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Ece Ekmekçi

Año tras año estamos experimentando más duramente el impacto de la crisis climática y el ecocidio causados ​​por políticas nada favorables para una vida digna y común entre especies.

Además, sabemos que tenemos varios frentes abiertos: no solo hace falta combatir contra los incendios que arrasan en el Estado español, Francia, Grecia y Turquía, entre otros países, sino también hay que luchar contra la desinformación y las políticas promovidas por partidos concretos y por personas con nombre y apellidos.

Cuando empezó el incendio en Vall d’Uixó y después en Vilavella, ya sabíamos que la Sierra de Espadà sería el escenario de una desolación inmensa. En total, fueron 12 municipios desalojados, familias enteras evacuadas y ganaderos sumidos en la incertidumbre, 8.500 hectáreas convertidas en ceniza y animales salvajes (y también domésticos) ahogados por el humo o directamente quemados por no poder huir. Y ni hablar de los árboles y la flora de la zona.

Existe constancia de que los incendios son provocados por la actividad humana. Por otra parte, cada vez es más complicado apagarlos por culpa de los resultados directos de la crisis climática: la humedad no puede subir y las zonas críticas a duras penas pueden ser refrescadas con la ayuda de helicópteros.

Por las consecuencias del cambio climático, el humo no se va a pesar de que las llamas ya no estén. Esto crea una sensación de falsa seguridad, porque el humo se acumula en los valles y en el momento oportuno (y favorecido por la inversión térmica) pueden surgir rebrotes.

Es, por supuesto, una situación de mucha impotencia y desesperanza, pero también de rabia dirigida contra entidades políticas y mediáticas muy concretas.

Durante la huelga educativa del País Valencià, el gremio de los bomberos nos dio muchísimo apoyo, dado que ellos también saben que tanto el gobierno de Mazón como el gobierno de Pérez Llorca, que sustituyó a Mazón como Presidente de la Generalitat de València, solo suponen muerte y abandono para el País Valencià. Ahora como nunca toca defender a los bomberos.

Digamoslo claro: el pacto gubernamental nefasto del PP-Vox (dos partidos negacionistas de la crisis climática) no duda en derrochar los impuestos del pueblo en corridas de toros y la privatización de los bienes públicos a medida que promueven recortes constantes en sectores como la salud, la educación, la cultura y la protección forestal.

Estos días, Pérez Llorca acaba de aprobar un recorte de un 10% en las partidas de prevención de incendios, lo que se refleja en 10,7 millones de euros menos respecto al pasado año según las fuentes de elDiario.es y de Medio Ambiente.

También cabe añadir que À Punt, uno de los servicios de información más relevantes del País Valencià, ha tardado dos horas de su programación en cubrir las noticias de los incendios justamente cuando la Vall d’Uixó se encontraba en sus momentos más críticos. Desgraciadamente, no es casualidad si también recordamos que durante la huelga educativa À Punt retransmitía corridas de toros. En fin, la prioridad nacional del PP y Vox solo trae más y más muertes a la nación que tanto queremos…

Lo vimos en la DANA y lo vemos ahora también: ¿por qué el pueblo siempre debe salvar al pueblo? ¿Dónde está la Generalitat?

En el País Valencià estamos orgullosos de trabajar a “tornallom” (trabajo en colaboración voluntaria), pero tampoco somos ingenuos: no todo puede depender del esfuerzo de las personas individuales, del voluntariado y de la vocación de los bomberos que cada vez se quedan con menos recursos.

¿Dónde están las políticas de prevención que ya deberían estar aprobadas en invierno y por qué las inversiones se recortan en vez de fomentarse? Tal vez ya es hora de que se quemen las calles y no los bosques.