No hay 400.000 fascistas en Andalucía, pero sí tenemos problemas

Reproducimos este artículo publicado en La Marea, 2/01/19: “Tras la irrupción de Vox en Andalucía, aún podemos ganar, y debemos hacer lo necesario para lograrlo: esto incluye analizar correctamente la situación”


David Karvala

Hace unos días, La Marea publicó el artículo 400.000 fascistas en Andalucía, donde Antonio Maestre afirmó que “El votante fascista puede ser el camarero que te sirve el café, (…) tu tía con la que cenas en Navidad. (…) Y todos ellos serán responsables de cualquier medida lesiva (…) de VOX”. Con estas declaraciones, Maestre ignora sus propios consejos: sólo unas semanas antes, había escrito: “hay que dejar de gritar fascista”.

Su nuevo texto es una reacción contra “una corriente exculpatoria en la opinión pública sobre (…) la ciudadanía que votó a VOX en Andalucía”. Parece que con esto se refiere a los bandazos de Podemos sobre este tema.

La noche electoral, Pablo Iglesias gritó “alerta antifascista” y llamó a “movilizarse” contra VOX. Su llamada llegó tarde y, en todo caso, no duró mucho. Íñigo Errejón declaró que “VOX es un síntoma pero no es el mal. No hay 400.000 andaluces fascistas… hay que escuchar, hay que tener humildad.” Otro dirigente podemista rechazó un choque entre “izquierda y derecha, (…) fascistas y antifascistas”.

Todo esto revela mucha confusión. VOX no es estrictamente fascista, pero sí es una extrema derecha incubadora para fascistas. Por tanto, quizá no sea ‘el mal’, el Apocalipsis, pero un mal sí que lo es. Y lo de ‘escuchar’ a los votantes de VOX recuerda a muchos dirigentes socialdemócratas en Europa, para los cuales es un eufemismo para copiar las políticas de la extrema derecha.

Maestre tiene razón al rechazar esto, pero se equivoca al sugerir que todos los votantes de VOX podrían ser fascistas. Si tienes un (antiguo) amigo que ha votado a VOX sí debes pedirle cuentas, pero ante los 400.000 votantes del 2 de diciembre hace falta una respuesta más global y política. Por esto, hay que bajar de las abstracciones a la lucha real contra la extrema derecha.

Derrotando el fascismo

Hace 8 años, parecía que el partido fascista trajeado, Plataforma per Catalunya (PxC), crecía sin parar. Con 75.000 votos casi entró en el Parlament catalán y en 2011 obtuvo 67 concejales. Sin embargo, en 2015, perdió casi todos sus ediles.

¿Qué había pasado? A finales de 2010, se formó Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR), un movimiento unitario creado con el objetivo de parar a PxC. El partido fascista recibió la noticia con risas; al cabo de un año estaba culpando a este movimiento de sus malos resultados y las risas se convirtieron en insultos y una serie de denuncias judiciales (todas fracasaron).

La lucha unitaria contra el fascismo se basa en unas ideas clave.

Primero, hay que combatir su normalización. Tienen elementos en su discurso que pueden coincidir con otros partidos, pero el fascismo representa una amenaza específica. No es solo una cara del neoliberalismo o capitalismo. Los partidos de extrema derecha se esfuerzan para normalizarse, fingiendo ser simplemente una opción más; la izquierda no debe ayudarles en esto. (En las redes sociales hubo comentarios respaldando el argumento de Maestre, pero afirmando que los votantes del PP, Cs, e incluso del PSOE, también eran fascistas. Argumentos que sólo ayudan a la extrema derecha de verdad).

Segundo, que un votante de uno de estos partidos, especialmente un nuevo votante, no es lo mismo que un militante convencido. Maestre reconoce que los votantes de VOX pueden tener diversas motivaciones, pero le quita importancia a este hecho: “Todos son igualmente responsables de sus decisiones”. Esta es una actitud jurídica, religiosa incluso, pero políticamente no sirve para nada.

Las personas trabajadoras típicamente tienen una combinación de ideas reaccionarias y progresistas. Pueden rechazar la inmigración y luego mostrar solidaridad con una persona migrada; pueden despotricar contra los sindicatos y luego ir a la huelga. Las ideas del sistema predominan, pero las luchas sociales fomentan ideas que contradicen esta ideología dominante. Lo que el marxista italiano Gramsci llamó consciencia contradictoria nos ayuda a entender por qué la gente vota a partidos que actúan contra sus intereses sin asumir toda su ideología. Debemos aprovechar estas contradicciones para aislar al núcleo duro fascista del partido de la gente más variada de su entorno.

Las campañas de UCFR contra PxC —con cientos de miles de octavillas, actos públicos, manifestaciones…— se centraron en señalar que tras su imagen, era un partido fascista. Quizá sea simplista, pero funcionó: a partir de 2011 perdieron votos continuamente, y a partir de 2015 casi dejaron de presentarse a elecciones; al saber lo que era, poca gente quería votar a un partido fascista.

Esto no es una teoría, son hechos. Hay experiencias parecidas en Gran Bretaña donde se ha derrotado a una serie de organizaciones fascistas. Incluso en Grecia, el grupo neonazi Amanecer Dorado ha perdido la mayoría de sus locales y ahora está siendo juzgado como una banda criminal, gracias a la lucha unitaria contra el fascismo.

Ahora paremos a VOX

La noche de las elecciones andaluzas, UCFR presentó una llamada para la creación de movimientos unitarios contra la extrema derecha en diferentes territorios del Estado español. Se está preparando un encuentro de movimientos en Barcelona el 26 de enero.

Se trata de aplicar las lecciones de estas luchas unitarias exitosas ante la amenaza de VOX. No será fácil, pero sí podemos derrotarlos.

VOX se presenta con diferentes caras, desde el racismo, machismo y españolismo, hasta las llamadas populistas contra el establishment. Pero bajo ninguna circunstancia quieren que se les identifique como extrema derecha.

Esto no tendría sentido si todos sus votantes fueran fascistas, pero la dirección de VOX es consciente de que muchos de ellos no apoyarían, de saberlo, a una opción de extrema derecha.

Nuestra tarea, entonces, es hacer que se sepan los hechos. Que cada potencial votante vea la foto de Santiago Abascal con Marine Le Pen, dirigente ultra francesa. Que sepa que conocidos fascistas están asumiendo responsabilidades en VOX, como la antigua militante de la organización neonazi Democracia Nacional, que ahora impulsa VOX en Terres de l’Ebre. Si las noticias son ciertas, y PxC se disuelve para que sus militantes entren individualmente en VOX, significará la derrota definitiva de esa formación fascista, pero a la vez supondrá la llegada a VOX de más activistas con abultados historiales de militancia ultra.

¿Actuamos o nos lamentamos?

La lucha unitaria contra el fascismo es una estrategia que ha demostrado su efectividad. En cambio, no sabemos si Maestre o el liderazgo de Podemos tienen alguna propuesta ante el problema. Es cierto que algo como UCFR no soluciona todos los problemas sociales y económicos que sufrimos. No elimina la causa fundamental del fascismo, que algunas personas pensamos que es el capitalismo. Pero para eso, hay otros movimientos, otras luchas.

En todo caso, mirando cómo va Europa y el mundo, mejor que paremos a la extrema derecha ahora, mientras vamos preparando las otras luchas. Hay un problema, sí, y no sólo andaluz o español. Pero por suerte no hay 400.000 fascistas en Andalucía, ni tan siquiera en todo el Estado. Aún podemos ganar, y debemos hacer lo necesario para lograrlo: esto incluye analizar correctamente la situación.


David Karvala es activista de UCFR y militante de la red anticapitalista Marx21.net

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