Xoán Vázquez
“Cada 40 días una lengua desaparece del planeta Tierra”, a esta frase incluida en los créditos finales de la película Kneecap se podría añadir “…y con ella muere una forma de ver el mundo”.
Y es que la película nos habla de resistencia cultural frente a la asimilación y nos muestra una cultura irlandesa muy alejada de los folletos turísticos.
Kneecap es una película que cuenta la historia del origen del grupo irlandés de hip-hop del mismo nombre y en la que los componentes del grupo interpretan versiones semi-ficticias de ellos mismos.
Seis premios en la 27 edición de los BIFA (British Independent Film Awards), varias nominaciones en los premios BAFTA y un premio en el festival de Sundance demuestran, según uno de sus componentes, que se pueden hacer cosas en irlandés con la máxima calidad.
La trama, con los tres integrantes del grupo como protagonistas, sigue la lucha en curso por los derechos del idioma irlandés y, fundamentalmente, por la financiación para que se enseñe el idioma en las escuelas.
Hay un momento en la película que se puede ver un vídeo que muestra la manifestación de mayo de 2022 en Belfast, cuando 17.000 gaeilgeoirs (hablantes de irlandés) ocuparon las calles para exigir reconocimiento, respeto y derechos lingüísticos pues, como decían los cánticos de los manifestantes, “Un país sin idioma es un país sin alma”.
Pero su compromiso no se reduce a usar el irlandés en sus canciones. Se reclaman clase trabajadora y apoyan la lucha antifascista colaborando en algunas campañas de Stand up to Racism contra la ultraderecha.
En sus canciones, pero sobre todo en sus actuaciones, entonan cánticos contra el establishment y se burlan de sus moralistas detractores unionistas y republicanos que se sienten ofendidos por sus letras sobre drogas, sexo y precariedad laboral.
La policía y la presencia militar inglesa también son objeto de sus críticas, tanto a lo largo de la película asociadas a la tortura, como en sus actuaciones en las que se proyectan imágenes de coches de policía ardiendo con el lema “Inglaterra sal de Irlanda” y traseros con el sello de la Unión Jack.
Reconocen que su música es provocativa, pero es un espejo de la sociedad. En una entrevista en la revista The Face admiten que su música refleja sus experiencias vividas como jóvenes en un contexto postconflicto y no dudan en afirmar que “Hay una falta de comprensión sobre los sistemas que sostienen la división de clases, el sectarismo y el racismo. Estos sistemas apoyan a los poderosos. Irlanda es multicultural. No es una Irlanda solo para los irlandeses.”
Su primer single publicado en 2018 titulado C.E.A.R.T.A. (derecho) hablaba esencialmente de consumir drogas y divertirse. Eso, unido a que aparecían con pasamontañas (recordando así la lectura de los comunicados del IRA), eran de Belfast y que rapeaban en irlandés no tardaron en atraer la atención de los medios. El tema fue retirado de la lista de reproducción de la radiotelevisión pública irlandesa.
Sus provocadoras opiniones han suscitado el interés no solo de los medios culturales sino también de figuras políticas como Jeremy Corbyn que los entrevistó para su plataforma Peace & Justice Project.
Como impulsores del movimiento Artistas Irlandeses por Palestina hablaron de la afinidad entre Irlanda y Palestina como proyectos coloniales en conflictos prolongados y contaron que en algunos conciertos se presentó la policía antes del concierto para advertir que no iban a admitir actitudes agresivamente pro-palestinas.
Un año que para el grupo empezó con una película premiada, nuevo disco y una exitosa gira no podía terminar de otro modo que ganando un caso de discriminación por la decisión “ilegal” de la ex Secretaria de Negocios conservadora Kemi Badenoch de negarles una beca de arte.
Kneecap fueron admitidos inicialmente para una subvención de 14.000 libras antes de que Badenoch rechazara la financiación. El grupo dividirá la subvención entre dos grupos comunitarios que trabajan con jóvenes de clase trabajadora católicos y protestantes.





