David Karvala
Stripe y el bloqueo estadounidense intentan censurar la solidaridad de Marx21 con la izquierda independiente cubana
Stripe es una enorme empresa de tecnología financiera, con sede en San Francisco.
Valorada en 91 mil millones de dólares, en 2024 procesó pagos por un valor de $1,4 billones de dólares.
Stripe facilita a empresas y entidades el procesamiento de pagos en sus sitios web.
Esta primavera, a Marx21 se nos sugirió la posibilidad de utilizar Stripe para poder vender nuestros libros y folletos vía la web. Iniciamos los trámites para ver si nos sería útil.
Pero antes de activar nada, la empresa nos envió una advertencia. Nos avisaron que el Acuerdo de Servicios de Stripe, prohíbe el uso de la plataforma con territorios que ellos consideran de alto riesgo: “tales como Cuba, Irán, Corea del Norte, Siria, así como las regiones de Crimea, Luhansk y Donetsk”. Nos pidieron una declaración firmada que no utilizaríamos Stripe para prestar servicios a estos territorios.
Así lo hicimos, porque, aun teniendo mucho contacto con activistas en Cuba, no se nos ocurriría intentar hacer negocios en la isla, y mucho menos mediante Stripe.
Al día siguiente, nos exigieron algo que iba aún más lejos: “necesitamos su confirmación expresa de que… no utilizarán Stripe para la prestación de servicios en Cuba y que procederán a eliminar cualquier referencia o servicio destinado a Cuba en su página web” (nuestro énfasis).
Justicia social
Les respondimos así:
“Nuestra organización no ‘presta servicios a Cuba’ de modo alguno. Nuestra actividad consiste en la publicación de artículos elaborados por, o en apoyo a, activistas en Cuba que defienden la democracia, los derechos humanos y la justicia social en dicho país.
La mayoría de estas personas sufren represión por la defensa de sus opiniones, tal y como se desprende de los artículos disponibles en nuestra sección sobre Cuba. Esta labor no constituye una actividad comercial.
A la vista del nivel promedio de ingresos en Cuba, expresados en su equivalente en divisas, un solo ejemplar de nuestros libros (aproximadamente 10 USD) supondría más de un salario mensual en ese país. En consecuencia, resulta materialmente imposible que activistas en Cuba puedan comprar publicaciones, motivo por el cual nunca hemos considerado esta opción.
No tenemos intención alguna de terminar nuestras relaciones con activistas independientes, progresistas, antirracistas, etc., en Cuba; insistimos en que tales relaciones no tienen carácter comercial y, por tanto, no tienen relación con el uso que pensamos realizar de Stripe.
Si la condición para mantener una cuenta en Stripe es dejar de apoyar y relacionarnos con estas personas, nos veremos obligados a buscar una vía alternativa para gestionar la venta de nuestras publicaciones… informando a nuestras lectoras y lectores de los motivos por los que no podemos emplear un sistema que, por lo demás, parece útil.
Esperamos que no se llegue a esa situación, que no se nos exija interrumpir la expresión de solidaridad moral hacia las y los activistas por la democracia en Cuba ni censurar los artículos relativos a dicha temática. Confiamos en que todo se deba a un malentendido (posiblemente derivado del uso de un sistema automatizado de inteligencia artificial) que pueda resolverse satisfactoriamente. Quedamos a la espera de su respuesta.”
Tres semanas después —y suponemos que tras alguna intervención humana— nos respondieron así:
“Tras llevar a cabo una revisión de su cuenta, asociada al dominio marx21.net, lamentamos comunicarles que no podemos continuar prestando soporte a su actividad, al haber determinado que su organización participa en actividades comerciales vinculadas con una jurisdicción prohibida.”
El episodio tiene un aspecto cómico, o al menos irónico, en cierto sentido.
Una empresa en la que Elon Musk tiene algún interés (algo que no teníamos presente cuando consideramos su uso), aplica el bloqueo, no contra el Estado cubano, ni contra los burócratas —lo que se supone que era la intención del bloqueo— sino contra activistas por la democracia y la justicia social en la isla. Contra un grupo de personas que, como queda de manifiesto en la creciente represión sufrida por la izquierda independiente, preocupan muchísimo a ese régimen de capitalismo de Estado.
Pero realmente no hace gracia.
Imperialista
El bloqueo es de por si injustificable, por supuesto. Ni EEUU ni ninguna potencia imperialista tiene el derecho de intentar imponer su voluntad sobre otro país —ni de manera militar, ni económica— meramente porque no le gusta su gobierno. Por esto, aun desde una posición de discrepancia total con el régimen, siempre nos hemos opuesto al bloqueo que sufre Cuba.
Pero este es el enésimo ejemplo de cómo el bloqueo no perjudica principalmente a la burocracia dominante, sino a la población de la isla.
Con esta nota, queremos dar a conocer la situación. Tendremos que buscar en otro sitio una solución para poder procesar pagos online.
Pero ha sido muy chocante ver cómo el bloqueo a Cuba ha afectado a nuestro grupo, en el Estado español.
Nos reafirma en nuestra posición de rechazo al bloqueo. Y en nuestra solidaridad con la izquierda independiente en la isla. Ni Stripe ni nadie lo va a romper.
Se pueden consultar los textos que molestaron a Stripe en: Marx21.net/Cuba.





