Xoán Vázquez
El sector de la Educación Infantil de 0 a 3 años está en huelga indefinida desde el 7 de abril, convocado por la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) y el sindicato de la Confederación General del Trabajo (CGT). Las reivindicaciones van dirigidas tanto al Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte como a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid.
Tras la primera semana de movilizaciones en Madrid, piquetes informativos y huelga en centros de trabajo, nos acercamos a la realidad del llamado 0-3 para conocer ese mosaico que conforma la diversidad de modelos de centro que hay actualmente: centros educativos públicos de gestión directa por la comunidad y de gestión directa por ayuntamientos; centros públicos de gestión indirecta que a su vez dependen de cada concurso de cada ayuntamiento; centros concertados religiosos o no; centros privados religiosos…
En esta convocatoria de huelga indefinida que realiza PLEI y CGT, hay reivindicaciones educativas y reivindicaciones laborales, hay tal variedad de modelos de centros con realidades tan distintas en ratios, salarios, personal, infraestructuras… que ha sido difícil llegar a puntos en común. Pero lo han conseguido y por eso van a la huelga.
Según las huelguistas, esta variedad de situaciones en los distintos centros de Educación Infantil fracciona la realidad de un sector que tiene una “mayoría aplastante de mujeres trabajando y dejándose la vida para cuidar a la infancia”. A esto, hay que sumar la complejidad de dirigir a las diferentes administraciones peticiones que buscan mejorar el bienestar de la infancia y otras peticiones que van encaminadas a mejorar el bienestar laboral de las docentes y personal de limpieza y cocina. Tanto la mejora de las condiciones en las que están los niños y niñas como la mejora de las condiciones laborales van en el mismo camino.
Lo principal es el reconocimiento de esta etapa dentro de la ley educativa que regula un marco común para su posterior desarrollo en las comunidades. Lo siguiente, dicen, es la bajada de ratios (el número de niños y niñas por aula) y la inversión en el 0-3, tanto para mejorar los salarios como para contratar más personal que permita atender correctamente a cada niño y niña.
La PLEI pide que la pareja educativa se regule por normativa, de forma que en todas las aulas haya dos docentes para atender al grupo. Además, creen imprescindible la bajada de ratios en el aula que actualmente recoge 8 para una educadora en el aula de bebés, 14 para una educadora en el grupo de 1-2 años y 20 para una educadora en el aula de 2-3 años de edad. El Estado español es significativamente el país que organiza de forma más masificada a sus más pequeños si lo comparamos con los países vecinos.
Por otro lado, denuncian la precarización laboral, siendo el colectivo docente con mayor carga horaria de trabajo semanalmente y a su vez con sueldos más bajos. Teniendo en cuenta las diferencias que existen a este respecto dentro del propio sector de la Educación Infantil, entre unos centros y otros según su titularidad y gestión, señalan que “a igual trabajo, igual salario”.





