Publicamos esta nota impactante de nuestro grupo hermano en Estados Unidos. Es la crónica de un militante de Marx21 USA en Los Ángeles, sobre las magníficas protestas contra las redadas de la agencia de migraciones, ICE, en su ciudad. Relata los hechos en primera persona; él mismo recibió gas lacrimógeno o gas pimienta durante las acciones. La administración Trump ha anunciado el envío de miles de efectivos de la Guardia Nacional, bajo control federal, a Los Ángeles para intentar sofocar esta masiva resistencia vecinal.
Víctor Fernández
El viernes, 6 de junio de 2025, alrededor del mediodía, agentes del ICE (Immigration and Customs Enforcement; Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU) y HSI (Homeland Security Investigations; Investigaciones de Seguridad Nacional, una sección del ICE) llevaron a cabo una serie de redadas en Los Ángeles.
Estas incluyeron un lugar de trabajo en el fashion district [“distrito de la moda”, barrio con talleres y venta al mayor de ropa] y dos locales de Home Depot [almacén de bricolage] cerca del centro de Los Ángeles. Home Depot, ubicado en el barrio de Westlake de Los Ángeles, es un lugar con una presencia organizada de jornaleros. Cuenta con un centro de jornaleros designado [lugar donde se juntan personas en busca de trabajo informal] y cuenta con el apoyo de varios grupos promigrantes. Los agentes arrestaron a unas 44 personas en las diferentes redadas.
La respuesta de nuestra parte fue rápida. Activistas y personas del barrio comenzamos una protesta inmediata contra las redadas. El presidente de SEIU California (SEIU, sindicato de servicios, de 2 millones de miembros), David Huerta, fue una de las primeras personas en responder. Resultó herido y fue detenido por agentes del ICE.
Lo que siguió durante todo el día fueron protestas continuas hasta la noche. El convoy que salía del centro de Los Ángeles llevándose a personas migradas detenidas fue objeto de protestas, mientras algunas personas intentaban bloquear el paso de los vehículos del ICE. El ICE también intentó dispersar a la multitud con granadas aturdidoras y gases lacrimógenos.
Dos organizaciones diferentes convocaron protestas a las 4 de la tarde ante el edificio federal en el centro de la ciudad. Una celebró una rueda de prensa denunciando las redadas. Otra se manifestó desde el lugar de una redada hasta el centro de detención federal, adyacente al edificio federal.
Ambos grupos se unieron y rodearon el complejo federal durante horas, contando con miles de personas. Un grupo de activistas también protestó en la entrada del centro de detención, bloqueando así el paso a los agentes del ICE en su propio edificio.
Los agentes intentaron dispersar a la multitud con granadas aturdidoras y gases lacrimógenos, pero se retiraron a su edificio. Las protestas continuaron hasta la noche, hasta que los agentes del ICE finalmente abandonaron su zona de concentración en Chinatown, justo al norte del edificio federal del centro.
El sábado 7 de junio, alrededor del mediodía, se avistaron a agentes del ICE en el Home Depot de Paramount. La noticia de su presencia se difundió rápidamente, y gente del barrio y personas activistas respondieron con protestas contra los agentes.
Una vez más, el ICE recurrió al uso de gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud. Esto tuvo el efecto contrario. Enfureció aún más a la gente y provocó un enfrentamiento entre los agentes y la comunidad que duró hasta que los agentes se vieron obligados a huir.
Estas acciones se producen tras otras respuestas muy públicas contra las redadas del ICE. La más reciente fue en San Diego, donde gente del barrio se enfrentó a agentes del ICE que hacían una redada en un restaurante.
Estas protestas dan respuesta al odio impulsado por la administración Trump, y los secuestros ilegales perpetrados por el ICE.
Si bien hay grupos organizados que responden a estas redadas, gran parte de ello se debe a la reacción espontánea de personas indignadas por los ataques racistas que están destrozando las vidas de personas trabajadoras migradas.
También sientan un precedente. Estas redadas no pasarán desapercibidas y las propias personas las podemos parar, algo que los Demócratas no han logrado, ni a nivel nacional ni local. Se plantea la posibilidad de que, vaya donde vaya el ICE, encontrará resistencia.
Es tarea de cualquier activista es canalizar esa ira y resistencia para construir una izquierda que pueda luchar no solo contra las redadas del ICE, sino también por la abolición de las leyes antimigrantes y del propio ICE.
Para ello, necesitaremos construir nuevas organizaciones y liderazgo que puedan continuar un movimiento a favor de los derechos de las personas migradas durante la larga lucha que tenemos por delante.





