Marx21
Durante este pasado verano, ha habido un auge muy preocupante de agresiones racistas protagonizadas por la extrema derecha.
A mediados de julio se produjeron unos auténticos pogromos, a lo largo de varios días, en Torre-Pacheco, Murcia. Una agresión contra un hombre mayor, que se atribuyó a un joven racializado, les sirvió de “excusa” para atacar a barrios enteros donde vivían bastantes persones migradas.
Intentaron reproducir el mismo esquema en Alcalá de Henares, en las mismas fechas, tras una violación atribuida a una persona migrada. Unas 170 personas se manifestaron frente a un centro de migrantes en esa ciudad. Como comenta El País, “Desde enero de 2024, se habían producido 18 agresiones sexuales con penetración en Alcalá, ninguna vinculada al centro, y nunca se produjeron protestas”.
Este hecho, sumado a los gritos tipo “España cristiana y no musulmana”, deja muy claro que esta protesta —alimentada por los partidos que gobiernan Alcalá, PP y VOX— nada tenía que ver con la defensa de las mujeres, sino que solo se trataba de racismo y extrema derecha.
En las mismas fechas, la nueva mezquita de Piera, Catalunya —que aún ni se había abierto— fue destrozada en un ataque incendiario. Fue el segundo incidente racista en el pueblo en dos meses, tras un ataque ultra contra el centro de menores de Piera en mayo.
Otros incidentes racistas durante estos meses incluyen un ataque con cócteles Molotov contra un centro de menores cerca de Barcelona: fue la segunda agresión en pocas semanas contra esta casa que aloja a niños y niñas racializadas. También hubo pintadas racistas en la puerta de la mezquita del Port de Sagunt, País Valencià: “¡A vuestro país! ¡Viva Vox!”.
Esa pintada debe despejar cualquier duda acerca de la importancia en estos pogromos de las extremas derechas, tanto VOX como los grupúsculos fascistas, incluso neonazis. Casi siempre con el beneplácito del PP, claro.
Aquí cabe destacar el reportaje que el activista y articulista Denis Allso publicó en Al Descubierto, la web que analiza la extrema derecha, tras sus investigaciones en Torre-Pacheco.
En “Torre-Pacheco no fue un estallido espontáneo” explica cómo la extrema derecha llevaba tiempo intentando fomentar agresiones de este tipo. Describe en mucho detalle los diferentes grupos ultras, las conexiones de muchos de ellos con VOX, e incluso sus relaciones internacionales.
Entre estas, destaca el entusiasmo ultra por los pogromos impulsados en Gran Bretaña el año pasado, tras el bulo de que un refugiado musulmán fuera el responsable del horrible asesinato de tres niñas en Southport, cerca de Liverpool.
La manera en que se frenaron esos pogromos nos sirve de modelo para hacer frente a las agresiones aquí.
Experiencia internacional
Es que muchos de los posts y noticias sobre los pogromos se limitan a relatar los hechos horribles y, como mucho, a señalar el papel de la extrema derecha. Pero no plantean en absoluto la cuestión de qué podemos hacer para pararlos.
En el verano de 2024, Stand Up To Racism (SUTR), el movimiento unitario en Gran Bretaña, jugó un papel clave en movilizar a miles de personas para defender albergues, centros legales y otros locales relacionados con las personas refugiadas, frente a las amenazas de los ultras de atacarlos por todo el país. Fue el hecho de superar a los fascistas en número, con movilizaciones muy amplias en muchísimas ciudades, lo que los paró, no fue gracias a la policía o los jueces.
Este verano, SUTR ha vuelto a dar más ejemplos. La extrema derecha en Gran Bretaña —alimentada por un gobierno laborista que intenta superar al partido conservador en su racismo— está desatada, con protestas en municipios de todo el país, contra los lugares en los que malviven buscadores de asilo.
Gracias a las décadas de trabajo que lleva el movimiento unitario en Gran Bretaña, tienen grupos locales en muchos territorios del país, y suele haber contramanifestaciones unitarias contra todas estas acciones racistas. Cuando los logran superar en número, los racistas menos convencidos y comprometidos con la causa ultra se desmoralizan, y las protestas de odio se desinflan.
Esta actividad no es nada fácil, y requiere mucha dedicación por parte de las y los activistas antirracistas. En el momento de escribir, el fascista británico que se hace llamar Tommy Robinson (su nombre real es muy pijo) acaba de reunir a unas cien mil personas en una manifestación contra la inmigración por el centro de Londres.
Stand Up To Racism convocó una contramanifestación, con el apoyo de muchos sindicatos importantes además de un amplio abanico de movimientos, pero la asistencia no superó los 20.000. Ante esta situación, insisten en que tendrán de reforzar su movimiento, en todos los ámbitos.
Estos hechos confirman que la lucha unitaria contra el fascismo no es una opción fácil. Pero funciona. Así lo demuestra la manera en qué se han derrotado los diferentes intentos de construir organizaciones fascistas en Gran Bretaña desde el Frente Nacional a finales de los años 1970 en adelante.
También hay ejemplos en otros países —como Grecia, con la derrota del partido neonazi, Amanecer Dorado y el encarcelamiento de su dirección— que demuestran la efectividad de la construcción, a lo largo del tiempo, de un movimiento unitario, no bajo el programa de un u otro partido, no para representar a solo un colectivo u otro, sino para reunir a toda la diversidad de personas que sufrirían si los fascistas tomasen el poder.
¿Y en el Estado español?
Por ahora, en el Estado español, solo se ha logrado consolidar un movimiento de este tipo. Se creó Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR) en Catalunya en 2010, principalmente para hacer frente a Plataforma per Catalunya (PxC).
En ese momento, PxC, un partido fascista tipo Le Pen, estaba creciendo mucho y algunos “expertos” lo veían como imparable. Tras las elecciones municipales de mayo de 2011, Catalunya fue el territorio con más presencia institucional del fascismo de todo el Estado español.
Tras años de trabajo de base, y una fuerte campaña unitaria, PxC quedó sin representación en las municipales de 2015 en todas las comarcas donde se llevó a cabo la campaña de UCFR.
UCFR ahora tiene más de 700 entidades adheridas, con grupos locales en diferentes territorios. Hace falta reforzar el movimiento y reactivar bastantes grupos locales, urgentemente, pero el movimiento existe.
Ha habido intentos de crear movimientos de este tipo en otros territorios, con resultados modestos, hasta ahora. Hay pequeños núcleos en algunos lugares —UCFR Sevilla/Aljarafe en Andalucía; un grupo en Elda-Petrer, Alacant; un grupo incipiente en Asturias…— pero carecen del respaldo más amplio necesario. En otros territorios hay personas que han demostrado interés en construir movimiento unitario, y se espera que den el paso lo más pronto posible. En todo caso, por todas partes hay mucho trabajo por hacer.
La respuesta necesaria
Las protestas que se celebraron en muchas ciudades contra los pogromos en Torre-Pacheco demuestran el potencial para responder, pero también la necesidad de organizarse de manera más continua.
Algunas de las acciones fueron muy concurridas, y a veces contaron con el apoyo de muchas entidades. Otras fueron más pequeñas, y convocadas por un solo colectivo. En algunas ciudades, hubo dos concentraciones por separado: lo que muestra una falta de coordinación, si no más.
Sea como sea, debemos tener claro que no nos encontramos ante un problema pasajero, sino ante una amenaza creciente. Ante una urgencia, se hace lo que se puede. Pero sabiendo que cosas así, y quizá peores, volverán a pasar, debemos organizarnos para poder responder de manera más eficaz, e idealmente con más fuerza, en el futuro.
La experiencia es que el hecho de construir, a lo largo del tiempo, un movimiento unitario, puede contribuir a esto. Así, personas de sensibilidades muy diferentes pueden llegar a conocerse y a ganar confianza mutua.
Así, también, se pueden tratar los debates que surjan. En las izquierdas hay varias objeciones típicas a la lucha unitaria. Dicen que no hay que luchar de manera específica contra la extrema derecha; o exigen como condición previa que la gente se sume al programa de su partido; o quizá insisten en que es mejor no hablar del racismo, la transfobia, etc. “para no asustar a la clase obrera” (como si la clase trabajadora no incluyese a personas racializadas, personas trans, y muchas personas más opuestas a la opresión)…
Pero estas teorías son solo eso, teorías sin base en la realidad. Toda la experiencia —como los ejemplos mencionados arriba— demuestra que la lucha unitaria es posible, necesaria y puede ser efectiva. Sin embargo, y como se ha comentado, superar estas “teorías” requiere tiempo y un espacio donde se puedan tratar.
Si ya existe una dinámica unitaria, facilita mucho la organización de una respuesta amplia y consensuada, en vez de que todo tenga que depender de las decisiones de una persona o entidad, o bien que se pierda mucho tiempo en un proceso complicado para llegar a un acuerdo entre gente diversa sobre una acción conjunta.
Es significativo que, de todas las protestas antirracistas del pasado verano, quizá la más grande de todas, en términos proporcionales, haya sido la de Piera, donde se había destrozado la mezquita.
La manifestación convocada por UCFR Piera, el viernes 18 de julio, de la mano de la comunidad islámica, reunió a mil personas: esto en un municipio que no llega a 18 mil habitantes, urbanizaciones lejanas incluidas. La protesta reflejó la diversidad del pueblo, con personas de todas las procedencias, todas las edades, y de muchas sensibilidades. El grupo local de UCFR es aún muy nuevo —solo se inició tras el ataque contra el centro de menores en mayo— pero su papel fue clave.
Activistas
Esto demuestra lo que es posible, pero solo ocurre si hay personas que trabajan para construir esa unidad.
Una de las funciones de un grupo como Marx21 es la de ser una red de activistas anticapitalistas dentro de los diferentes movimientos y luchas, en diferentes lugares, para poder compartir ideas acerca de qué pasa en el mundo, y estrategias para cambiar las cosas. Apoyarnos mutuamente en el trabajo de fomentar movimientos unitarios es un elemento clave de todo esto.
Impulsar la lucha unitaria no es cosa de un día, ni es fácil mantener la unidad entre sectores diversos que tienen bastante capacidad para pelearse entre sí. Por eso, el hecho de poder compartir experiencias y aprender de diferentes luchas es muy valioso. También nos ayuda a mantener el ánimo ante una situación que a veces es muy difícil.
Es que no cabe la desesperación. A pesar de la visibilidad que los medios dan a la extrema derecha, y a pesar de su presencia institucional, sigue siendo una minoría pequeña, y lo que promueven solo representa los intereses de una minoría aún más pequeña.
Las personas que rechazamos el racismo y el fascismo somos la mayoría. Si nos organizamos, en base a lo que compartimos, los podemos derrotar. Así que urge crear movimientos unitarios.
Y las personas anticapitalistas que queremos impulsar la lucha unitaria, pero también queremos luchar por un mundo totalmente diferente, podemos y debemos organizarnos políticamente, y por eso existe Marx21.
Sea como sea, debemos poner manos a la obra, ya.
Nota: existe un espacio incipiente de coordinación estatal, Red Unitaria Contra el Fascismo y el Racismo. El año pasado se publicó una llamada para crear más movimientos unitarios. Sigue siendo válida. Quienes quieran ayudar en esto pueden ponerse en contacto vía este formulario: https://forms.gle/V8iBLLVRepffNmrz7





