Entrevistamos al socialista venezolano Johnny Alberto Alarcón Puentes sobre lo ocurrido con el desastre sísmico que azotó el país a finales de junio.
Explica como la crisis actual en Venezuela se origina con las sanciones, la corrupción y las deficientes políticas gubernamentales. La respuesta del régimen venezolano tras los dos terremotos ha dejado en evidencia las carencias en el país, provocando una amplia indignación contra el gobierno entre la gente.
Delcy Rodríguez llegó a la presidencia de Venezuela a principios de 2026, tras el secuestro estadounidense del entonces presidente Nicolás Maduro y su mujer, en un acto de piratería imperialista. Maduro había traicionado hacía tiempo las esperanzas de la época de Hugo Chávez: su Gobierno aplicó el neoliberalismo, la austeridad y la represión.
Al convertirse en presidente en funciones, Rodríguez y un sector del régimen llegaron a un acuerdo con la administración Trump para seguir en el poder como aliados de EEUU. Con esto han roto totalmente la imagen de la “revolución bolivariana” de una parte importante de la izquierda internacional.
Delcy Rodríguez se ha reunido con el director de la CIA, John Ratcliffe; con el general Francis L. Donovan, jefe militar de Estados Unidos para América Latina; y con diversos ministros estadounidenses, a los que ha expresado su gratitud y disposición de colaborar con Donald Trump. Aún peor, a principios de julio, Rodríguez se reunió con el ministro de exteriores israelí y con responsables del ejército israelí.
Seguro que algunas personas seguirán defendiendo cada uno de estos pasos —incluso el reunirse con los genocidas de Gaza— como compromisos necesarios para “salvar la revolución bolivariana”, quizá como “jugadas maestras”.
Pero el hecho de conceder una entrevista al seudoperiodista ultra español, Javier Negre no se puede atribuir a la búsqueda de ayudas.
Nadie puede negar ya que el modelo de “socialismo desde arriba”, donde se combina una retórica de izquierdas —y algunas reformas— con una base de capitalismo y represión, ha vuelto a fallar.
Aquí, Johnny Alberto Alarcón Puentes habla de la situación a la que se enfrenta la gente trabajadora y pobre en su país, tras los terribles terremotos.
Explícanos qué pasó con el terremoto del 24 de junio
El terremoto —bueno, realmente fueron dos terremotos en rápida sucesión— afectó la zona de la costa caribeña: además de la capital de Caracas, golpeó el estado de La Guaira y otros sitios en los estados de Aragua, Carabobo y Falcón.
El gobierno no da las cifras exactas de los fallecidos. Ahora están dando una cifra aproximada de 2.000, pero deben pasar de 10.000 por lo menos, según el criterio de ellos que dice que hay más de 10.000 personas desaparecidas. [La entrevista se realizó el 2 de julio. Un reportaje del 8 de julio habla de 3.811 personas fallecidas.] Mucha gente no ha sido rescatada de los escombros, ni viva ni muerta.
Muchos territorios —sobre todo parte de Caracas y parte de La Guaira— quedaron totalmente destruidos. Hay muchos edificios caídos, muchas edificaciones públicas, hospitales, colegios, canchas deportivas, sitios turísticos…
Entonces imagínate el desastre del que se está hablando de más de 50.000 edificaciones que fueron derrumbadas o que están en peligro de ello.
Ahora crece el riesgo de insalubridad en la zona afectada, debido a los rescates que no se han podido efectuar. Ya viene el proceso de descomposición. Se dice que se puede desatar una epidemia allí, por las circunstancias de los malos olores y la descomposición de los cadáveres.
La situación no es fácil en Venezuela. En los sitios donde sucedió el desastre, sobre todo en La Guardia, no hay electricidad, no hay gas doméstico, no hay agua y, como decía, las condiciones de salubridad son terribles.
Bueno, este es el reporte que te puedo dar de lo que sucede en Venezuela. Además, hay que destacar que el terremoto llegó en medio de una situación ya crítica.
¿Cómo reaccionó el gobierno ante el terremoto?
El gobierno reaccionó muy tarde. No tuvo la suficiente capacidad ni tecnológica ni humana para hacerle frente al terremoto, a la tragedia que sucedió el 24 de junio. Y por lo tanto no pudo lograr en las primeras 24 horas una buena cobertura de ese desastre natural.
Los bomberos, rescate civil, protección civil estaban muy mal preparados, no había condiciones para atender una tragedia como esta.
En los hospitales, sin insumos, tampoco había condiciones.
Por lo tanto, la situación se agravó: dificultades para que los rescatistas internacionales llegasen, trabas burocráticas para que entrasen en el país, para que instalasen sus mecanismos tecnológicos y todos los implementos que trajeron. Entonces bueno, eso ha hecho muy difícil el rescate de las personas y atender las circunstancias que tienen que ver con el terremoto.
Ya después de las 48 horas sí, el Estado ha apoyado: ha apoyado con maquinaria, ha apoyado con personal de defensa civil… No podemos decir que no hubo apoyo, pero fue un poco tardío: personal de bomberos, protección civil y luego la entrada del apoyo internacional de los cuerpos de protección civil de muchos países.
Total, no fueron suficientes las acciones del gobierno para contrarrestar el desastre natural.
¿Y cómo reaccionó la gente corriente, la gente trabajadora?
En esas primeras 24 horas fue verdaderamente grandioso el apoyo y toda la capacidad de la sociedad civil y de las personas trabajadoras venezolanas para apoyar a las personas que fueron víctimas de este desastre natural.
Las personas —la sociedad civil, la gente trabajadora, las personas que lograron sobrevivir y las que no quedaron afectadas en los sitios del terremoto— fueron las primeras que lograron apoyar inmediatamente a los damnificados y a las personas heridas y fallecidas en el terremoto.
Muchas personas se trasladaron inmediatamente en las primeras 24 horas de distintas partes de Venezuela y distintas partes del centro del país para colaborar.
¿Cuál es el trasfondo de todo esto?
Pues venimos de una crisis económica que data de hace más de 10 años, una crisis con una inflación, incluso una hiperinflación.
El gobierno no aumentó el salario, aumentó una bonificación que no incide ni en el bono de fin de año, ni en las vacaciones, ni en las prestaciones, no hay seguridad social.
El gobierno ya no está prestando servicios de salud a las instituciones públicas, a los empleados públicos. Las cajas de ahorro de los institutos se perdieron, están por el suelo. Los hospitales en Venezuela están muy mal, los servicios públicos también.
La electricidad se nos va todos los días entre 5 y 6 horas, todos los días, en distintos horarios, a veces hasta en la madrugada. Yo he sufrido esta semana los horarios nocturnos de apagones: entre las 8, 10, 11 de la noche hasta en la madrugada. Anteayer estuvimos hasta las 5 de la madrugada sin electricidad.
Así que, ante el terremoto, los hospitales no estaban bien dotados, los cuerpos de protección civil no estaban bien dotados, los bomberos no tenían maquinaria, no tenían tecnología, por lo tanto, partíamos de un fuerte déficit para contrarrestar este desastre natural.
Entonces ha sido una crisis por la corrupción y por las malas políticas del gobierno, pero también una crisis por las sanciones impuestas por Estados Unidos al pueblo venezolano, a la sociedad venezolana.
Pero no solo han sido las sanciones, sino que hay mucha corrupción y la dilapidación de dinero del erario público. Se ha dilapidado mucho dinero y se ha invertido en cosas innecesarias y para dotar a los cuerpos de seguridad de armamento para reprimir.
Por eso, los hospitales no tienen los insumos necesarios, no hay personal adecuado, no hay infraestructuras, no hay ambulancias.
Esto hizo que el desastre natural fuese más crítico en el país, porque no teníamos las condiciones necesarias para enfrentarlo y para desarrollar una estrategia que permitiera salvar las vidas.
Ahí tenemos también lo que tiene que ver con la infraestructura de los edificios que se desplomaron.
Todavía no se sabe con certeza, los del Colegio de Ingenieros están haciendo las evaluaciones y las instituciones del país están haciendo las evaluaciones para ver qué pasó allí. ¿Por qué esos edificios se desplomaron con tanta rapidez?
A ver si hubo mala praxis en la construcción, si hubo materiales de mala calidad o bien hubo permisos para construir en sitios que eran inestables. Ahí tenemos también esa circunstancia que implica que la situación en Venezuela no esté fácil.
Es grave la situación porque no tenemos cómo contrarrestar en un breve tiempo esas circunstancias. Esas son las circunstancias del país que hoy podemos definir.
¿Ha habido protestas?
Sí, ha habido bastantes protestas sociales frente al poco apoyo que ha dado el Estado.
La seguridad es muy mala, tras el terremoto hubo saqueos, hubo robos. Luego sí ya llegó la intervención del Estado y llegaron los cuerpos de seguridad… muy tarde.
Pero bueno, muchos cuerpos de seguridad se han impuesto la tarea también de saquear las casas y las viviendas o los edificios que han sido destruidos, robar impunemente bienes de esas personas que fallecieron o que han quedado damnificadas.
Así que ha habido protestas contra los cuerpos de seguridad que no han ido a ayudar, sino a saquear los lugares del desastre y a ver qué consiguen, qué dinero pueden sustraer, qué prenda pueden sustraer.
Muchas veces la sociedad civil ha evitado esos saqueos y esos robos y ya esa voz populi que ha salido por los distintos medios de comunicación, sobre policías y otros cuerpos de seguridad —como guardias nacionales— que fueron encontrados por la sociedad civil robando. Bueno, se les señaló, se les hizo un video y muchos de ellos han sido destituidos.
Por último, ¿cómo ves el futuro de Venezuela?
La situación en Venezuela es grave, terriblemente grave.
Primero, porque se mantiene la crisis económica con los salarios bajísimos. Como decía, no tenemos salarios reales, el salario como tal es de menos de un dólar al mes. Lo otro son bonificaciones que no repercuten ni en las vacaciones, ni en el bono navideño, ni en las prestaciones sociales.
Además, las instituciones públicas del Estado no tienen cobertura médica, no hay acceso a la salud, no hay acceso a las nuevas tecnologías, no hay acceso a la formación. Entonces tenemos un caos total en educación, salud y en todas las instituciones del Estado.
Todo esto dificulta la tarea de superar este desastre natural, porque bueno, no hay condiciones humanas, ni tecnológicas, ni económicas para lograrlo en breve.
Además de todo, sufrimos el tutelaje norteamericano del Gobierno, porque definitivamente de quien emanan las órdenes para cualquier acción es de Donald Trump o Marco Rubio. Definitivamente estamos en una situación bastante crítica porque no hay autonomía, no hay independencia y también hay un descontento total en contra de este gobierno.
Hubo un descontento total en contra de Maduro, y ahora hay un descontento total en contra de la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez.
Pero también hay un descontento en contra de la oposición, porque ofrece casi lo mismo que Delcy: un neoliberalismo salvaje y un tutelaje de EEUU, quizás un poco más independiente pero la oposición plantea el mismo tutelaje estadounidense.
Entonces ahí las y los venezolanos debemos y estamos haciéndolo, estamos intentando una lucha para abrir el camino hacia una perspectiva más amplia, una perspectiva más progresista, una perspectiva que verdaderamente reivindique la independencia, que reivindique la autonomía y que reivindique la equidad social, así como para tener unas mejores condiciones de vida.





