Gurriato, activista antiguerra, Sevilla
El domingo, 26 de abril de 2026, llevamos a cabo la 38ª Marcha a Rota.
De nuevo, y más que nunca, reivindicamos el “No a la guerra”, sea cuál sea. Es un mal destructivo, basado en el imperialismo y capitalismo voraz. En otras palabras, inventan guerras, inventan excusas para justificar sus ansias de poder, en forma de dinero, ocupación, intereses materiales, económicos y geopolíticos.
La salida de una organización de paripé de “defensa”, como la OTAN, donde a la hora de la verdad no hay tal protección, y sí un gran negocio. EEUU pide más gasto militar, ya que la mayoría del sistema armamentístico va a ser comprado al país de la “libertad”… de nuevo, sin olvidar las comillas.
Desmantelar las bases americanas, no solo en Estado español, sino en todos los países donde están parasitando territorios de otras naciones, es plantar cara a una ocupación, a una usurpación y a un control mundial del principal representante capitalista extremista.
Entiendo y pienso en los puestos de trabajo, directos e indirectos, de las personas locales que pueden albergar las bases americanas, en países donde están apalancadas. Pero ahí debería entrar la buena gestión de los gobiernos, creando nuevos puestos de trabajo, con ocupaciones e industrias en la zona.
Es algo así como las carriolas en Sevilla. Nadie quiere dejar en la calle a los cocheros, tan solo una reconversión, para que los caballos no sean explotados… algo así como lo que han hecho en Málaga, sustituirlos por carruajes eléctricos.
Pues algo así, una reconversión, para que las personas ocupadas y trabajadoras puedan seguir teniendo un puesto de trabajo, pero esta vez sin apoyar causas injustas y peligrosas.
El día de la manifestación fue soleado… lleno de representantes de diferentes colectivos e individuos, ciudadanía diversa aportando parte de nuestro tiempo y esfuerzo, con la ilusión de alzar la voz ante injusticias que asolan nuestro presente y ponen en peligro nuestro futuro.
Llegamos de diferentes puntos de Andalucía y parte del territorio estatal. Hicimos una marcha con cánticos reivindicativos, banderas, conversaciones, encuentros, saludos y buena predisposición.
Rota nos acogió, es decir, sus vecinos y vecinas, por donde pasábamos, con respeto, aceptación e incluso animando la marcha, taparon tan solo un comentario de un fachapobre. No vi a ninguno más. Ganó por goleada el raciocinio, la humanidad y la solidaridad de Rota.
Como de costumbre, la marcha, las marchas, las manifestaciones antifascistas, se desarrollaron sin incidentes. La policía tendría que tomar nota de todo ello puesto que al final los actos de las ultras y extremas derechas —los de los trogloditas, del lado oscuro— son los que suelen destrozar cualquier ejemplo de civismo.
En frente de la base americana en Rota, finalizamos el acto con intervenciones de personas leyendo escritos, frases, cantando… deseando un mundo mejor, un mundo más justo, en el que las injusticias no nos sean indiferentes y jamás nos hagan mirar hacia otro lado.
Mi corazón está a la izquierda y mi sangre es roja. Luchar por un mundo mejor para todo el mundo siempre es una satisfacción, que ensancha el corazón y enriquece la mente, y siempre, siempre, da fuerza y afianza aún más los valores y las ideologías en el lado correcto de la historia.





