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Xavi Figuerola, Marx21

La Flotilla Global Sumud se ha convertido en un nuevo símbolo de resistencia y solidaridad ante el asedio y la destrucción sistemática que sufre el pueblo palestino en Gaza.

Formada por decenas de embarcaciones y cientos de activistas internacionales, la misión tenía un objetivo claro: denunciar el bloqueo impuesto por Israel y llevar ayuda humanitaria a una población condenada al hambre, bombardeos y falta de asistencia médica.

Lejos de representar amenaza militar alguna, la flotilla estaba integrada por voluntarios, periodistas, personal sanitario y activistas por los derechos humanos.

Sin embargo, la respuesta de Israel fue una nueva demostración de impunidad. Las fuerzas israelíes interceptaron la flotilla en aguas internacionales, a cientos de kilómetros de Gaza, y retuvieron a 175 personas. Aunque la mayoría fueron liberadas posteriormente en Grecia, dos activistas siguen detenidos en el momento de escribir esto: el palestino con nacionalidad española Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila.

Varias organizaciones humanitarias y gobiernos han denunciado que se trata de un secuestro ilegal, puesto que la operación se produjo en alta mar, fuera de la jurisdicción israelí. Todo ello, es una burla y un desprecio brutal hacia el derecho internacional más elemental.

Según testigos de la misma flotilla y entidades de defensa de los derechos humanos, los activistas sufrieron humillaciones, agresiones y degradantes condiciones durante la detención.

La persecución contra la Flotilla Global Sumud evidencia hasta qué punto cualquier gesto de solidaridad con Palestina es reprimido con violencia e intimidación. Y no solo en alta mar y por el gobierno israelí: tenemos ya muchas imágenes de actuaciones de gran violencia de las “civilizadas” policías europeas actuando en Alemania, en Londres, y recientemente en Barcelona, cuando se trata de manifestar solidaridad con el pueblo palestino.

Pese a la represión, la flotilla sigue, en el momento de escribir medio centenar de barcos continua con su misión humanitaria cerca de Turquía.

La flotilla ha conseguido, de nuevo, que no se deje de hablar de Palestina, y remover conciencias en todo el mundo. Los hechos que han sucedido, y la detención ilegal y el traslado a prisiones israelíes de los 2 activistas, han puesto en evidencia, una vez más, la complicidad imprescindible y la hipocresía de la Unión Europea ante la injusticia, la ocupación y el castigo colectivo impuesto al pueblo palestino desde hace décadas, que ha degenerado en un planificado genocidio.

No normalicemos la barbarie. No dejemos de hablar de Palestina.

PD: Al final, tras 10 días de encarcelamiento ilegal —con torturas, interrogatorios interminables, huelga de hambre…— Saif y Thiago fueron liberados el domingo, 10 de mayo.