Publicamos aquí crónicas y reflexiones sobre movilizaciones antirracistas en Barcelona, Tarragona, Camas (Sevilla) y Madrid.
Barcelona
Seguir avanzando
El sábado 28 de marzo, millones de personas se movilizaron en todo el mundo para decir stop al fascismo y al racismo.
En Catalunya lo hicimos convocadas por Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR) con el apoyo de unas 170 entidades de todo el país. La manifestación tuvo lugar en un contexto de movilización global contra el racismo y el fascismo para hacer frente al auge de la extrema derecha y de los movimientos reaccionarios, convocada por la red internacional “Un Mundo Contra el Racismo y el Fascismo”.
La movilización en Barcelona reunió a miles de personas y recorrió el centro de la ciudad entre pancartas y mensajes de solidaridad internacional. Los lemas denunciaban la persecución de las personas migrantes, las políticas xenófobas en Europa, y la complicidad de los gobiernos frente al odio y los genocidios actuales. ¡No pasarán!, se repitió en varios momentos de la marcha.
La presencia de mesas informativas y materiales políticos ayudó a visibilizar el trabajo de base que UCFR y otros colectivos realizan todo el año. Varias personas militantes de Marx21 participaron, algunas con tareas de organización y otras con la mesa del grupo o simplemente participando en la mani.
La manifestación no ha sido tan masiva como algunas de las recientes protestas. Pero la marcha sí ha sido mayor que las de UCFR de los últimos años, y muy diversa.
En cualquier caso, no debe entenderse el 28M como solo un acto en concreto sino como una dirección que muestra que hay base social para seguir avanzando en esta lucha. Las movilizaciones grandes no se construyen solo en un día, es necesaria continuidad, coordinación e implicación colectiva.
Necesitamos continuar con las personas y colectivos de base reuniendo sensibilidades diversas para consolidar una política unitaria que avance y que arraigue en las calles de nuestros pueblos y ciudades.
Desde Marx21 tenemos una propuesta clara para seguir avanzando en esta lucha: internacionalismo, antifascismo y lucha social, todo ello con una visión clase y desde la base. Pero las ideas no viven sin organización. Hay que consolidar a Marx21 como un espacio de organización anticapitalista desde abajo, conectada con los movimientos sociales y abierta a nuevas generaciones de activistas.
Bakary Soumbounou y Laura Ribera Barniol, Marx21
Esperanza y acción
Conocí a Unitat Contra el Feixisme i el Racisme a finales del año pasado, gracias a una mesa que habían montado para repartir materiales en la Rambla del Raval.
Desde hacía ya un tiempo, venía escuchando discursos repugnantes y racistas entre la gente del barrio, allí donde nunca pensé que los oiría: parece que el fascismo, finalmente, ha agujereado todas las burbujas de resonancia.
En mi entorno, veo mucho miedo a este avance, ahora ya encarnado en nuestra tierra en el proyecto político de Aliança Catalana. Pero observo también un gran desánimo: porque es un avance con grandes poderes fácticos detrás, sí; no solo aquí sino en todas partes.
También porque todas tenemos otras cosas de las que hacernos cargo en el día a día, obligaciones que nos pesan. O quizá porque todo el mundo se espera a dar el empuje cuando ya quizá sea demasiado tarde, jugándoselo solo a un enfrentamiento en las urnas. Y en ese aislamiento, nos desinflamos.
El encuentro con UCFR, pues, no podría haber sido más adecuado. Porque frente a ese nihilismo, caldo de cultivo ahora y siempre del fascismo, sentí la necesidad de salir de mi burbuja. Por eso, por poco que haya podido, he intentado ayudar en la promoción de la manifestación, hablando con gente y repartiendo octavillas. Porque los encuentros ya no son solo providenciales: son necesarios.
En un principio, pensé que había esperado una asistencia más multitudinaria en la manifestación del 28M. Somos tantas las que rechazamos el fascismo y el racismo, que tenemos miedo a lo que podría venir: me gustaría verlas a por todas en la calle.
Pero según íbamos avanzando, y observando la absoluta diversidad de las personas que allí nos encontramos, me fui animando de encontrar a tantas personas desconocidas pero afines.
Ahora ya no solo pienso en los comentarios racistas o fascistas del vecindario o gente del trabajo. Pienso en mis abuelos, en mi bisabuelo que fue encarcelado por el franquismo, en su hermano que tuvo que enviar a su criatura como refugiada a México. Pienso en las que estamos y en las que ya no están, desconocidos o familia, a ambos lados del mar, y pienso en los principios que todavía compartimos. Que nos definen.
Y es que, sintiéndonos vencidos, nos quedamos paralizados, congelados como bichos. Y ahí es donde sí nos ganan. Prefiero intentar ayudar un poco, recordar los valores antifascistas que compartimos. Porque donde hay esperanza, hay acción.
Belén Palos
Vía crucis desde Tarragona
Un gran día de activismo y un día cualquiera para el transporte público
El pasado sábado 28 de marzo en Barcelona, había llegado un día por lo que habíamos hecho mucho trabajo de difusión por toda nuestra zona, la gente del grupo local de UCFR del Camp de Tarragona: era el día de la manifestación unitaria bajo el lema general de: “Aturem el feixisme i el racisme • Nosaltres som més • Drets per a tothom!” (Paremos el fascismo y el racismo • ¡Nosotros somos más • Derechos para todo el mundo!).
Fuimos 6 personas, 4 de ellas decidimos ir en transporte público. Debía ser una jornada de reivindicación, de compañerismo de los y de las activistas de UCFR que íbamos juntas, y para mí una ocasión magnífica de encontrarme físicamente con la gente de Marx21, más allá de los periódicos encuentros virtuales.
Pero para el transporte público en Catalunya, ese día no tenía nada especial, fue un día de los tantos y tantos que la gente de fuera de Barcelona vivimos cuando tenemos que desplazarnos a Barcelona.
El trayecto, lejos de ser una cuestión logística menor, se convirtió en una clara muestra de las desigualdades estructurales que atraviesan el territorio: más de tres horas para llegar a Barcelona y más de tres horas para volver. Para realizar un trayecto de 100 kilómetros…
No estamos hablando de una excepción, sino de una realidad cotidiana para mucha gente que vive fuera del área metropolitana. Un sistema de transporte público deficiente y mal conectado no es una casualidad, sino el resultado de decisiones políticas que concentran recursos, oportunidades y derechos en unos pocos territorios mientras condenan al resto de la periferia.
Esto tiene consecuencias directas: dificulta la organización colectiva, el activismo político es diferente si eres de Barcelona, o de “comarcas”. Y para toda la gente, la gente normal, la gente corriente, la gente que, como decía el eslogan de la mani, “somos más”, que debe desplazarse en transporte público por Catalunya, para ir a trabajar, para ir a estudiar… cualquier día puede ser un calvario, lleno de sensaciones humillantes y desesperantes.
A pesar de estos obstáculos, estuvimos. La manifestación fue un éxito, se habla de unas 5.000 personas y vivimos momentos preciosos y emotivos.
Aunque justo llegada la mani a su punto final, la plaza Idrissa Diallo, no pudimos quedarnos a ver ninguno de los actos que estaban previstos: nos fuimos enseguida a tomar el tren a la estación de França, que debía salir a las 19h.
Salió unos 40 minutos tarde, terminamos llegando a Tarragona casi a las 23h. Por la mañana del mismo día habíamos quedado a las 11:30 para tomar el tren de las 11:56h.
No se pueden normalizar estas situaciones que miles de personas viven. Sabemos que el fascismo y la extrema derecha también se alimenta de estas desigualdades, de esa sensación de abandono y de la falta de alternativas. Es necesario, como contra el fascismo y el racismo, organizarnos y luchar.
Xavi Figuerola, Marx21
Camas, Sevilla
Compromiso e ilusión
El 29 de marzo, desde UCFR Aljarafe, hicimos un acto contra el racismo en Camas. El acto se realizó en el marco de los actos internacionales contra el racismo y el fascismo, que se celebran todos los años, en diferentes países del mundo.
Nuestro acto se hizo en un bulevar del centro del pueblo. En un lugar central de Camas, donde tuvimos una buena audiencia de público y la mayoría nos apoyó.
En el acto estuvimos implicadas hasta nueve personas. Se montó una mesa informativa y carteles para que los coches que pasaban por el bulevar nos vieran. También se hicieron vídeos y fotos y al final, tras leer el manifiesto, hicimos un picnic, donde pudimos relajarnos, al mismo tiempo que acordábamos las próximas actividades.
El acto fue un éxito. Primero, porque fue la primera vez que se hacía un acto de este tipo en Camas. Fue en plena Semana Santa de Sevilla, el domingo de Ramos, por lo que sabíamos que no tendríamos mucha asistencia. Y segundo porque asistieron la mitad de las personas que estamos y formamos UCFR Aljarafe.
Aún nos queda mucho por avanzar.
Un fallo fue que no participara ninguna persona racializada, cuando hay un centro de migrantes en el pueblo que está siendo atacado en redes sociales por la ultraderecha. El líder de VOX salió en un vídeo criticando este centro.
Pero vamos avanzando, porque estamos en contacto con Aprolider, que es la asociación que agrupa a más personas migradas en el pueblo.
El año que viene, será más mayoritario y en otra fecha más propicia, pero no con mayor compromiso e ilusión.
Juan Antonio Gilabert, Marx21
Madrid
¡Basta ya de redadas racistas!
Bajo el lema “Basta ya de redadas racistas y acoso policial”, alrededor de 1.500 personas se concentraron el domingo 29 de marzo en la Plaza de Lavapiés en Madrid para denunciar la violenta detención policial el jueves anterior, 26 de marzo, del activista antirracista y exdiputado autonómico Serigne Mbaye y otras seis personas del vecindario.
La violencia policial como práctica habitual de la policía en barrios donde residen un amplio porcentaje de personas migrantes y racializadas fue denunciada durante el acto mediante las intervenciones de activistas antirracistas y barriales.
Las y los vecinos de estos barrios vienen registrando con sus móviles la exagerada presencia policial y las detenciones violentas de personas, principalmente negras lo que no es un hecho casual, es racismo de Estado.
El colectivo Red Interlavapiés reivindicó la regularización extraordinaria de personas en situación irregular que tiene que llevarse a cabo. Celebró además el trabajo de un centro de acogida de personas migradas en Aguilar de Campoo (Palencia) como una conquista del movimiento de las personas migradas.
Sin embargo, ha recordado que para las personas racializadas que han nacido en el Estado español regularizarse no va a acabar con las redadas racistas.
Marx21 Madrid





