Juan Antonio Gilabert, Marx21
En plena represión del presidente Trump, el director de Una Batalla tras otra, nos plantea una película sobre el activismo contra la extrema derecha, que ha llegado al poder, en el país más poderoso del mundo.
Paul Thomas Anderson nos plantea, en mi opinión, una mirada lo más realista posible, siendo una película de Hollywood, sobre el activismo en la lucha directa contra el gobierno de EEUU, que está bajo el control de un grupo racista y de ultra derecha.
Anderson nos muestra que las personas que se activan contra las injusticias, son gente normal, con sus contradicciones y sus miedos. Además, en la película, se muestra cómo las mujeres activistas, deben afrontar, al mismo tiempo que luchan contra el sistema, la opresión que sufren por su género. La protagonista, debe sopesar, ser madre con seguir en el activismo, además de pensar si debe continuar siendo libre sexualmente.
Las personas activistas somos personas normales y reales, que nos activamos y luchamos desde nuestra personalidad. No existe la persona revolucionaria perfecta que lucha fríamente y nunca falla. Eso también se muestra en la película. Toda la gente activista que es atrapada, termina denunciando a sus compañeros y compañeras, pero eso en realidad es normal y hay que saberlo y asumirlo. Por eso hay que crear redes desde abajo, por la única razón de que el movimiento no puede estar en las manos de una cúpula que se puede desarticular, sino que tiene que estar formado por una red de activistas lo más amplia posible.
Una Batalla tras otra, junto a Civil War, da un paso más en Hollywood frente a la creciente subida de la ultra derecha en EEUU. Primero fueron películas como Estado de Sitio, donde se nos muestra que en un ambiente de terrorismo como el 11M, el estado se defiende contra el intento de los militares y de alguien más, de tomar el control (el protagonista es mi adorado Denzel Washington). Más tarde y ante la posibilidad real de que la extrema derecha, llegara al poder, pudimos ver Objetivo: Washington D.C., donde los terroristas son ya estadounidenses.
A la gente que dice que desde EEUU no se puede esperar ninguna lucha contra la extrema derecha y menos desde Hollywood, hay que decirle que no tiene ni idea de qué va la lucha obrera y más tras los asesinatos en Minneapolis y la gran huelga realizada en esa ciudad. Cualquier lucha es buena para luchar contra el capital y la extrema derecha y Hollywood tiene muchísimos ejemplos.





