Dani Bravo
Hoy, miércoles 23 de septiembre, se han convocado acciones de urgencia en protesta por el desahucio de Mari Carmen en Madrid y por los últimos desahucios que hemos vivido también en Barcelona.
Por ejemplo, en Barcelona, el lunes pasado, se ejecutó el desahucio de Silvia. También hemos sabido que, tristemente, una compañera de L’Hospitalet, a la que desahuciaron hace unas semanas, se ha quitad0 la vida.
Todo esto está poniendo de relieve que el Gobierno español realmente no está haciendo lo que tendría que hacer para parar estos desahucios. Los sindicatos de vivienda llevan meses con una propuesta que frenaría todos estos desahucios, pero el Gobierno ni tan siquiera ha querido tramitarla.
Aunque sabemos también que quienes están detrás son los fondos buitres, los rentistas y los especuladores. Hoy se cantaba en la concentración de Barcelona: “Rentistas culpables; gobiernos responsables”, y además “No son suicidios, son asesinatos”.
Las manifestaciones de hoy, en diferentes lugares, han sido muy numerosas para haber sido convocadas espontáneamente. Están recogiendo la rabia de un movimiento por la vivienda, de una clase trabajadora que ya no puede más.
Rabia
Realmente nos jugamos mucho en los próximos meses. Se prevé una oleada de desahucios que va a seguir viniendo si no se aprueban las leyes para proteger a las y los inquilinos. El Gobierno, insistimos —el “Gobierno más progresista de la historia”— las tiene sobre la mesa y no está haciendo lo que tendría que hacer para aprobarlas.
En la concentración delante de la Delegación de Gobierno en Barcelona hemos sido cerca de dos mil personas. En Madrid, se habla de más de 10 mil personas en la protesta delante del ático de Ayuso. Hay además convocatorias en muchas más ciudades. Está claro que está siendo algo potente.
A partir de ahora el movimiento debe salir reforzado. Hay ahora mismo mucha rabia, muchísima rabia, hay ganas de luchar y hay que organizarse. Hay que reforzar los movimientos de vivienda. Hay que presionar al Gobierno, sí o sí.
Porque lo único que puede salvar al Gobierno de Sánchez de un descalabre en las próximas elecciones es hacer lo que le toca y solucionar el problema de la vivienda. Porque eso está en su mano; si quisiera, podría hacerlo.
Y no lo harán si no sienten la presión en las calles y la amenaza de una huelga general, que se empieza a plantear en algunos territorios.






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