Un espacio donde aprender y caminar juntos
Nos encontramos en medio de un genocidio televisado en Palestina, con la extrema derecha gobernando en Europa y América Latina, y con una izquierda institucional que parece haber aceptado las reglas de juego del enemigo.
En este contexto, Marx21 convocó los días 6 y 7 de diciembre en Barcelona (también se podían seguir y participar vía online) las jornadas de 2025, Ideas para cambiar el mundo.
No fue un acto académico ni tampoco de grandilocuencias, sino más bien una apuesta por seguir armando a la izquierda desde abajo, con debates urgentes, sin cortapisas, y con la convicción de que el marxismo no es un museo, un conjunto de intelectuales, sino una herramienta para intervenir en la crisis de la civilización en la que vivimos.
Una herramienta que usada desde abajo consigue victorias incluso cuando el enemigo parece demasiado grande, demasiado poderoso.
Una de estas charlas que ordena la mente, que pone en valor las soluciones reales y no meros actos llenos de deseos sin fundamentos, fue la mesa redonda Palestina: desde el río hasta el mar, pero ¿cómo?, moderada por Ámal Alsawi, activista palestina, miembro de la iniciativa One Democratic Palestine; Lucia Müller, activista de solidaridad con Palestina en Alemania y David Karvala, miembro de Marx21 Catalunya.
No se trató de un acto de solidaridad simbólica sino de una discusión sobre cómo hacer efectivo el boicot a Israel desde los sindicatos, los centros de estudio y los barrios. David Karvala recorrió y dio las razones necesarias para que “desde el río hasta el mar” no acabe siendo un mero eslogan, sino una declaración de intenciones que propone soluciones frente a lo que ya sí sabemos que no ha funcionado.
Otra de estas charlas que enseñan sobre los beneficios de la militancia, la lucha y la organización fue la mesa sobre La vigencia de la lucha obrera hoy. Kellys, estibadores y trabajadores de Amazon mostraron el camino y sus victorias.
Luz Amparo Suaza (Kellys) dejó algo muy claro y es que si no nos organizamos nadie lo hará por nosotras.
Marta Aziz (CGT-Amazon) explicó cómo en Murcia un grupo de solo unas 20 personas logró que una de las 5 empresas más importantes del mundo como lo es Amazon, escuchase sus reivindicaciones.
Albert Gil, miembro de la Organización de Estibadores, expuso lo que podríamos llamar un manual de lucha y organización.
La conclusión no fue retórica: el lugar de trabajo es el mejor medio para hacernos notar, para que nos escuchen, para que nos hagan el caso que no nos harían si no viesen en peligro sus dividendos.
Hubo espacios de discusión sobre el imperialismo, sobre Combatir el racismo y la extrema derecha: una lucha urgente, un tema fundamental hoy día, porque si no construimos una respuesta antirracista desde los barrios, serán ellos quienes definan quién es el enemigo.
Aparecieron temas clave como es la conexión entre antirracismo y feminismo, de cómo el racismo institucional utiliza la figura de la mujer musulmana como un botín político y se planteó que la lucha contra el patriarcado pasa por combatir el capitalismo.
La militancia en tiempos difíciles no es un acto de fe, es construir redes que el sistema no pueda predecir, crear vínculos que no se puedan monetizar, son actos del día a día, son pequeños y a veces pesados, pero no se trata de ser el militante sino simplemente de ser militante, en las condiciones, formas y tiempos que cada uno pueda. En este taller que impartió nuestro compañero Rubén James, quedó claro que, si sientes que el mundo se ha vuelto demasiado grande y tú demasiado pequeño, empieza tu militancia por aquel lugar hecho a tu medida: tu barrio, tu trabajo, tu instituto, tu grupo de WhatsApp.
En definitiva, y un año más, haciendo gala del título Ideas para cambiar el mundo, las jornadas fueron ese espacio donde aprender, compartir y caminar juntos, construyendo un mundo a nuestra semejanza: diverso, democrático e igualitario. Un espacio para empatizar con el dolor del mundo, pero también con la alegría de la persona que tienes a tu lado.
Ira Vent, Marx21
El marxismo desde abajo
El pasado 6 y 7 de diciembre, sábado y domingo, asistimos a mi pareja y yo a las jornadas que Marx21 organiza cada año.
El sábado online, y el domingo presencialmente en la primera mitad de las actividades. Sería llamativo decir que iba sin conocer nada, a ciegas, desde Tarragona a Barcelona, y que tuve una “iluminación”, etc. Solo sería media verdad.
La historia que me había llevado a aquellas jornadas comienza con Unitat Contra el Feixisme i el Racisme, UCFR.
Desde el verano un grupo de gente había estado trabajando para montar un grupo local en el Camp de Tarragona, y entre esta gente, como es esencial en UCFR, había gente de diferentes partidos, asociaciones…, como ERC, Podem, Comuns… y también gente de Marx21. Éste fue el contacto decisivo, que culminó unos meses después yendo a sus jornadas anuales.
No iba solo a informarme sobre Marx21, porque la verdad es que ya estaba bastante informado. Los meses previos a las jornadas, paralelamente a ayudar a montar el grupo local de UCFR, había ido leyendo, cada vez con más interés, qué era Marx21, y todo lo que representaba. El socialismo desde abajo, un internacionalismo esencial, leí artículos y folletos de Tony Cliff, Alex Callinicos…
Yo militaba en un partido comunista, pero todo lo que leía ahora me hacía replantearme muchas cosas que, para mí, por mi lejano pasado de comunismo libertario, me creaban “incomodidades”, y es que, ciertamente, la sombra del estalinismo, seguía siendo muy alargada.
En las jornadas todo fue como había previsto, de hecho, mejor. El indispensable internacionalismo se veía tanto en los asistentes como en los conferenciantes: hablé con un chico inglés, con una chica brasileña, con quien compartíamos una fascinación especial por la obra y la persona de Rosa Luxemburgo, con gente de Alemania, una activista palestina… y continué las conversaciones previas con David y otra gente de Marx21, como Paco (Barcelona), Dani (Andalucía ahora viviendo en Barcelona) y diferente gente de Madrid y Andalucía (online).
Aunque fuimos relativamente poca gente, el ambiente fue magnífico, súper participativo; el entusiasmo y las ganas se contagiaban.
La misma forma de hacer las jornadas eran una muestra de la corriente política: sin líderes pontificados, grupos de debate donde todas y todos participábamos en completa igualdad. Organizándonos desde abajo.
No fue para mí un punto de inflexión, fue la culminación de un punto de inflexión iniciado unos pocos meses antes. Por fin encontraba “mi” marxismo, desde abajo, no de arriba hacia abajo, era volver al marxismo que no se había perdido, el que creo que de verdad Marx y Engels reconocerían como el suyo.
No era el socialismo que se había impuesto al poco tiempo de traicionar la primera revolución socialista que triunfó en el mundo, en 1917. Las jornadas fueron, como decían en la película, “el inicio de una bonita amistad”.
Xavi Figuerola, nuevo militante de Marx21
Un momento esencial en 2025
Para mí, las jornadas de Marx21 fueron un momento esencial en 2025 para aprender sobre el marxismo y compartir experiencias en nuestros países de origen y/o comunidades locales en Catalunya sobre la importancia de considerar las diversas formas de opresión en nuestra lucha contra la explotación capitalista.
Esto implica debatir y comprender las interconexiones entre opresiones como el racismo, el patriarcado, la xenofobia, el capitalismo y el imperialismo, teniendo en cuenta el trasfondo colonialista común al surgimiento de estas opresiones y el actual modo de producción capitalista que las alimenta, mientras conduce a la Tierra hacia el desastre climático.
Espero continuar estas interacciones con compañeras y compañeros del Estado español y otros lugares, ya que nos dimos cuenta de que algunos de nuestros debates necesitaban un análisis más profundo.
Además, más allá de la interacción camaraderil y el debate intelectual, estas jornadas nos animaron a seguir adelante en nuestro camino hacia la lucha social concreta, ocupando las calles y movilizándonos para la organización de clase que conduzca a la revolución socialista que nuestros países necesitan tan urgentemente.
Rebecca Borges, miembro de Mulheres Brasileiras Contra o Fascismo e o Racismo, Barcelona
Una visión desde el Perú
Toda conversación supone por lo menos dos puntos de vista, a veces más. Eso supone dos actitudes posibles. Hay los que se creen poseedores de la verdad. A veces porque creen que se encuentra en un libro que ya leyeron, es la actitud bíblica. Hay los que verdaderamente dialogan, es la actitud creativa. Solo desde esta última se puede hacer la revolución.
Estuve en una conversación con amigos de Marx21. Teníamos dos diferencias.
Lo que ellos llaman capitalismo de Estado nosotros lo llamamos sistema burocrático. Eso apenas si lo mencioné, no era el punto.
Lo que ellos llaman marxismo nosotros lo llamamos filosofía de la praxis. El propio Marx decía no ser marxista. La filosofía de la praxis supone la permanente sistematización de la práctica social que cambia de tiempo en tiempo, de país en país.
Además, el marxismo-leninismo-trotskismo deja fuera cientos de otros nombres y a todas las mujeres. Muchas veces hemos recibido agravios por decir esto.
En estas jornadas, en cambio, un compañero respondió que efectivamente las mujeres — Luxemburgo, Kollantai, Sedova…— habían acertado más que los varones.
Me gustó la conversación. Que se repita.
Daniel Mathews Carmelino, militante de Anticapitalistas Perú. Participó en las jornadas vía Zoom.





