Xoán Vázquez, Marx21
“Vivimos una crisis migratoria sin precedentes”. Si nos preguntaran quién dijo esta frase diríamos que fue algún político de VOX o alguien de su ecosistema mediático.
Pero no, en este caso el bocazas fue Feijóo durante la presentación de su “Plan Nacional para una Inmigración legal, ordenada y mutuamente beneficiosa”. Un plan que tiene un slogan que parece sacado de un manual de la academia militar de EEUU, West Point: “La nacionalidad no se regala, se merece”.
Pero cuando Feijóo o Abascal hablan de crisis migratorias, siempre se refieren a los extranjeros no comunitarios que quieren venir a vivir al Estado español olvidándose de los 3.045.166 españoles integrantes del Padrón residentes en el exterior y que son el resultado de verdaderas crisis migratorias.
Aparte de los 500.000 refugiados que en 1939 huyeron a Francia escapando de la represión fascista, 4.500.000 emigraron a América entre 1880 y 1930 y otros 2.000.000 principalmente a Europa entre 1946 y 1974. Sin olvidar los más de 400.000 que emigraron entre 2008 y 2015 como resultado de la crisis económica de 2008.
Y es que al final la gente se desplaza impulsada por la precariedad de las condiciones de vida que tiene que soportar.
La conversión de migrantes y refugiados en chivos expiatorios por parte de VOX no hace más que intensificarse. Porque para VOX la inseguridad en los barrios, la degradación de los servicios públicos, el colapso en la sanidad está directamente relacionado con las políticas migratorias que fomentan el “efecto llamada” que suponen las ayudas sociales y la Renta de Garantía de Ingresos (RGI).
Y para esos barrios en los que, en el imaginario del votante de ultraderecha, campan a sus anchas bandas callejeras y yihadistas y que la diputada de VOX por Almería, Rocío de Meer, en una intervención en el Congreso, denominó “estercoleros multiculturales”, la propuesta de VOX es billetes de vuelta y deportaciones masivas.
Esta propuesta guarda gran similitud con las de la ultraderecha en otros países tratando de eliminar el permiso de residencia indefinido y el acceso de las personas migrantes recientes a los beneficios sociales.
Todo ello fundamentado en que supondría un enorme ahorro en gasto público pues según VOX la gente migrante no viene a trabajar sino a vivir de las ayudas sociales.
Miente que algo queda
Pero ese argumento es fácil de desmontar. Tomemos el año 2023, en el que las ayudas sociales alcanzaron la cifra total de 277.104 millones de euros. De estos, entre 700 y 1.000 millones (el 0,36 %) serían ayudas sociales directas a migrantes, de las que las partidas mayores serían atención humanitaria y menores no acompañados.
La realidad es que, en lugar de ser una carga económica, al cierre de 2023 había 2.668.776 personas trabajadoras extranjeras inscritas en la Seguridad Social, la mayoría ocupadas.
A 1 de abril de 2025, había 9.498.002 personas viviendo en el Estado español que habían nacido en el extranjero. Esto supone, aproximadamente, el 19 % de la población total.
Muchos han vivido y trabajado aquí durante décadas y son una parte fundamental de la clase trabajadora de este país.
La obsesión de los políticos con la migración ya está dividiendo a las y a los trabajadores. Además, los empresarios no están en contra de que venga gente; lo que quieren es que esa gente sea fácil de explotar, una fuente de mano de obra barata y sin derechos.
Y la pregunta es ¿cómo sería el Estado español si los sueños de la deportación masiva de la extrema derecha se hicieran realidad?
Primero, señalar que los sectores que tienden a emplear más migrantes suelen ser aquellos que requieren mano de obra intensiva, turnos largos, horarios nocturnos y las condiciones laborales son muy duras y no son atractivas para la población local como por ejemplo la agricultura, la sanidad, la construcción o los cuidados.
Migrantes y derecho a la salud
La falta de médicos en nuestro país es un problema que ha llevado al Ministerio de Sanidad a analizar las cifras y la distribución de estas carencias. Según el “Informe de necesidad de médicos especialistas en España 2023-2035”, se estima que en el Estado español faltaban 5.874 especialistas en 2023, un 76% de ellos (4.502) en Atención Primaria (AP).
Según informes del Ministerio de Inclusión, Seguridad social y Migraciones, había 106.639 afiliados extranjeros en el régimen de Actividades Sanitarias, un 5,71% del total de las personas trabajadoras del sector. A las que habría que añadir 8.689 profesionales sanitarios autónomos. Incluye personal de la medicina, enfermería, limpieza, celadores. En resumen, las y los migrantes son esenciales para todos los aspectos del servicio.
Otro informe del Ministerio de Sanidad señala que en 2023 había 15.153 médicas y médicos extranjeros afiliados a la Seguridad Social de los que 7.000 estaban contratados en el Sistema Nacional de Salud. De esos, el 74% trabaja en hospitales.
Con un sistema sanitario que acumulaba a fecha 31 de diciembre de 2024 la cifra de 846.583 personas en lista de espera quirúrgica, no sé si sería buena idea prescindir de más de 100.000 profesionales sanitarios.
Cuidados
Pero si hay un sector en el que la presencia de migrantes es muy importante es el de las empleadas de hogar y los cuidados. Según el INE, el 42% de la gente empleada del hogar es extranjera.
Sin las y los migrantes, la población española mayor tendría que valerse por sí misma cuando enferma o queda discapacitada.
El sector ya está en una crisis profunda con miles de personas desesperadamente necesitadas de ayuda porque no hay suficientes personas cuidadoras.
Las personas mayores de sesenta y cinco años representaban el 21,8% de la población del Estado español en 2025, y se estima que el número de personas de ochenta años o más aumentará en los próximos años. Si se expulsa a todas las personas migrantes ¿quién los cuidará? La respuesta es que no les importa pues los ricos siempre podrán, más que el resto, contratar ayuda a domicilio.
Construcción y hostelería
El sector de la construcción es uno en el que trabajan un mayor número de migrantes, aproximadamente 275.000.
Las políticas restrictivas de inmigración están devastando la industria hotelera y amenazando al casi millón y medio de personas que trabajan en ella. La hostelería es uno de los sectores con mayor presencia de población migrante (448.000 personas) y en sectores como servicios de restauración ese porcentaje sube hasta el 82%.
Tal y como se recoge en el Informe de Coyuntura Turística 2025 de CCOO, la hostelería presenta elevados índices de precariedad laboral con mayores tasas de temporalidad, parcialidad y salarios más bajos siendo el grupo de mujeres migrantes el más precarizado con una brecha salarial del 15%.
La falta de conocimiento de los derechos laborales, la necesidad económica, la situación administrativa irregular o las barreras idiomáticas derivan en casos de abuso.
Los puestos de este sector están mal pagados y miles de personas trabajadoras migrantes los desempeñan actualmente. Cuando VOX ordene a esas personas que se vayan, ¿quién les dará de comer?
Los ingresos disponibles de la gente trabajadora están cayendo, muchos recurren a las tarjetas de crédito para poder llegar a fin de mes. Esto no se debe a la migración, sino a que los patrones se salieron con la suya para atacar las condiciones laborales, mientras que nuestros sindicatos parecían demasiado débiles para resistir ante ellos.
¿Qué pasaría con el mundo del fútbol si VOX expulsara a la gente migrada?
En la Liga (Primera División de fútbol) actualmente hay en torno a 215 jugadoras y jugadores extranjeros procedentes de 44 países inscritos en las plantillas de la temporada 2025/2026, lo que supone alrededor del 43% de todos los jugadores del campeonato.
Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, en la vida cotidiana el fenómeno del fútbol es de los que genera una mayor implicación emocional. Por eso se han hecho estudios que analizan cómo la presencia de jugadoras y jugadores extranjeros puede incidir en los comportamientos y opiniones que tienen los seguidores de los clubes en relación con la migración.
Sobran fascistas y racistas
Todos estos datos y cifras no suponen que tengamos que ver el tema de las personas migrantes desde una óptica económica.
Seguimos defendiendo que no sobran migrantes: lo que sobran son fascistas y racistas.
Se trata de estar informados para contrarrestar los datos falsos y las mentiras que la derecha y la ultraderecha sueltan en los medios.





