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Ira Vent, Marx21

Sobre gobiernos que cuestan vidas

El pasado octubre estalló el escándalo de los fallos en el cribado de cáncer de mama en Andalucía. Se había omitido el deber de prestar servicios sanitarios a mujeres afectadas o con posibles afectaciones, lo que se ha traducido en muertes evitables.

En octubre de 2025, el abogado de la asociación AMAMA, Manuel Jiménez, confirmó la puesta en marcha de una denuncia colectiva con una larga lista de afectadas, que por desgracia no cabe en un sobre o un solo folio, y que llevaban más de doce meses de espera para recibir los resultados de sus mamografías.

AMAMA, Asociación de Mujeres Afectadas por el Cáncer de Mama de Andalucía, ha sido la primera grieta en un muro de silencio que ocultaba las historias clínicas de al menos dos mil mujeres. Esta grieta que a las puertas de 2026 se ha convertido en una avalancha de casos por todo el Estado español, ha obligado al Parlamento andaluz a constituir una comisión de investigación de cuyo informe seguimos a la espera.

La detección precoz del cáncer de mama en la sanidad andaluza nace en los años 90 con una premisa clara: la detección precoz salva vidas. Durante las décadas siguientes la tendencia fue clarividente, una mayor inversión en este servicio llevó a una mortalidad inversamente proporcional, tanto es así, que algunos informes apuntaban a que la mortalidad específica bajó entorno al 25%.

Pero un punto de inflexión clave en esta tendencia lo marcó la puesta en marcha de unos presupuestos en los que se reivindicaba la “colaboración público-privada”, con un modelo simple: el Servicio Andaluz de Sanidad (SAS) seguía pagando, pero las mamografías se leían en centros concertados que facturaban por prueba (5,2 millones de euros anuales) y que, al no estar integrados en la historia clínica única, devolvían los informes por vía postal.

Entre 2015 y 2022 la externalización pasó del 12 % al 67 % y el tiempo medio de respuesta se disparó de 21 a 147 días.

Los datos que ha aportado el Servicio Andaluz de Sanidad, a petición parlamentaria, dejan bien claras las líneas que dibujan el mapa del negocio: mientras que los puestos públicos de radiología se iban reduciendo, los gastos en la externalización de las mamografías (entre otros) se incrementaban al ciento por cien.

Del artículo del diario El Salto de Aurora Báez Boza, “Qué empresas se benefician de las privatizaciones en sanidad de la Junta de Andalucía”, podemos poner nombre y apellidos a las externalizaciones, y todos conocemos bien la finalidad de este mecanismo, desinvertir y degradar lo público para justificar lo privado.

A día de hoy siguen siendo cientos, miles de mujeres que siguen esperando sus resultados y una segunda lectura. Además de ello, como hemos dicho, se están dando y reconociendo fallos en otras comunidades autónomas, como es el caso de la Comunidad de Madrid con la detección de cáncer de colón.

Desfachatez

Todo ello mientras se va exaltando el mantra de que la “derecha gestiona mejor”.

Sin embargo, lo que estamos presenciando una vez más, es la desfachatez y arrogancia de una dirigencia política que pide despolitizar lo público, cuando si algo tenemos claro desde la lucha y la colectivización es que la “despolitización de lo público” de los gobiernos del PP siempre nos acaba costado vidas.

Pero, y aunque difícil, también podemos encontrar rayos de esperanza. Casos tan desgarradores como el de las cribas nos ayudan a aprender que la única respuesta, protección y altavoz que han tenido miles de mujeres a la hora de dejar atrás el miedo y a no enfrentarse solas al desamparo institucional, ha sido gracias a la organización colectiva.

Desde 2019 AMAMA amplió sus fronteras formando una federación de muchas otras asociaciones, un cambio que ha sido clave para ampliar su capacidad de influencia en la toma de decisiones sobre políticas y sanidad en el territorio andaluz.

La asociación, AMAMA, que ha empujado, denunciado y alzado la voz por todas nosotras es un claro ejemplo de que cuando la lucha habla desde la organización, el capital, aunque sea un poquito, acaba retrocediendo.