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Jack Berat

Tras la disolución de la Asamblea Nacional por parte de Macron en 2024, el Rassemblement National (RN) —partido fascista francés creado, entre otros, por antiguos miembros de las SS y colaboradores del régimen de Pétain— obtuvo 11 millones de votos y se convirtió así en el primer partido en la Asamblea Nacional. La izquierda, unificada, logró un mejor resultado, pero el Presidente Macron no la llamó a gobernar.

En 2025, a raíz del llamamiento de un grupo fascista para rendir homenaje a un neonazi fallecido en 1994, más de 1.500 fascistas desfilaron por París, mientras que en 2017 la misma manifestación apenas reunió a un centenar de participantes o poco más.

A la llamada de varios grupos antifascistas, se dio una respuesta escasa (alrededor de 300 personas) frente a ellos. En particular, la propuesta paralela de organizar un espacio alternativo de discusión y debate a 2km de la marcha fascista dividió las fuerzas y no pudo impedir que los fascistas, venidos de toda Europa para la ocasión, se adueñaran de las calles.

Desde hace varios años, el RN —grupo fascista parlamentario— y grupúsculos violentos han ganado confianza en Francia. En particular, un grupo de mujeres nacionalistas llamado Némésis, que reunía a algunas decenas de personas en 2019, agrupa ahora a varios cientos de simpatizantes y militantes repartidas en grupos locales, incluso en Suiza y Bélgica.

El 12 de febrero de 2026, Némésis, presente en Lyon, organizó una concentración contra la visita de Rima Hassan, eurodiputada franco-palestina de La France Insoumise (partido de izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon).

A 2 kilómetros de allí, estalló una pelea entre fascistas y antifascistas. Pese a las comunicaciones engañosas de Némésis y de otros grupos de extrema derecha, fueron efectivamente militantes de la extrema derecha quienes tendieron una trampa a los antifascistas. Tras la pelea, los fascistas dejaron atrás a tres de sus compañeros y uno no logró huir. Ese fascista fue ingresado en el hospital esa misma noche y murió dos días más tarde a causa de sus heridas.

Atacados

La comunicación de la extrema derecha se orientó de inmediato a atribuir la responsabilidad de la muerte del fascista a La France Insoumise y a Rima Hassan.

Némésis incluso señaló que el fascista fallecido formaba parte de su servicio de orden, pero el abogado de la familia anunció que no era así. Al final del fin de semana, cuando se confirmó la muerte del fascista, varios locales de La France Insoumise, de sindicatos, bares militantes y centros LGBTI+ fueron atacados en Lyon, Lille, Toulouse y otras grandes ciudades de Francia.

Desde comienzos de los años 2000, Lyon es una ciudad donde la violencia fascista es omnipresente, con múltiples ataques a sedes de partidos de izquierdas y a bares militantes.

La Jeune Garde (grupo antifascista del que procede un diputado de La France Insoumise) y otros grupos antifascistas se crearon en la década de 2010 para intentar recuperar la calle frente a los fascistas, lo que permitió varias victorias, aunque sin expulsarlos nunca por completo. El 21 de febrero de 2026, varios miles de fascistas desfilaron por las calles de Lyon, con fascistas llegados de Italia, Alemania, Gran Bretaña y de toda Francia.

El año pasado, con motivo del 8 de marzo y del Día Internacional de la Lucha por los Derechos de las Mujeres y de las minorías de género, Némésis y Nous Vivrons (grupo sionista) intentaron desfilar, pero obtuvieron respuesta y estos grupos fascistas, bien protegidos por la policía, no pudieron manifestarse quedándose fuera de la manifestación durante todo su recorrido.

Este año, la respuesta parece complicada, ya que los grupos autónomos quieren desvincularse de los sindicatos. Así que los sindicatos proponen un espacio alternativo fuera de la manifestación.

Muchas organizaciones feministas ya anuncian que este año no bloquearán a los fascistas y a los sionistas, diciendo que se ha perdido la batalla. Sin embargo, la muerte del fascista y el llamamiento de grupos LGBTI+ y de grupos de apoyo a Palestina para bloquear a los fascistas podrían inclinar la balanza en el debate dentro de los movimientos.

Apoyo

Mientras La France Insoumise sufre múltiples ataques mediáticos y en sus sedes, todos los partidos de extrema izquierda y organizaciones del movimiento han anunciado su apoyo, lo que no sucede con los partidos procedentes de la socialdemocracia.

En un momento en el que los fascistas tienen una gran ventana de reclutamiento, algunos grupos antifascistas se organizan cada vez más centrando su lucha en contra del Rassemblement National, por ejemplo en Marsella o en París.

En París, en particular, a medida que se acercan las elecciones municipales (dentro de tres semanas), existen varias experiencias que movilizan a cada vez más gente, y no solo a personas organizadas en colectivos, para expulsar a los fascistas de los mercados.

Con motivo del 14 de marzo, víspera de la primera vuelta de las elecciones municipales, una gran marcha contra el racismo y el fascismo —convocada dentro de la llamada de la red global, World Against Racism and Fascism— ya ha reunido a más de 150 organizaciones firmantes. Uno de los objetivos del 14 de marzo es construir potencialmente un “No Kings France” de cara al 28 de marzo, fecha principal de la convocatoria internacional.

Otra experiencia interesante en París es la manifestación y el “village” —una feria de entidades opuestas al fascismo, incluyendo paradas, espacio infantil, parlamentos, música…— contra el homenaje a un colaborador francés al que los fascistas honran cada año. Esta contramanifestación permitió reunir a principios de febrero a 1.000 personas de un barrio de París, y aún más a lo largo del día gracias al “village”, frente al lugar del homenaje. En Marsella, 500 militantes se movilizaron contra la visita de Marine Le Pen en el marco de las municipales.

Comprender

Sin embargo, numerosos grupos antifascistas se repliegan y, a veces, recomiendan a las personas racializadas no salir a la calle. En su mayoría, estos grupos proponen formaciones de antirrepresión en lugar de organizar el movimiento, apuntar al Rassemblement National en los mercados o impulsar contraconcentraciones.

Otro error importante de los grupos antifascistas es querer meter a todos los adversarios en el mismo saco: muchos partidos corrientes pasarían a ser “partidos fascistas”. De este modo, la lucha antifascista deja de ser una lucha específica y se convierte en una lucha multiforme que tiene dificultades para aunar y ser eficaz. Por eso, la construcción de fechas como el 14 de marzo es esencial en Francia para dar confianza a todo el mundo a la hora de luchar contra el fascismo, sin convertirse en pequeños grupos de especialistas aislados.

Cada vez más personas intentan comprender la situación que atravesamos y organizarse contra el fascismo y el capitalismo. El movimiento se acelera enormemente y se multiplican las ocasiones de vincular los desafíos de la lucha contra el imperialismo, el racismo y el fascismo. Este período de tensión puede inclinarse hacia un lado u otro en cualquier momento: depende de nosotras y nosotros aprovechar la oportunidad.


Jack Berat es militante de nuestro grupo hermano en Francia, Autonomie de Classe.