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Marie Fauré

Todo el mundo se lo temía en Gironde, Francia. Con la falta de lluvia y temperaturas muy altas desde hace muchas semanas, todo iba encaminado hacia un importante incendio forestal. Y teníamos razón.

El incendio, probablemente de origen accidental, se inició el miércoles 22 de julio al mediodía en la zona entre los pueblos de Saumos y Le Porge.

Es el más potente desde aquel de 1949 de triste memoria, donde ardieron unas 50.000 hectáreas y murieron 89 personas.

Hoy, una semana después del inicio del incendio, y tras 5 días habiendo logrado que la zona impactada no se extienda, el resultado es de 42.000 hectáreas quemadas y la evacuación de 224.000 personas, entre turistas y vecinas, algunas de las cuales ya han podido regresar a sus hogares.

Solo durante el día del viernes 24 de julio, donde el fuego ganó mucho terreno, ardieron unas 240 casas. Fueron mayoritariamente en los pueblos de Lège y de Le Porge, que fue literalmente tragado por las llamas.

¿Por qué ha sido un incendio tan potente?

La zona impactada es parte de las Landes de Gascogne, el macizo forestal artificial más grande de Europa, dedicado exclusivamente al cultivo de pinos. Estos árboles pueden producir llamas muy altas y crear saltos de fuego hasta de casi 1km de distancia, lo que complica mucho el trabajo de los bomberos. Además, el subsuelo de turba hace que el fuego pueda continuar activo sin que se note y aparecer más tarde o en otro sitio cerca.

Falta de recursos y solidaridad popular

Este incendio se produce en un contexto muy difícil de carencia de recursos graves por parte de los bomberos. Nadie ha olvidado aquí que cuando los bomberos se manifestaron hace pocos años para pedir más, la respuesta del gobierno francés fue enviar a los antidisturbios.

Y de los 12 aviones Canadair que tiene Francia para luchar contra los incendios —que ya no son tantos para un país con tantos riesgos— solo 7 están en estado de poder actuar.

Un fuego virulento del otro lado de Francia explica por qué los aviones tardaron 3 horas antes de poder intervenir en Gironde, o sea, demasiado tarde.

Ante la incapacidad de los servicios del estado, la población local no dudó en apoyar a los bomberos, entre ellos muchos campesinos de la zona o llegando de territorios más lejanos, forestales, empresas de construcción, y todos los que tienen el material necesario para poder suministrar a los bomberos agua y ayudarles a controlar posibles brotes.

Muchas personas voluntarias se autoorganizaron para poder ofrecer servicios básicos tanto a los bomberos como a los ayudantes y evacuados. Proporcionaron cosas como alojamiento, comida, desplazamientos, participación en los costes y ayuda a los animales —tanto domésticos como salvajes— atrapados en el fuego o perdidos en las zonas evacuadas.

Y algo queda claro. Esta solidaridad y la capacidad de la gente para autoorganizarse no gusta nada al estado y a su representante, la prefecta de Gironde. Ésta, hizo declaraciones para intentar disuadir a los agricultores y a otras personas de venir a ayudar, explicando que tenían que pasar antes por la coordinación oficial. El mismo discurso que utilizó con los alcaldes que hicieron obras de urgencia para proteger a sus pueblos.

Lucha de clases

“La lucha contra el fuego también es una cuestión de lucha de clases”. Esto es lo que declaró un residente del Porge al descubrir el estado de su pueblo.

De las 240 casas destruidas, más de 180 están ubicadas en este lugar. Y desde este fatal viernes, la polémica se va ampliando.

En el momento que el fuego entraba en Le Porge, también estaba amenazando el lugar del Cap-Ferret, península en el norte del Bassin de Arcachon, donde están concentradas muchas casas de vacaciones de personas famosas, políticos y otros ricos del país.

Y la gente del Porge lo tiene claro: los bomberos recibieron órdenes de marcharse del Porge para ir a defender el Cap-Ferret.

Los testigos que se habían quedado para defender sus casas explican que vieron a las unidades de bomberos marcharse una tras otra y que se encontraron solos o casi para luchar contra el fuego.

Igualmente se sintió sin querer en la TV una orden que decía que los bomberos debían “abandonar Le Porge”. Mientras el fuego seguía activo en algunas zonas, aunque ya había bajado de intensidad, la gente afectada decidió crear un colectivo para poner una demanda contra el Estado por sacrificar al pueblo y por no haber recibido los avisos de emergencia.

El martes, 28 de julio, el colectivo contaba ya con más de 500 personas. Mientras, el pueblo sigue evacuado, como otros todavía dentro del perímetro del fuego. Todavía se teme encontrar a personas muertas en las casas destruidas.

Marie Fauré fue militante de Marx21: ahora vive en la zona incendiada de Gironde.


Zona afectada por el incendio de Saumos, 28 de julio de 2026, 22:30h