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El pasado octubre estalló el escándalo de los fallos en el cribado de cáncer de mama en Andalucía. Se había omitido el deber de prestar servicios sanitarios a mujeres afectadas o con posibles afectaciones, lo que se ha traducido en muertes evitables. Todo ello dentro de la campaña desarrollada por el PP de privatizaciones de los servicios públicos, tanto en sanidad como en educación, que han desviado centenares de millones de euros hacia lo privado en detrimento de lo público. Aquí una compañera de Sevilla habla de la última manifestación con relación a la situación de la sanidad.

Mariana Gómez Ramírez

Convocada a las 12h de la mañana del domingo 9 de noviembre. Aparezco en el punto de partida, el nudo intercambiador de San Bernardo, Sevilla, pasados 10 minutos de las 12h, y me encuentro con toda la calle Enramadilla a rebosar de manifestantes, se ve que la cabecera ha salido a su hora, con tal afluencia de personas como pocas veces he visto en otras manifestaciones.

He visto personas mayores, personas adultas de mediana edad, en grupos, sueltas, con pancartas pertenecientes a distintos colectivos, médicos, enfermeros, organizaciones sindicales, familias con niños… defendiendo y reclamando sus derechos.

He visto jóvenes, muchos jóvenes, implicados con la sociedad, preocupados por las consecuencias visibles de las políticas de derechas, que han tardado poco tiempo en demostrar su poder destructor de los avances sociales conquistados y consolidados lentamente a lo largo de la democracia. Jóvenes que dicen ¡basta! a este avance de la derecha que tiene a gran parte de la población anestesiada con sus mentiras de protección frente a un miedo creado por ellos mismos de la nada.

Pero esta manifestación pone de manifiesto las consecuencias nefastas de estas políticas y, parece que el pueblo sale de su amnesia y recuerda que los avances en derechos sociales no se venden, que no se venden, oiga. Que son de todos, ricos y pobres. Del mismo modo que no se venden las personas, como no se vende a un hijo, como no se vende ni siquiera un órgano. ¡No se venden!

Muchos grupos reclamando la dimisión de Moreno Bonilla, con energía, con cabreo.

He visto manifestarse a mucha gente. Y como muchos fueron los votos que se llevó este gobierno del PP, me da qué pensar, al hilo del párrafo anterior, ¿habrá aquí mucha gente que los haya votado y que por fin está abriendo los ojos? ¿O, por el contrario, seguirán votándoles acogiéndose al miedo que les han metido en las entrañas de fantasmas inventados? ¿Serán suficientes estas manifestaciones para que la gente, el pueblo, los votantes, se den cuenta de por dónde hay que ir para consolidar nuestros derechos y avanzar más en la adquisición de mejoras del estado del bienestar?

No llegué a tiempo de escuchar la lectura del manifiesto, pero se veían caras de satisfacción de las personas que abandonaban el espacio público frente a San Telmo.

Mucha gente, muchas edades, muchos estilos, muchas pancartas, mucha energía.

Es que la cosa es tan grave que a más gente me gustaría haber visto en la manifestación.

Y lo que quedará por descubrir… y lo que estallará en la educación, en los colegios y universidades… tiempo al tiempo.


Mariana Gómez Ramírez es activista de Unidad Contra el Fascismo y el Racismo (UCFR) Aljarafe, Sevilla