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Acoger a las personas migradas, oponerse al colonialismo español en el norte de África, no permitir que la ultraderecha se aproveche de la situación.

Tomáš Tengely-Evans

El Estado español ha enviado a los militares a Sabta (Ceuta en árabe), en el norte de África, para impedir la entrada de personas refugiadas procedentes de Marruecos.

En los últimos días, unas 50.000 personas han intentado entrar en la ciudad bajo dominio español —más conocida por su nombre colonial, Ceuta—. Según el Ministerio de Interior, citado por Cadena Ser, 37.500 ya han vuelto a Marruecos.

La ultraderecha en Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia y el Estado español ha aprovechado la situación para atacar al presidente del Gobierno, el socialdemócrata Pedro Sánchez, del PSOE. Sánchez ha adoptado posturas más progresistas en materia de migración y Palestina que el resto de los gobernantes europeos.

Israel ha reaccionado con indignación ahora, atacando al gobierno de Sánchez, debido realmente a que anunció interrumpir el suministro de armas hacia este Estado terrorista ante el genocidio que estaba perpetrando.

“Quizás antes de que siga dándonos lecciones, ya sea hora de que explique al mundo por qué aún mantiene enclaves coloniales en África”, afirma Danny Dalon, embajador de la colonia israelí ante las Naciones Unidas.

Sin embargo, circulan teorías peligrosas al respecto entre algunos sectores de la izquierda y comentaristas. Estas teorías sostienen, en esencia, que Israel y Trump están detrás de la crisis de refugiados en Sabta para castigar al Estado español por su postura sobre Palestina. Su aliado Marruecos, también está molesto por el pacto firmado con Argelia, de ahí que no haya impedido el acceso, incluso lo haya fomentado, además de seguir fielmente la estrecha colaboración con sus aliados.

Esto ha derivado en un discurso peligroso sobre una supuesta “invasión” de España como castigo por la postura de Sánchez sobre Palestina y demás.

Una respuesta socialista revolucionaria

He aquí algunos puntos de partida básicos:

El Estado español debería retirarse de Sabta y Mritch (Ceuta en árabe, y Melilla en el tamazight hablado mayoritariamente en esa ciudad y su región), así como de los demás territorios que ocupa en el norte de África (ver mapa abajo).

El Imperio español se apoderó de estos territorios entre los siglos XV y XVII. En 1912, España se anexionó más territorio cuando Marruecos fue dividido en protectorados. España y Francia dominaban el país, junto con una “zona internacional” alrededor de Tanja (Tánger en árabe), en el norte, gobernada por España, Francia y Gran Bretaña. Cuando las potencias coloniales se vieron obligadas a renunciar a sus “protectorados”, España se negó a abandonar Sabta, Mritch, Haŷar Badis, Saḥrat al-Ḥusayma y Jzair Chafarina (Ceuta, Melilla, Peñón de Vélez de la Gomera, Peñón de Alhucemas y islas Chafarinas).

Cualquier cosa que no sea exigir al Estado español el fin de su ocupación colonial equivale a una caída en el pro-imperialismo.

Por lo tanto, hablar de una “invasión” de España es profundamente reaccionario: primero, Sabta es un territorio ocupado por el Estado español; segundo, es la extrema derecha la que tacha a las personas refugiadas y migradas de “invasores”.

Las personas refugiadas son bienvenidas, no a las deportaciones

La Unión Europea (UE) ha convertido el mar Mediterráneo en una fosa común, y el Estado español ha impuesto durante mucho tiempo este régimen fronterizo racista en sus puestos de avanzada coloniales en el norte de África.

Entre las personas que intentan entrar en Sabta, muchas son de Marruecos, donde sufren las consecuencias del neoliberalismo, mientras que otras huyen del África subsahariana. Si eres antirracista en Europa, el punto de partida es: “Damos la bienvenida a los y las migrantes”.

El Estado español, bajo el mandato del socialdemócrata Sánchez, ha sido más progresista en materia de migración que otros países europeos. Un decreto de este año permitió a los migrantes indocumentados solicitar la residencia legal. Fue el resultado de la presión del movimiento antirracista ¡Regularización Ya!, con una gran movilización liderada por personas migradas desde 2020.

Pero Sánchez adoptó esta postura sabiendo que el capital español necesita desesperadamente mano de obra entre una población envejecida. Al mismo tiempo, puede seguir apoyando al régimen fronterizo de la UE y perpetuando la influencia española en el norte de África.

En 2022, Sánchez felicitó a la policía por impedir la entrada de migrantes desde Marruecos a través del enclave colonial español de Mritch/Melilla. Calificó el intento de cruce como un “violento ataque al suelo español”.

No hay nada de progresista en que un gobierno socialdemócrata envíe tropas para reforzar una frontera colonial y reprimir a la gente migrada. ¿Significa esto que el Estado marroquí no utiliza las fronteras como moneda de cambio? No, por supuesto que no.

En 2021, por ejemplo, las autoridades marroquíes relajaron los controles fronterizos en Sabta después de que el gobierno de Sánchez permitiera que un líder independentista del Sáhara Occidental recibiera tratamiento médico en un hospital español. Al año siguiente, Sánchez modificó la postura (oportunista) del Estado español sobre el Sáhara Occidental y se reunió con el rey marroquí Mohammed VI.

Los Estados sí utilizan la crisis de refugiados como moneda de cambio. Lo mismo ocurrió con el régimen bielorruso, que utilizó a las personas refugiadas en la frontera entre Polonia y la UE, situación que posteriormente fue aprovechada por la extrema derecha y los fascistas.

Sin embargo, la crisis del refugio existe independientemente de estas maniobras: es producto del imperialismo, el racismo y el caos climático.

El aumento de personas que intentan cruzar la frontera se produjo después de que el Tribunal Supremo español dictaminara que las personas migradas que llegan por mar a Sabta y Mliliya no pueden ser devueltos sumariamente a Marruecos sin el debido proceso. Funcionarios del Estado español han declarado que intentarán devolver a los migrantes recién llegados a pesar del fallo; de hecho, ya están expulsando a varios centenares de personas.

Marruecos e Israel

El Estado marroquí mantiene una larga relación con el Estado colonial israelí. En 2020, Marruecos se adhirió a los Acuerdos de Abraham, impulsados ​​por Estados Unidos para normalizar las relaciones entre Israel y los Estados árabes, y ha respaldado el robo colonial de tierras en Gaza promovido por Donald Trump.

Existe una historia de cooperación aún más extensa. Por ejemplo, hay pruebas fehacientes de que los servicios de inteligencia marroquíes colaboraron con espías israelíes y franceses para asesinar a Mehdi Ben Barka en 1965. Este luchó por la independencia, luego se radicalizó hacia la izquierda y cayó en desgracia ante el régimen del rey Hassan II. En el exilio, impulsó la Conferencia Tricontinental de movimientos nacionales y estados del Sur Global, incluyendo a los palestinos. Fue asesinado antes de que se celebrara en 1966.

En ocasiones, esta relación se ha desarrollado de forma contradictoria. Sus gobernantes saben que existe un amplio apoyo a Palestina entre la población, al tiempo que desean mantener su dominio y su posición dentro de la estructura imperialista occidental en la región.

Principios

Las personas socialistas revolucionarias en Europa debemos guiarnos por algunos principios básicos:

  • Apoyo a las personas migrantes y refugiadas, rechazo al régimen fronterizo de la UE, rechazo a las acciones del gobierno de Sánchez en Sabta. ¡No sobran migrantes, sobran racistas!
  • Oposición al colonialismo español en el norte de África.
  • Apoyo al pueblo marroquí contra su propio Estado, que los empobrece mientras mantiene vínculos con Trump, Israel y el imperialismo.

Este mapa demuestra la anomalía de las posesiones españolas en el norte de África.