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Juan Antonio Gilabert Gil

En la historia de la ciencia ficción, hay dos series que han marcado el corazón de las personas a las que nos gusta este género, tanto literaria como cinematográficamente.

Star Wars y Star Trek son dos series que marcaron a una generación y siguen marcando. En el fondo, reflejan dos formas de ver el mundo.

Star Wars recrea una civilización que ha creado una república en el centro de una galaxia muy lejos de la Vía Láctea. Dicha república es una confederación de planetas, y cada uno de ellos es independiente. Luego, en el borde exterior de dicha galaxia, existen los planetas libres, que colaboran con la República pero están al margen. Esta visión recuerda a como está confeccionado el planeta Tierra: los países ricos se autoproclaman democráticos y el resto del mundo trabaja para ellos en condiciones reprobables.

En Star Wars, llamado también al menos en el Estado español Guerra de las Galaxias, el capitalismo es el sistema que impera en toda la galaxia y ese sistema económico, no es cuestionado en ninguna de las series ni películas. Lo que se critica es cualquier intento de monopolio por parte de las grandes corporaciones. Esto se ve muy claro en las películas 1, 2 y 3, donde la Federación del Comercio, un conglomerado de comerciantes y transportistas, quiere imponer su fuerza en la República.

La felicidad y prosperidad, según La Guerra de las Galaxias, viene del comercio libre de cualquier restricción y este mensaje es transversal en todas las pelis y series. La República no hace nada para que el borde exterior alcance la prosperidad que esos planetas tienen, ni les interesa. Tanto es así, que en el borde exterior existe la esclavitud y se ahonda más en el liberalismo económico.

Un factor principal en Star Wars es la fuerza. La fuerza es lo que une a toda la vida en la galaxia y más allá. Y las personas que la controlan, tienen poderes sobrenaturales. Para controlarla, se crea desde tiempos inmemoriales, una academia donde se decide desde arriba quién puede ser Jedi y quién no. Esto, a lo largo de todas las películas y series y hace que se produzca la división entre Jedis y Sith.

En varias pelis y series de la saga, no termina de estar clara la diferencia entre Jedis y Sith y es que, aunque las y los primeros presuntamente defienden a la república y a su democracia burguesa y las y los Sith presuntamente todo lo contrario, varias veces se cambian los papeles. Visto desde una perspectiva anticapitalista, la gente revolucionaria no debería unirse a ninguno de los bandos, teniendo a las y los Jedis como aliados circunstanciales. En la última peli de la saga, Yoda y Luke, dos grandes Jedis, reconocen que fue un error crear la academia y convertirse en burócratas.

Star Trek es de verdad una saga de ciencia ficción, ya que se basa en la ciencia y no como Star Wars, que es más una fantasía de su creador George Lucas.

Star Trek se basa en una sociedad en la que La Tierra ha sufrido una tercera guerra mundial en el siglo XXI, producida por la tremenda voracidad capitalista. Esto hace que la sociedad resultante vuelva a un estado medieval.

En 2063, se produce el primer contacto con alienígenas cuando un científico al margen de la sociedad, lanza un cohete muy avanzado que llama la atención de una especie alienígena que se dedica a contactar con especies pensantes que llegan a un cierto nivel de tecnología. Una vez llegan los vulcanos a la tierra, la sociedad deja definitivamente el capitalismo y se adentra cada vez más en una sociedad parecida al socialismo.

En esta sociedad no hay dinero y cada persona aporta a la sociedad lo que puede. La humanidad, imbuida por el ejemplo de los alienígenas, que también viven en una sociedad no capitalista, evolucionan y rápidamente crean una sociedad igualitaria que incluye a la mayoría de las razas alienígenas de la Vía Láctea conocida. Esta se llama la Federación de Planetas Unidos.

En la saga de Star Trek hay dos personajes que marcan dos periodos importantes en la saga. Los capitanes Kirk y Jean-Luc Picard.

Kirk representa a la generación que nace una vez creada la Federación y se apunta a la flota espacial para conocer la galaxia, desde un punto utópico y anárquico. Con él, su tripulación no va obedecer órdenes desde arriba. Hasta llega a hacer trampas para su ascenso a capitán. Jean-Luc Picard, nace un siglo más tarde y es más institucional. Su generación vive ya en una sociedad burocrática, que ha perdido el espíritu aventurero y solo se dedica a gestionar la sociedad que ha creado la Federación. Pero ambos capitanes, siempre tendrán presente que la lucha por la igual y la libertad son fundamentales.

Desde un punto de vista anticapitalista, Star Trek es lo más cercano que nos podemos encontrar a la ideología anticapitalista.

Esta saga se creó a mediados de los 60 del siglo XX y forma parte de la contracultura que germinó en el 68. Nos presenta una sociedad que ha avanzado y vive en una galaxia sin injusticias raciales ni económicas. Además, otro punto a favor es que los malos son alienígenas que aún viven en diferentes fases del capitalismo.

Lo malo es que Star Trek sigue esa idea errónea de que todo tiene que ser destruido para que la humanidad pueda empezar de nuevo y así conseguir la sociedad socialista que estamos buscando. Otro punto negativo es que, desde el principio, la Federación se crea desde arriba y toda crítica al sistema es aplastada por la burocracia.

Tanto en las películas como en las series de la saga, se ve la lucha de los protagonistas contra la cúpula dirigente y al final, claro está, gana la burocracia.