Los resultados podrían significar el primer gobierno respaldado por la extrema derecha en 50 años.
Charlie Kimber
Con casi todos los votos contados en las elecciones generales portuguesas, los conservadores dominantes estaban justo por delante del partido socialista. Ha habido un aumento del voto de la extrema derecha Chega (Basta) y una gran caída d el voto de izquierdas.
La derechista Alianza Democrática (AD), dominada por el conservador Partido Socialdemócrata (PSD), ha obtenido el 29,5 por ciento de los votos. El Partido Socialista (PS) estaba casi en la misma posición. Los resultados no son definitivos, pero el PS ya ha admitido la derrota.
El PS había formado el gobierno anterior y gobernaba desde noviembre de 2015. El primer ministro del PS, Antonio Costa, renunció hace cuatro meses cuando la policía inició una investigación sobre una presunta corrupción, con pruebas bastante endebles.
Chega obtuvo el 18 por ciento, más del doble de los votos que obtuvo en 2022 y 15 veces los de 2019. Chega ha cambiado algunas de sus opiniones para ganar votos, pero sigue siendo una peligrosa fuerza de extrema derecha.
Su líder, André Ventura, es ex concejal del conservador PSD y ex sacerdote de formación. Se hizo un nombre en la televisión nacional comentando partidos de fútbol y ha hecho de la corrupción gubernamental y las opiniones virulentas contra las y los migrantes el centro de sus campañas en las redes sociales. Chega también afirma que la igualdad de género “ha ido demasiado lejos”.
Elegido por primera vez al Parlamento en 2019, exigió en una ocasión la castración química para algunos delincuentes. Ahora se hace pasar por un defensor de los agentes de policía que se manifiestan por mejores salarios.
Una vez presionó por la privatización casi total de la educación y la salud. Ahora está a favor de un cambio mucho menos fundamental y prometió pensiones más altas.
Ventura dijo a sus seguidores: “Esta es la noche en que terminó el gobierno bipartidista en Portugal, Chega ha superado el millón de votos en Portugal”.
El líder del PSD, Luís Montenegro, ha dicho “No es no” cuando se le preguntó si buscaría el apoyo de Chega para el programa de políticas proempresariales del AD en el gobierno. En un debate televisado con Ventura, calificó a Chega de “xenófobo, racista y demagógico”.
Pero para gobernar en el parlamento, AD necesitará alianzas y eso podría significar abrazar a la extrema derecha y sus viles políticas.
Esto podría significar el primer gobierno portugués respaldado por la extrema derecha en 50 años. La revolución de 1974 en Portugal expulsó al régimen fascista de Antonio Salazar y a su sucesor Marcelo Caetano.
La alternativa son nuevas elecciones. La constitución portuguesa dice que deben pasar seis meses antes de que se pueda convocar otra votación, y la nueva contienda debe realizarse 55 días después de ese momento. Dado que es imposible otro parlamento antes de mediados de noviembre, aumentará la presión sobre los conservadores para llegar a un acuerdo con Chega.
Crisis
Los resultados subrayan el avance de la extrema derecha en gran parte de Europa. En tiempos de crisis económica y política, sectores de políticos y sectores de la clase dominante promueven el nacionalismo y el uso de chivos expiatorios racistas.
Pero la votación es también un juicio sobre el PS y sus aliados de la izquierda radical. De 2015 a 2021, el Bloque de Izquierda (BE) y el Partido Comunista mantuvieron un acuerdo con el PS, apoyando pero no sumándose a sus gobiernos. No se movilizaron mientras el PS presidía una caída del nivel de vida de la gente trabajadora y enviaba a la policía contra las y los huelguistas.
El voto del PS ha caído del 41 por ciento en 2022 al 29 por ciento esta vez.
El BE tiene un 4,4 por ciento, el mismo que en 2022, y la alianza del Partido Comunista ha bajado un 1 por ciento, hasta solo el 3 por ciento. El movimiento Livre, impulsor de las movilizaciones por el derecho a la vivienda, el apoyo a los migrantes y la lucha contra el racismo, ha obtenido 4 escaños.
El apoyo de la izquierda radical a los gobiernos del PS significó que durante años no hubo una oposición socialista independiente a las traiciones de Costa a la clase trabajadora. Sin embargo, a lo largo de este período, sectores de la izquierda corbynista en Gran Bretaña promovieron a Portugal como un ejemplo de modelo socialista “realmente existente”.
De hecho, es la extrema derecha la que más ganó. Es hora de una lucha antirracista y de una izquierda combativa basada en la lucha desde abajo.
Este artículo apareció en Socialist Worker, nuestra publicación hermana en Gran Bretaña. Se publica aquí con información añadida de Xoán Vázquez, de Marx21.





