“Tenemos que organizarnos desde la base”
Entrevistamos a Cristina Martín, activista del principal sindicato del profesorado de Catalunya , USTEC·STEs, que forma parte de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC).
Cristina coordina la Secretaría de movimientos sociales de la IAC i forma parte de la Secretaría de movimientos sociales de la USTEC. Nos habla del importante conflicto laboral actual, entre otras cosas.
En educación de Catalunya, lleváis muchos meses de movilizaciones sindicales impresionantes. ¿Puedes explicar cómo habéis llegado hasta aquí?
Hacía ya varios años que se respiraba malestar en los centros educativos. Con un sistema de educación infrafinanciado y un capitalismo que solo ha empobrecido a la clase trabajadora, la complejidad en las aulas es cada vez mayor.
Desde USTEC·STEs (IAC), sentíamos ese malestar y quisimos poner cifras. Por eso, en 2024 lanzamos una macroencuesta a la que respondieron 14.000 docentes. Esto evidenciaba que la situación del personal educativo es crítica en cuanto a salario, sobrecarga de trabajo y democracia en los centros.
A partir de aquí, solo había una opción: convertir este malestar en lucha y organización para conseguir mejoras que no solo afectan al colectivo docente sino que también recaen sobre el alumnado. Pusimos en marcha la campaña “Dignificamos la profesión” haciendo 5.000 entrevistas tú a tú, y más de 3.400 respuestas online, para definir prioridades reales del colectivo y acciones para conseguirlas.
Con ello, elaboramos un manifiesto y empezar a recoger firmas para mostrar el apoyo del colectivo y hacer presión política.
Todo esto generó un caldo de cultivo que permitía escalar las acciones y empezar a convocar manifestaciones unitarias para hacer presión en el Departamento para abrir una negociación real, el 15 de noviembre de 2025 y el 24 de enero de este año.
Viendo que no era suficiente y que el Departamento se negaba a negociar, decidimos convocar una huelga unitaria el 11 de febrero. Fue un éxito en cuanto a seguimiento debido a la organización de base desde las asambleas de centro y zona.
Tras esta huelga, forzamos un calendario de negociación y realizamos seis tablas de negociación, con más de treinta horas de trabajo y aportación de buena parte de las medidas que después el Govern intentó vender como un acuerdo cerrado.
CCOO y UGT decidieron firmarlo pero el resto de sindicatos lo consideramos insuficiente. Consultamos al colectivo y recibimos una respuesta masiva en su contra. Viendo que el Departamento seguía enrocado y no pretendía reabrir negociaciones, convocamos una nueva semana de huelgas territoriales en marzo de 2026 que tuvo un fuerte seguimiento e impacto mediático.
La organización de base continuó y los centros ampliaron la presión, aprobando por claustro no realizar salidas y colonias el próximo curso, entre otras acciones de resistencia. Pero el Departamento seguía sin querer negociar y eso nos ha llevado al nuevo calendario de movilizaciones de mayo y junio.
¿Cuál es la situación respecto a sueldos y condiciones laborales?
En cuanto a los sueldos, desde 2009 están congelados y el colectivo docente ha tenido una pérdida del 25% del poder adquisitivo. Catalunya es de las comunidades autónomas con un complemento específico más bajo y exigimos al Departamento que doble este complemento.
Sin embargo, la propuesta del Departamento ha sido ridícula: subida salarial de 200€ brutos mensuales en 4 años. Esto no supone ninguna mejora porque no existe ningún mecanismo que ate el salario a la inflación, que es uno de los puntos que se reclamamos.
Pero tenéis otras demandas sobre las ratios y la calidad de la educación, ¿no?
Sí. El salario es importante, pero existen más reclamaciones.
Pedimos una disminución de las ratios para poder atender mejor al alumnado, un aumento de los recursos para poder desplegar el decreto de inclusión con dignidad, una disminución de la burocracia que permita tener tiempo de calidad para dedicar a la preparación de clases y un aumento de la democracia que devuelva poder de decisión a los claustros.
Sobre todo al comienzo de la lucha, había un nivel impresionante de unidad sindical, ¿cómo se logró?
Veníamos de un período con el colectivo muy desmovilizado y poco organizado y entendimos que la unidad sindical era fundamental para poder revertir esta situación. La situación del sistema educativo estaba en un punto tan crítico que no fue difícil encontrar puntos en común y llegar a reclamaciones unitarias.
Como has comentado, a principios de marzo, CCOO y UGT firmaron un acuerdo propio con la administración, de espaldas a la mayoría sindical. ¿Qué críticas tenéis sobre los términos de su acuerdo?
Uno de los principales problemas de este acuerdo es que no presenta ninguna mejora real de cara al próximo curso. Es decir, todo seguirá igual en las aulas y el profesorado y el personal de atención educativa no notarán mejora alguna.
Un buen acuerdo debe tener impacto inmediato en los centros y compromisos estructurales verificables. No es suficiente con calendarios largos, anuncios genéricos o comisiones de seguimiento: hace falta presupuesto, plazos y concreciones medibles.
¿Esto ha debilitado la lucha? ¿Qué pasos daréis ahora?
No ha debilitado la lucha sino que le ha dado aún más fuerza, y una muestra de ello es el éxito de las huelgas de marzo en las que se pudo ver una organización fuerte del colectivo que logró mantener el pulso toda la semana y culminar con una jornada de huelga historia el 20 de marzo en Barcelona.
Ahora hay que seguir sosteniendo esa presión. Tras consultarlo, decidimos convocar un calendario de huelgas y movilizaciones del 6 de mayo al 5 de junio. Se contemplan 17 días de huelga: dos huelgas de los 0-3, tres a nivel de toda Catalunya y doce días de huelgas territoriales. Además, hay que seguir presionando y sumándose a las acciones de resistencia.
Hace poco se ha anunciado el despliegue de Mossos de paisano en escuelas e institutos. ¿Cómo ve esta propuesta?
Rechazamos profundamente este plan piloto, que es una muestra más de que el Departamento toma decisiones al margen de las demandas del colectivo.
Desde USTEC·STEs (IAC) reconocemos que la convivencia en los centros es un problema actualmente, pero no pensamos que llevar a los Mossos d’Esquadra a los centros educativos sea una respuesta adecuada.
En primer lugar, el diagnóstico está equivocado, porque la conflictividad en las aulas tiene causas estructurales y no es una cuestión de seguridad. Las ratios elevadas, la falta de personal de atención educativa (PAE), la infrafinanciación del sistema educativo, así como la pobreza infantil, generan una complejidad inasumible con los recursos que tenemos.
En segundo lugar, no se han agotado los recursos disponibles. Antes de llevar a los Mossos, el Departamento debería desplegar con ambición las herramientas propiamente educativas: el plan de convivencia, los equipos multidisciplinares, la reducción de ratios, el desdoblamiento de grupos y el refuerzo de plantillas docentes y de PAE.
Por último, la normalización de una presencia policial estable en espacios educativos plantea una cuestión de modelo de país y de modelo de escuela. Desde hace años que participamos en la campaña Desmilitaricemos la Educación y defendemos que la escuela pública debe ser un espacio de paz, pensamiento crítico, convivencia y derechos. Los cuerpos armados no son una herramienta educativa.
Nuestra propuesta está clara. Si lo que realmente quiere el Departamento es reducir la conflictividad de manera efectiva y sostenible, debe priorizar el despliegue real del plan de convivencia, la reducción de ratios, el refuerzo de personal docente y de PAE, la dotación de los centros de servicios de orientación y atención especializada, y una apuesta decidida por la educación inclusiva.
En USTEC·STEs (IAC) tenéis una visión muy amplia de la lucha sindical. ¿Puedes comentar vuestra participación en la solidaridad con Palestina, o la lucha por una vivienda digna?
Desde USTEC·STEs (IAC) entendemos la educación como el conjunto de acciones que deben hacer posible entender el mundo donde nos toca vivir, para tratar de transformarlo para que sea más justo, más habitable.
Por este motivo, desligar la acción sindical de los movimientos sociales es imposible y la implicación en la lucha por Palestina o por la vivienda es imprescindible.
Por lo que se refiere a Palestina, participamos en los espacios de base como Educación con Palestina para reclamar democracia y llevar a cabo acciones en los centros que permitan hablar del genocidio con el alumnado. También con otros sindicatos organizamos la campaña Martes con Palestina e hicimos camisetas para visibilizar la lucha del pueblo palestino.
Además, en esta última marcha a Palestina de la Global Sumud Flotilla hemos organizado el proyecto Mochilas por Gaza para llevar material escolar para reconstruir escuelas así como preparar material simbólico y afectivo (cartas, dibujos, etc.) para mostrar el apoyo a las y los niños y jóvenes palestinos a través de unas cuantas sesiones que han permitido al alumnado reflexionar de manera crítica sobre todo lo que está pasando.
En cuanto a vivienda, es evidente que sin hogar no hay educación. La situación de emergencia habitacional se traslada a las aulas, siendo un elemento más de toda la complejidad actual, y como docentes y sindicalistas tenemos la obligación de luchar por denunciar la situación y forzar a las administraciones a dar respuesta.
Por eso, participamos en los grupos de docentes por la vivienda que se han formado en cualquier parte de los territorios de Catalunya. También hemos realizado un protocolo junto con la CGT, la PAH y el Sindicato de Inquilinas, para dar herramientas para poder afrontar situaciones de desahucios del alumnado así como para visibilizar esta problemática en los claustros.
¿Qué lecciones de vuestra lucha destacarías para sindicalistas en general, y docentes en el resto del Estado?
La lección más importante de este ciclo de movilizaciones es que tenemos que organizarnos desde la base y hacer entender al colectivo que la fuerza sindical la construimos entre todas.





