ES CA

Paco Priego Marx21

¡Ya ha llegado el verano! Es un decir, claro, porque las temperaturas asociadas tradicionalmente a esa época del año ya estaban con nosotros en mayo, y no nos abandonarán hasta noviembre.

Pero el solsticio es indiferente a eso, así que ya está aquí el verano.

Bueno, solo en el hemisferio norte, para desdicha de los terraplanistas, que tienen que buscar imaginativas explicaciones a por qué en Patagonia ahora mismo es invierno (¡suerte que tienen!).

Ya es verano, y las televisiones se llenarán de empresarios de la hostelería llorando porque no encuentran camareros para trabajar en sus locales durante la temporada.

Peores jefes

Siempre serán los mismos, nunca los que pagan sueldos justos y cumplen el convenio. Siempre esos que el boca a boca en el sector ha marcado como malos pagadores y peores jefes.

Los que coleccionan denuncias en el juzgado de trabajo, y cuyos locales están pidiendo a gritos una cuádruple inspección: de hacienda, trabajo, sanidad y seguridad contra incendios… esos mismos estarán a todas horas en la tele, explicándonos que los jóvenes ya no quieren trabajar en verano.

Ya es verano, y nuestras ciudades se llenarán de millones de turistas.

Van arrastrando maletas de carrito traqueteando por el empedrado de los cascos históricos, abarrotando el transporte público, y vociferando borrachos en terrazas de bares a altas horas de la noche. Duermen en lo que una vez fueron hogares de gente común reconvertidos a apartamentos de temporada, mientras los antiguos habitantes de esas ciudades cada vez son empujados más hacia la periferia.

Clónicas

Mientras, los centros urbanos se llenan de franquicias comerciales clónicas, que hacen imposible distinguir a simple vista Sevilla de Singapur.

Y escucharemos a políticos vanagloriarse del crecimiento de la industria turística, y pedir ampliar puertos, aeropuertos y hasta “espaciopuertos” si los hubiera. ¡Más turistas, más!

Ya está aquí el verano y arderán nuestros bosques, y las televisiones se llenarán de políticos echándose la culpa de la catástrofe entre distintas jurisdicciones, pero sin cuestionar jamás ese modelo que prioriza los beneficios sobre la conservación del entorno natural.

Y como siempre, los más negligentes, los que más han recortado en prevención, los que más se han dejado llevar por la cantinela anticientífica del negacionismo climático, serán los que más cámara chuparán, pidiendo prevención y concienciación, mientras la temporada de lluvias aguarda para volver a recordarnos lo que tanto parece que nos cuesta aprender, que la Naturaleza no negocia.

Ya está aquí el verano, y vendrá ese anuncio de cerveza de todos los años a recordarnos que el alcohol es parte de nuestra identidad cultural. Y llegarán esas fiestas patronales y esas verbenas en pueblos y ciudades, y mayores y jóvenes beberán hasta el coma etílico, y tendremos la siempre vergonzosa lista de agresiones sexuales durante las fiestas.

Pero nos dirán que el feminismo ha llegado demasiado lejos, y que hay una epidemia de soledad no buscada entre los chicos, y que no seas aguafiestas, que es verano.

¡Qué bonito es el verano! ¡Qué bonito el Capitalismo! ¡Qué… qué ganas de que llegue ya una Era Glacial de una vez por todas, y tengamos un invierno como es debido, Caminantes Blancos incluidos.

— Paco, no has dicho nada de la canción del verano.

— …