ES CA

David Karvala, Marx21

Las jornadas de Marxism en Londres se anuncian como “el festival de izquierdas más grande de Gran Bretaña”.

Organizadas por la organización hermana de Marx21, el Socialist Workers Party (SWP), estas jornadas son seguramente las mayores de este tipo en toda Europa, pero el tamaño no es lo más importante.

El festival de Marxism da un chute de energía e inspiración, muy necesario con el mundo tal y como está. Se celebra cada año desde 1977. Yo participo continuamente desde 1984 y nunca me ha decepcionado.

Participan personas de toda Gran Bretaña, pero también del resto del mundo, desde Canadá hasta Turquía o Corea del Sur. Se juntan militantes marxistas de largo recorrido con activistas más jóvenes. En los últimos años, destaca cada vez más la participación activa de jóvenes trans y/o racializadas y, de manera especial, de jóvenes musulmanas.

Solo con las conversaciones que surgen fuera de las charlas —mientras se toma o se come algo, por ejemplo— Marxism es una oportunidad inmejorable para compartir experiencias e ideas con personas que comparten los principios del socialismo desde abajo, pero en contextos muy diversos.

Y luego están las charlas como tales. Este año se celebraron más de 100 sesiones a lo largo de 4 días muy intensos. Estas incluyeron mítines enormes, charlas, presentaciones de libros… todo complementado con actuaciones musicales. En un momento dado, podía haber 7 charlas simultáneas, algunas con 40 o 50 asistentes, otras con muchos centenares. En total, se compraron 3 mil entradas.

Abanico de ideas

Los temas tratados en Marxism fueron muy diversos. No cabría aquí ni la lista completa de temáticas, ni mucho menos de las charlas específicas.

Para dar una idea, estas son las cinco charlas que se celebraron en solo una de las siete salas, durante uno de los días: “250 años después: ¿debemos celebrar la Revolución Americana?” (a esta asistí, porque no tenía ni idea del tema: ¡hubo un debate muy interesante!); “Israel, el sionismo y el orden imperialista”; “Detrás del escándalo Epstein: ¿qué causa la violencia contra las mujeres?”; “Ecología: ¿Qué es la brecha metabólica y cómo podría el socialismo sanarla?”; “Desenmascarando a los policías infiltrados: SpyCops y la izquierda” (hay un enorme escándalo en Gran Bretaña, con una comisión de investigación en marcha sobre el muy extenso programa de espionaje policial contra los movimientos sociales y la izquierda, especialmente el SWP).

Finalmente, comentaré un par de charlas a las que asistí durante el último día de Marxism.

Hossam El-Hamalawy, compañero egipcio, presentó su nuevo libro sobre la contrarrevolución en Egipto. Hossam fue un activista clave en todo el proceso que llevó a Tahrir y explicó esto, antes de tratar lo ocurrido tras el terrible golpe de al-Sisi.

Más tarde, fui a una charla excelente sobre la lucha contra el antisemitismo hoy. Aquí la ponente analizó y denunció el antisemitismo. También denunció el abuso del término para criminalizar la solidaridad con Palestina. Finalmente, señaló el creciente problema de desliz hacia ideas realmente antisemitas de algunas personas en la izquierda, al asumir argumentos acerca del “control judío del mundo” y cosas por el estilo.

En el programa se puede ver la lista completa de charlas, sobre la lucha contra el fascismo y el racismo, especialmente la islamofobia; la economía; el imperialismo; luchas sindicales; cuestiones de género; cambio climático; luchas históricas…

Ponentes VIPs

La lista de ponentes fue impresionante, con figuras como Ilan Pappe, Zarah Sultana, Jeremy Corbyn, Yanis Varoufakis, la intelectual marxista estadounidense Jodi Dean, el cantante Bobby Vylan, Tariq Ali, además de importantes activistas de Palestina.

Pero la verdad es que lo mejor no son las VIPs, sino las decenas de activistas del SWP y de organizaciones hermanas de otras partes del mundo que hacen ponencias sobre cuestiones de todo tipo.

En la izquierda —incluso la izquierda anticapitalista— a menudo hay una división de trabajo, según la cual unos pocos (y suelen ser “ellos”) se encargan de escribir los textos y dar las charlas, dejando al resto para hacer el trabajo de base, sin jugar un papel activo en el ámbito de las ideas.

En la corriente socialismo internacional (IST) —de la que Marx21, SWP y decenas de otras organizaciones pertenecen— con la visión del socialismo desde abajo, se huye de esta separación. El objetivo es que cada persona en la organización participe en las luchas reales, y que también piense, analice, dé charlas… Se intenta que seamos lo que en el marxista italiano Gramsci llamó “intelectuales orgánicos”.

Ir contra la corriente del capitalismo —y de gran parte de la izquierda— no es fácil: avanzar en esta dirección requiere de un proceso de trabajo. Las jornadas como Marxism son una parte de este proceso, igual que las charlas regulares de los grupos o agrupaciones, la producción colectiva de publicaciones como este boletín…

Claridad

Esto lleva a otro aspecto conectado. Al huir del modelo en que las charlas las dan sobre todo académicos —típicamente acompañados por unos cuantos periodistas y cargos electos— también se huye de la visión académica, repleta de citas rebuscadas de un intelectual favorito (y seguramente desconocido para la mayoría de la audiencia).

Pero esto no implica perder rigor intelectual, más bien al contrario. El hecho es que hace falta más falta claridad y seriedad en un análisis que busca promover la lucha más que un texto académico.

Un artículo académico puede esconder todo tipo de ambigüedades, porque el papel lo aguanta todo. En cambio, si intentas convencer a otras personas para impulsar una lucha —contra unos despidos, contra el racismo, en solidaridad con Palestina…— esto te obliga a dejar claro lo que estás proponiendo, y por qué. Tienes que tomar partido, comprometerte, algo que no caracteriza al mundo universitario.

¿Qué hacía allá Jeremy Corbyn?

El antiguo dirigente laborista de izquierdas ha hablado en muchas ediciones de las jornadas de Marxism, y volvió a hacerlo en 2026. Esto causó sorpresa en otros sectores de la izquierda anticapitalista.

Es que, durante el año pasado, en la nueva fuerza de izquierdas, Your Party, Corbyn y su círculo han jugado un papel destructivo — con purgas antidemocráticas contra la izquierda anticapitalista, incluyendo al SWP— que ha contribuido al fracaso del proyecto.

Pero Corbyn sigue siendo una figura muy importante en la izquierda y en la solidaridad con Palestina. Por eso, fue invitado como uno de los ponentes en un mitin sobre Palestina. Al participar, Corbyn confirmó que, a pesar de su lamentable actuación reciente, reconoce la importancia del SWP en las luchas y el valor del evento.

El hecho de invitar a Corbyn no implica ninguna concesión a su reformismo. Al contrario, demuestra una apertura hacia debates dentro de la izquierda, creando la oportunidad de presentar argumentos convincentes contra el legado laborista, desmontando las ideas reformistas.

Las jornadas de Marxism son precisamente un espacio de debate vivo.

Gran parte del tiempo de cada charla se dedica al debate en la sala, y aquí se anima a la audiencia a plantear dudas y expresar discrepancias. Las charlas no son, en absoluto, clases magistrales donde la ponencia es incuestionable. Menos aun si habla Corbyn, Varoufakis, etc.

También aquí

Marx21 estamos preparando nuestras propias jornadas para este otoño. Se celebrarán en Barcelona, con opción virtual, el fin de semana del 21 y 22 de noviembre.

Serán mucho más pequeñas que las de Londres, pero tendrán el mismo espíritu de combinar las ideas con las luchas: la teoría con la práctica.

Aún estamos organizando los contenidos, y los difundiremos cuando los tengamos.

Por ahora, guárdate las fechas en tu agenda, y organízate para venir.


 

Bocanada de esperanza

Asistir al Festival del marxismo es siempre inspirador, es una bocanada extra de esperanza en un mundo cada vez más oscuro y más cerca de la barbarie.

Ser consciente de las luchas que hay más allá de nuestro entorno, de los triunfos y los avances conseguidos por otras compañeras, y rodearte de personas venidas de todos los rincones del mundo, es una experiencia gratificante que te carga de energías, sobre todo para esos momentos en los que el derrotismo te invade y piensas que todo se te queda grande y nada va a cambiar.

Las personas que luchan por un mundo mejor, libre de injusticias y en el que quepan todas, encontrarán su casa en Londres, en cada «marxismo», como allí lo llaman.

El año que viene, cuando me pregunten de nuevo, ¿vienes al «marxismo»? No dudaré en decir que sí, si las condiciones del momento me lo permiten.

Óscar Corb, Marx21 Madrid

 

Salí inspirada

El festival de Marxism en Londres del primer fin de semana de julio fue un gran éxito, con una asistencia tremenda en todas las charlas.

Por mi parte, vi unas cuantas presentaciones sobre la situación histórica y actual en Irlanda (una de ellas la dio el diputado del parlamento irlandés, Richard Boyd Barrett).

También fui a una interesante charla sobre la historia de la revolución española del año 1936; un análisis histórico-materialista sobre el sistema binario de género; y diversas exposiciones de la teoría de Lenin sobre la estrategia revolucionaria…

Salí inspirada, con esperanza por la cantidad de gente que comparte mi deseo de acabar con el sistema capitalista e inaugurar un nuevo mundo.

Jordi Faxon, Marx21 Barcelona

 

Una visión unitaria

El Festival del marxismo 2026 ha vuelto a combinar a la perfección la perspectiva internacional con la intervención local, una idea que se ha palpado en todas los debates y charlas: “piensa globalmente y actúa localmente”.

Durante varios días muchísimas personas debatimos sobre historia, arte, sindicalismo, antifascismo, feminismo o sobre el genocidio en Palestina desde una idea común: la lucha por la transformación social es compartida.

Un aspecto enriquecedor, sin quizá pretenderlo, es esa diversidad colectiva que fomenta que los debates no queden encerrados en quienes viven cada realidad, sino que sean a favor de una visión unitaria de la lucha, desde abajo y local, hacía arriba y global.

Ira Vent, Marx21 Madrid