ganado convertidas en encuentros comerciales y sociales de gitanos y no gitanos.
La progresiva modernización del país produjo un éxodo de población del campo a la ciudad que afectó también a la población gitana, que se trasladó en masa a los arrabales de las grandes ciudades para sobrevivir.
Se fueron extinguiendo muchos oficios tradicionales: chalanes, esquiladores, cesteros, artesanos, fragüeros de yunque…
En la ciudad se dedicaron a trabajos como la recogida de chatarra, papel y cartón, peones de la construcción o venta de antigüedades. La mayoría de las familias encontró en la venta ambulante una forma de supervivencia. El cante y el baile, convertido en sustento económico, también quitó mucha hambre a gitanos y gitanas de muchos lugares del Estado.
Exilio interior: la vida en los suburbios
Durante las décadas de los 50 y los 60, muchos gitanos y gitanas vivieron en poblados chabolistas, en barrios de autoconstrucción o en barriadas creadas para atajar la falta de vivienda.
Esto ocurrió en casi todas las grandes ciudades españolas: Madrid, Barcelona, Sevilla…
En las décadas posteriores se consolidaron diferentes polígonos urbanos ideados para eliminar supuestamente la infravivienda. En realidad, se sustituían chabolas por barracas de cemento y se sentaban las bases del chabolismo vertical, lo que ha terminado creando auténticos guetos.
En Barcelona, las familias gitanas fueron empujadas de Montjuïc a La Mina. En Sevilla, de Triana a Las 3.000 viviendas y así, por todo el Estado.
La Constitución española lleva la firma de un gitano
Con la llegada de la democracia, justicia e igualdad (relativas) llegó la nueva Constitución española. Esta lleva la firma de un gitano, Juan de Dios Ramírez-Heredia, político, periodista, abogado y también presidente de la Unión Romaní. Fue el primer diputado gitano con UCD en 1977 y posteriormente eurodiputado con el PSOE.
Fue el primer gitano en pronunciar un discurso en el Parlamento a favor de la dignidad de su pueblo. Con la democracia, la Constitución de 1978 reconoce la igualdad y la plena ciudadanía para todos los españoles y españolas. Artículo 14 de la Constitución española dicta que “todos los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo o religión o cualquier otra circunstancia personal o social”.
El pueblo gitano en la Europa de la postguerra
Se produjeron esterilizaciones forzosas a mujeres gitanas en Europa, años después del final de Alemania nazi. Por ejemplo, se aplicaron en la Checoslovaquia “comunista” (ahora Eslovaquia y Chequia) entre 1966 y 2012.
En Suecia se aplicó un programa de “mejora genética racial”, con esterilizaciones no consentidas a unas 60.000 mujeres gitanas, desde 1935 hasta 1976.
A partir de los años 90 y gracias al papel impulsor del Consejo de Europa, se empezó a poner énfasis en la protección de las minorías étnicas. En el año 2000, con la Directiva Europea contra la Discriminación Racial o Étnica y sobre todo tras la ampliación de la UE hacia el Este en 2004, se tomó más conciencia sobre la protección y los derechos de las personas gitanas en las agendas políticas, dados los altos niveles de pobreza y de desigualdad que existían con respecto a las poblaciones mayoritarias.
Noemí Fernández es activista gitana en Catalunya. Participó en una charla de Marx21 sobre este mismo tema:





