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Marx21

En un mundo ya en guerra, parece que Donald Trump busca otro conflicto, en lo que a veces llaman “el patio trasero” de EEUU.

Trump ha ordenado bombardeos en el Caribe, contra barcos que EEUU dice que llevaban drogas. Desde septiembre, han matado por lo menos a 62 personas, y han destrozado 15 naves.

Incluso la BBC ha señalado la falta de pruebas para sus acusaciones de narcotráfico y sugiere que estos ataques son ilegales. Es que, aunque existieran pruebas, éstas se tendrían que presentar ante un tribunal, tras una detención reglamentaria. No pueden simplemente ir ejecutando a personas.

Muerte

La misma política de muerte la ha aplicado, en estos mismos días, el gobernador de Rio de Janeiro, el bolsonarista Claudio Castro. Este ordenó el brutal asalto por parte de la policía paramilitar de una favela en la ciudad, en el que ejecutaron a sangre fría a más de 130 personas.

Las agresiones trumpistas en el Caribe forman parte del intento más general de EEUU de imponerse, de nuevo, sobre América Latina. El Pentágono acaba de anunciar que destinará a la región el mayor barco de guerra del mundo, el porta-aviones USS Gerald R. Ford.

No existen “gobiernos radicales” en el continente, pero el mero hecho de que algunas administraciones cuestionen la hegemonía estadounidense es motivo suficiente para que Trump amenace con intervenciones militares, ahora mismo contra Venezuela y Colombia.

Todo esto, por supuesto, ocurre en el contexto del genocidio en Gaza, la guerra proxy en Ucrania, conflictos en Sudán y la República Democrática del Congo…

Rechazar

Plantea un gran reto para las izquierdas y los movimientos sociales.

Debemos rechazar esta acción imperialista de Estados Unidos, pero esto no significa justificar las acciones autoritarias de —por ejemplo— Maduro en Venezuela, ni fingir que no esté llevando a cabo políticas capitalistas y extractivistas.

Tampoco implica fomentar ilusiones en los BRICS. China y Rusia no son potencias globales a la misma escala que EEUU —aunque China se le está acercando rápidamente— pero sí son fuerzas imperialistas.

Por todo lo anterior, la declaración que reproducimos a continuación, firmada por organizaciones revolucionarias de todo el mundo, la red Marx21 incluida, es muy importante.

Expresa una condena específica ante los ataques de Trump, pero dentro de un rechazo general al imperialismo, no en absoluto mediante el apoyo a otra potencia.

Ahora el reto es convertir esta visión en movimientos capaces de hacer frente a esta situación. Los movimientos actuales de solidaridad con Palestina son un buen punto de partida.