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Xoán Vázquez, Marx21

El pasado 17 de diciembre, activistas de las organizaciones pertenecientes a la Coordinadora Europea Vía Campesina ocuparon la zona de entrada de mercancías del aeropuerto de Lieja (Bélgica).

La acción formó parte de las protestas contra la campaña de la UE que promueve la desregulación del mercado y políticas que amenazan la agricultura sostenible, desde un punto de vista social, económico y medioambiental.

El 9 de enero en una acción “contra la enfermedad del libre comercio” dos portavoces nacionales de la Confédération Paysanne fueron arrestados durante un bloqueo de la circunvalación de París en la que participaron más de cien agricultores, así como activistas del movimiento ecologista Soulèvements de la Terre, y los sindicatos CGT y Solidaires.

Con estas protestas, las organizaciones convocantes exigen una vez más el fin del acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur.

Este acuerdo constituye una de las amenazas políticas que ponen en peligro la agricultura europea junto con el Marco Financiero Plurianual (MFP) y la propuesta de la Política Agrícola Comunitaria (PAC).

Para las y los agricultores, los responsables políticos priorizan los intereses de la agroindustria y de los lobbies industriales. Esto no solo amenaza a la familia de agricultores, sino también la capacidad de la UE para garantizar la soberanía alimentaria y asegurar unos precios justos.

Entre las reivindicaciones de estas movilizaciones figuran también la oposición a la desregulación de los pesticidas, las semillas, las normas de desforestación y los impuestos sobre el carbono.

Las organizaciones integrantes de Vía Campesina exigen una regulación del mercado, así como normas sociales y medio ambientales sólidas que protejan la agricultura sostenible, las comunidades rurales, y que garanticen el relevo generacional.