Xoán Vázquez, Marx21
Con el apoyo del sindicato AFL-CIO y del sindicato de maestros de Chicago (con 25.000 miembros) la organización sindical Starbucks Workers United (SWU) hizo un llamamiento al boicot a la cadena pidiendo a organizaciones y sindicatos que dejasen de consumir en la cadena de cafeterías y así presionar a Starbucks para que finalmente firme un contrato con sus 12.000 baristas sindicados.
Los miembros de Starbucks Workers United llevaron a cabo su huelga más importante hasta la fecha el pasado noviembre, exigiendo que la compañía resolviera sus 550 denuncias por prácticas laborales desleales y negociara de buena fe. Tres mil baristas en cien ciudades se declararon en huelga, y en algunos casos la huelga se extendió hasta enero.
La empresa volvió a mostrarse inflexible, dilatando el proceso de negociación pues está convencida de que puede salirse con la suya. Pero esto no les va a resultar fácil, pues las huelgas esporádicas continuaron del 15 al 16 de agosto en California, Missouri, Tennessee y Pensilvania, coincidiendo con la presentación del Unicorn Frappuccino.
Los y las baristas de Starbucks llevan casi cinco años luchando por un primer convenio colectivo. Comenzaron a organizarse tras ganar las elecciones sindicales en Buffalo, Nueva York, a finales de 2021.
Desde entonces, más de 700 tiendas han votado a favor de la sindicalización, afiliándose a la división Workers United del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU). Para frenar la expansión del sindicato, la empresa ha acumulado el mayor número de denuncias por prácticas laborales injustas en la historia de Estados Unidos, con 550 casos aún sin resolver. A pesar de la intimidación por parte de la gerencia, ampliamente documentada, el sindicato sigue creciendo a un ritmo de varias tiendas al mes.
La principal demanda gira en torno a la falta de personal. La plantilla exige que haya tres personas en la tienda en todo momento, considerando la cantidad de puestos diferentes que tienen en el local: preparar bebidas, preparar comida, tomar pedidos, tomar pedidos en el servicio para llevar…
La falta de personal para cubrir la carga de trabajo hace que la plantilla se vea sometida a un ritmo extenuante, mientras que los clientes sufren largas esperas. Al final el enfado de la clientela recae sobre las personas que la atienden, por lo que exigen que el contrato aborde la salud y la seguridad, incluyendo procedimientos para protegerse contra agresiones por parte de los clientes.
Otro motivo de conflicto es la ridícula obligación de escribir algo alegre y espontáneo en cada vaso. Los empleados se enfrentan a medidas disciplinarias si no lo hacen.
Los salarios han mejorado desde que el sindicato comenzó a organizarse, pero en cuarenta y tres estados el salario inicial sigue siendo inferior a 16 dólares. El sindicato exige un salario inicial de 17 dólares por hora y aumentos anuales del 4 por ciento.
Por todo esto el SWU pide aumentar la presión y apoyar el boicot.






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