Mujeres en la historia

ES CA

Sarah Bates

Khaled portando una ametralladora y vistiendo una kufiya es una de las imágenes más perdurables de la liberación palestina.

La luchadora palestina por la libertad, Leila Khaled, tenía solo cuatro años cuando huyó para salvar su vida. Nacida en la ciudad palestina de Haifa, Khaled fue una de las casi un millón de víctimas de la Nakba de 1948, la expulsión sistemática de la población palestina de su tierra.

Fue la oleada más contundente hasta entonces de limpieza étnica implícita en el proyecto sionista, y contribuyó a la fundación del Estado de Israel. Dejó una huella imborrable en la joven Khaled. Criada en Jordania como refugiada, Khaled se interesó por el activismo panárabe y se unió al Movimiento Nacionalista Árabe a los 15 años.

Sus actos más famosos llegarían once y doce años después, en un intento desesperado por llamar la atención sobre la liberación palestina.

Para entonces, Khaled era miembro del grupo de izquierdas Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Khaled, junto con Salim Issawi, secuestró el vuelo 840 de TWA el 29 de agosto de 1969, desviando el avión de Tel Aviv a Damasco, Siria.

Al aterrizar en Siria, los secuestradores hicieron estallar la sección delantera del Boeing 707 y fueron arrestados de inmediato por las autoridades sirias, para ser liberados sin cargos en octubre del mismo año. “Los secuestros de aviones fueron tácticos. Solo por un breve tiempo, solo para llamar la atención del mundo y hacer que la gente se preguntase: ¿por qué?”. Argumentó que la acción demostraba que: “Nosotros, las personas palestinas, no somos solo refugiadas. Somos un pueblo con un objetivo político y humano”.

Poco más de un año después, aguantando dos granadas de mano en sus bolsillos, Khaled lo intentó de nuevo. El 6 de septiembre de 1970, ella y Patrick Argüello, un activista nicaragüense, intentaron secuestrar el vuelo 219 de El Al (línea aérea israelí), que cubría la ruta Ámsterdam-Nueva York. Pero esta vez el intento fracasó. Intentaron asaltar la cabina y Khaled quitó los pasadores de sus granadas, pero los guardias armados abatieron rápidamente a Argüello.

Las personas palestinas no somos solo víctimas, sino resistentes

Este episodio formó parte de la serie de secuestros de aviones de Dawson’s Fields, en la que el FPLP secuestró simultáneamente cuatro aeronaves. Las otras tres lograron aterrizar con éxito en una pista de aterrizaje abandonada de las fuerzas aéreas británicas, la RAF, en Jordania, pero el avión de Khaled fue desviado a Londres.

Además de enarbolar la bandera de la liberación palestina, los secuestradores exigían la liberación de las personas prisioneras palestinas detenidas en Europa e Israel.

Khaled fue liberada nuevamente el 1 de octubre a cambio de rehenes británicos secuestrados en otros aviones. Sus tácticas amplificaron las voces palestinas, pero los actos individuales de resistencia no ofrecieron el camino hacia el cambio fundamental que un movimiento de masas sí podría haber logrado. Fue una estrategia de desesperación, así como de rabia plenamente justificada.

A pesar de que durante años se ha demonizado a Khaled, tildándola de terrorista, la única persona que murió en cualquiera de los dos secuestros fue Argüello, después de que agentes israelíes le dispararan por la espalda.

Khaled mantuvo su postura firme sobre el papel de la lucha armada en la liberación palestina. “No podemos afirmar que la resistencia no violenta por sí sola nos permitirá alcanzar nuestros derechos”, declaró. “Nos enfrentamos a un Estado de apartheid, al sionismo como movimiento, a los estadounidenses y, en general, a Occidente, que apoya a Israel. Cuando cambie el equilibrio de poder, entonces podremos empezar a considerar la negociación”.

Años después se estableció en Jordania y siguió siendo una figura destacada del FPLP. Se manifestó en contra de negociaciones, como los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993, que legitimaron y consolidaron la ocupación israelí. “Nos trajeron una catástrofe”, declaró en 2014. “El número de colonos se ha duplicado, se están confiscando más tierras y, por supuesto, se ha construido el muro. Estas negociaciones, ahora, son para beneficiar a Israel y no al pueblo palestino”.

El mismo programa de limpieza étnica que obligó a Khaled a huir en 1948 sigue vigente. Entre las muchas contribuciones de Khaled a la lucha, la más importante sin duda es que las personas palestinas no son solo víctimas, sino que están decididas a resistir.