ES CA

Óscar Corb, Marx21

El partido ultraderechista Vox se disfraza de clase obrera para tratar de convencer a las personas trabajadoras de la zona sur de Madrid de que es la opción política que resolverá sus problemas.

El giro estratégico de Vox tras la salida de los marqueses Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, el ala ultraliberal del partido, y otros pesos pesados como Javier Ortega Smith, ha culminado con una nueva figura vinculada a la Universidad Complutense, el historiador Carlos Hernández Quero, que con un discurso obrerista está intentando canalizar el descontento de las clases trabajadoras y atraerlas hacia sus postulados ideológicos, llegando a culpabilizar de la situación de los barrios madrileños, la expulsión de los vecinos o el deterioro de los servicios públicos a su ex-socia de gobierno y presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, e incluso a los fondos inmobiliarios extranjeros.

De un marqués a un joven con pendiente en la oreja

La estrategia de Vox de cortar con el discurso ultraliberal para hablar de cosas que históricamente ha defendido la izquierda, ya ha sido explotada ampliamente por Marine Le Pen en Francia.

De hecho, Hernández Quero fue formado durante años en el ISSEP (Institut des sciences sociales, économiques et politiques), una institución político-académica de educación superior fundada en Francia por Marion Maréchal, nieta de Jean-Marie Le Pen, y centrada en la difusión de ideologías ultraderechistas.

Con este cambio de imagen, y habiéndose sacudido el tufillo pijo que proyectaba el marqués de apellidos compuestos, Vox pretende introducirse en las periferias como el cinturón rojo de Madrid (zona sur) o el corredor del Henares, donde siempre han obtenido unos resultados discretos. Estos “estercoleros multiculturales”, como Vox los denomina, son un filón de precariedad y desencanto político que quieren aprovechar.

En este giro estratégico, y como ya hizo Trump con el voto latino, también pretenden atraer a las personas migrantes que viven “legalmente” en España y presentar como una amenaza a los que están por venir y pueden disputarles su posición como fuerza de trabajo.

Nuevo discurso, misma política

Con su campaña “Madrid sur en pie” iniciada en el barrio de Aluche, Vox trata de “reivindicar en todos los barrios del sur de Madrid especialmente abandonados unos servicios públicos que funcionen y no estén colapsados, recuperar la seguridad y la tranquilidad y que no se pierda la identidad de los barrios de Madrid”.

Ha arrancado esta campaña Isabel Pérez Moñino, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, acompañada por Hernández Quero, que en una suerte de “podemización” de su discurso, que recuerda a los inicios del partido morado, ha declarado que “defender la seguridad en nuestros barrios no es de derechas ni de izquierdas, es de sentido común”.

Así, con el sentido común como estandarte, ha dicho defender la sanidad pública, el transporte, la vivienda accesible y por supuesto “poder caminar por nuestro barrio sin que haya perdido la identidad”.

Su discurso xenófobo de toda la vida, ahora parece estar revestido de la defensa de los servicios públicos, como dicta el “sentido común”. Pero debajo de esta apariencia social y obrerista de una parte de su discurso, cada paso que se trata de dar en esta dirección, por pequeño que sea, es bloqueado sistemáticamente por las derechas, Vox incluido, como cuando votaron en contra de medidas orientadas a grabar a los propietarios de segundas y terceras viviendas.

Pero sus discursos cambiantes y a menudo contradictorios, tal y como explica el historiador Steven Forti, “no buscan coherencia, sino responder a lo que les van indicando las encuestas”. Y por más que se disfracen de clase obrera y hablen de servicios públicos, su desprecio hacia los “estercoleros multiculturales” no ha cambiado, pues las personas migrantes y niños extranjeros siguen estando en su punto de mira y la migración masiva parece ser la culpable del “auge desmedido de los precios de los arrendamientos”, según declaró Hernández Quero en el Congreso de los Diputados.

En el ámbito económico, sus palabras tampoco son coherentes con sus políticas, pues aunque tratan de aparentar que vienen para apoyar a la clase obrera y a mejorar sus barrios, recientemente Vox ha votado junto al PP contra las subidas de impuestos a los fondos inmobiliarios, tanto en la Asamblea de Madrid como en el Congreso de los Diputados.

Fondos buitre

A Hernández Quero parecen molestarle los fondos buitre que especulan con la vivienda y deterioran los barrios y la salud mental de los vecinos, pero solo si son extranjeros.

Pero si hay algo que la conciencia de clase nos ha enseñado, es a estar inmunizadas contra estos discursos que defienden lo público en apariencia pero que lo desprecian en el fondo, porque ya sabemos que para ese amplio rango del espectro ideológico que va desde el “inofensivo” socioliberalismo hasta la derecha más extrema, los servicios públicos no son más que un bien de mercado que hay que explotar y con el que se puede especular sin remordimientos en el mejor de los casos. En el peor, la estrategia es infrafinanciarlos para deteriorarlos y poder argumentar que lo público no funciona y la mejor solución es privatizarlos.