Manuel Izquierdo
Las elecciones andaluzas del domingo 17 de mayo han arrojado resultados dispares. Aunque no se han salido demasiado del guion con la victoria del PP, conviene apuntar ciertas cuestiones.
María Guardiola en Extremadura negaba por activa y por pasiva que fuera a gobernar con los neofranquistas de VOX. Era incluso más incisiva que Juanma —que básicamente guarda silencio— y acabó siguiendo la hoja de ruta de la calle Génova.
Con su sensible bajada en número de escaños, el PP queda cerca pero no puede gobernar en solitario.
La ultraderecha tratará de seguir sembrando el odio con su “prioridad nacional” tratando de dividir a la clase trabajadora autóctona y extranjera. Incluso ahora más que antes —el partido verde de los señoritos avanza sensiblemente— urge la necesidad de hacer llegar a la mayoría de la gente que sus propuestas son en beneficio de los de arriba, que ellos no son los defensores de una clase obrera “nacional”.
La unidad amplia para combatirlos no es solo votar a la izquierda —¿cuál partido?, ¿con qué programa?— sino la movilización de la mayoría social para pararlos. De ahí que el modelo unitario de Unidad contra el Fascismo y el Racismo (UCFR) sea un buen ejemplo.
Baja el PSOE, sube la izquierda combativa
Juanma Moreno es el producto de décadas de un Partido Socialista que no resolvió los problemas principales de Andalucía. Tuvieron 36 años y, a pesar de algunos avances, iniciaron las privatizaciones en sectores como la sanidad, mientras culturalmente apostaron por la Andalucía más retrógrada.
Montero saca los peores resultados de la historia de un partido que fue el PRI —en referencia al partido que gobernó México durante décadas— andaluz.
A la izquierda del PSOE, los resultados son más satisfactorios. La izquierda estatal, agrupada en Por Andalucía, mantiene el número de escaños. Sin embargo, el protagonista de la noche ha sido Adelante Andalucía, pasando de 2 a 8 escaños.
Adelante Andalucía tiene la responsabilidad de ofrecer la alternativa de una izquierda que no es subsidiaria del PSOE y que entiende los problemas de nuestra tierra.
Es posible que haya grandes movilizaciones durante los próximos meses.
Paradójicamente, la victoria de Moreno puede servir como el acicate que encienda un nuevo ciclo de luchas. La política y las reacciones de la gente corriente no son instantáneas, pero sin duda, la realidad se acabará imponiendo a la sonrisa del suavón.





