ES CA

Xoán Vázquez, Marx21

La fiesta del cine español, los premios Goya, contó este año con un invitado no deseado. A las puertas del evento, el sindicato CNT convocó una protesta.

Bajo el lema “El glamour esconde precariedad” quiso denunciar las jornadas fuera del convenio, los peligros vividos en los rodajes y los salarios al límite del mínimo en el sector audiovisual. Todo eso que la industria pretende esconder bajo la alfombra roja.

En una octavilla repartida a la entrada, y que varios asistentes recogieron para hacerla entrar donde más incomodaba, el sindicato CNT audiovisual hizo un repaso de las películas nominadas, constatando que ninguna de ellas ha respetado el convenio colectivo al 100% en los rodajes.

Las vulneraciones se repiten en todas las producciones, con distinta intensidad, demostrando que son un problema estructural. Esto provoca una precarización incompatible con el hecho de que detrás de estas cintas están productoras como El Deseo, Apaches Ent, 3Cat, Distinto films —que en 2023 facturaron 85 millones de euros en taquilla— y que, en algunos casos, son producciones encargadas por entes públicos.

Como resultado, se moldea un sector que, gracias al atractivo de la profesión, se permite el error de consolidar una precarización estructural incompatible con una producción audiovisual pública y de calidad.

El abuso laboral es intolerable. No hay cultura que justifique la precariedad, ni premios que tapen que se hagan películas a costa de robar tiempo, salario y salud a quienes las levantamos. Es que el cine lo hacemos nosotras y nosotros, la clase trabajadora.