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Nikos Lountos

Este texto se redactó antes de la ruptura del alto al fuego por parte del Estado israelí, pero los nuevos ataques solo confirman lo que argumenta.

Israel intenta lograr con un nuevo cerco inhumano en Gaza lo que no consiguió con la masacre de 16 meses llevada a cabo.

A principios de marzo, el Estado israelí, pisoteando todos los términos del acuerdo de alto el fuego que supuestamente había firmado, bloqueó completamente la entrada de alimentos, medicinas y cualquier tipo de mercancía a Gaza. La ayuda humanitaria sigue atrapada en la frontera. La gente que ha logrado regresar a sus ciudades y barrios está pasando hambre.

El jefe de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, Philippe Lazzarini, declaró: “La decisión de Israel de impedir la entrada de ayuda amenaza las vidas de los civiles, agotados tras 16 meses de guerra implacable. La ayuda humanitaria debe seguir llegando a los niveles que hemos visto en las últimas seis semanas, desde el inicio del alto el fuego. Este flujo de ayuda trajo alivio y esperanza a la gente necesitada. La gran mayoría de la población de Gaza depende de esta ayuda para su supervivencia. La ayuda nunca debe convertirse en un arma de guerra”. No se trata solo de alimentos, sino también de agua potable, medicinas y suministros médicos que Israel bloquea por completo.

Israel afirma que es Hamás quien está violando la extensión acordada del alto el fuego durante las festividades. Pero no hay ni un solo observador externo que le dé la razón a Israel. Por el contrario, Israel está aprovechando las festividades para intensificar su chantaje. Este año, las cuatro festividades coinciden: la Pascua católica, la ortodoxa y la judía caen el 20 de abril, mientras que el Ramadán musulmán ya ha comenzado y durará todo marzo.

El gobierno de Netanyahu bloquea la ayuda y trata de cambiar por la fuerza los términos del alto el fuego. Al mismo tiempo, amenaza constantemente con reanudar los bombardeos y la guerra.

Lo que ocurre es que no pueden aceptar que no han salido victoriosos de su campaña genocida. No pueden admitir que, a pesar de la brutalidad desatada, la población de Gaza está regresando a sus zonas, incluso sin hogares, y reconstruyendo sus comunidades.

Resistencia

Mientras tanto, Hamás no solo no ha sido destruida ni ha habido una guerra civil, sino que demuestra sus capacidades militares y organizativas en las ceremonias de entrega de rehenes y en la coordinación del retorno de las y los desplazados.

Esta realidad de la resistencia palestina es descrita por Israel de la siguiente manera: “Hamás aprovecha los productos y alimentos que ingresan a la Franja de Gaza para financiar su maquinaria terrorista”.

Los precios de los alimentos en Gaza se duplicaron en cuanto Israel bloqueó la ayuda. Se suponía que la segunda fase de las negociaciones comenzaría el pasado 1suport de marzo, con la liberación de todos los rehenes y el inicio de conversaciones sobre la permanencia del alto el fuego.

Israel intenta evitar cualquier discusión sobre un alto el fuego permanente, mientras exige que Hamás libere a la mitad de los rehenes ahora y a la otra mitad en abril.

Al mismo tiempo, Israel continúa con la mayor intervención militar en Cisjordania de los últimos 20 años. Las fuerzas israelíes siguen aterrorizando a la población, habiendo provocado ya decenas de miles de refugiados internos y asesinando diariamente a jóvenes combatientes palestinos y civiles.

Netanyahu busca algo que vender como una victoria en una escena política completamente desestabilizada en Israel. Por ello, aprovecha al máximo el apoyo que le brinda Trump para continuar la guerra.

El secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, aprobó otros 4 mil millones de dólares en armas para Israel. El “pacifista” Trump envía a Netanyahu 35.000 bombas de 4 toneladas cada una, sin tan siquiera pasar la decisión por el Congreso.

La extrema derecha israelí dentro del gobierno de Netanyahu apoya el nuevo asedio de Gaza y el bloqueo de bienes esenciales como un “paso importante en la dirección correcta”. El ministro ultra Bezalel Smotrich calificó la medida como “el umbral de las puertas del infierno. Abriremos estas puertas lo más rápido y mortalmente posible sobre nuestro enemigo bárbaro hasta nuestra victoria total”.

Desestabilizando

Netanyahu está jugando con fuego porque sigue desestabilizando no solo Gaza, sino también Cisjordania, Líbano, Siria y más allá. Ha lanzado nuevos ataques contra el Líbano, asesinando a miembros de la dirección de Hezbolá. La situación en Siria, en los Altos del Golán ocupados y en los demás territorios invadidos tras la caída de Asad, no puede mantenerse en espera indefinidamente. Mientras tanto, como se refleja en los desarrollos dentro de la Liga Árabe, los regímenes árabes también están en pánico por cuánto más pueden soportar ser humillados por Trump y Netanyahu.

Mientras tanto, la presión sobre el gobierno de Netanyahu aumenta con las revelaciones sobre el fracaso del Estado israelí el 7 de octubre de 2023. El jefe del Estado Mayor del Ejército renunció en enero por miedo a lo que saldría a la luz. Recientemente se publicó un informe sobre el desempeño del ejército. Netanyahu y sus aliados de la extrema derecha están bloqueando la publicación de informes similares sobre la policía.

Lo que se revela es que una operación planificada durante años por la Resistencia Palestina no solo no fue detectada ni contenida por el ejército israelí, supuestamente omnipotente y omnisciente, sino que fue completamente subestimada. Tanto es así que se permitió la organización de un festival de música en la frontera la noche exacta del ataque.

La fecha del 7 de octubre había sido elegida por la Resistencia desde mayo de 2023. Incluso mientras la operación estaba en curso, el ejército israelí creía que se trataba solo de un ejercicio espectacular de Hamás. Los generales creían que la brutalidad del ataque israelí de mayo de 2021, cuando dispararon a matar contra manifestantes desarmados que volaban cometas y bailaban, matando a 230 personas, había destruido la moral palestina y disuadido a Hamás de nuevos planes.

El ataque del 7 de octubre no fue un acto “terrorista”, sino una operación militar en la que cruzaron la frontera 5.500 combatientes. Las unidades israelíes encargadas de proteger la frontera fueron derrotadas y los refuerzos llegaron cuando las fuerzas palestinas ya estaban retirándose.

También se confirma en el informe israelí que, cuando llegaron los refuerzos, dispararon indiscriminadamente contra combatientes y colonos israelíes por igual. Un número indeterminado de israelíes murió por “fuego amigo”.

Orden

La orden que finalmente se dio y ejecutó cuando el liderazgo del ejército israelí comprendió que había perdido el control fue la de bombardear las casas de los líderes de Hamás y reducir el número de rehenes en manos de Hamás a toda costa, siendo el método más rápido bombardearlos ellos mismos. Una rehén israelí fue alcanzada por un helicóptero israelí después de haber ingresado a Gaza. Un tanque israelí atacó un edificio donde más de 10 israelíes estaban atrapados, matándolos a casi todos.

En este contexto, los líderes de la Liga Árabe se reúnen en El Cairo para presentar su “propuesta alternativa” para la reconstrucción de Gaza. Incluso los líderes más proestadounidenses se ven obligados a presentar un frente unido contra los planes de Trump y Netanyahu de convertir Gaza en una playa de lujo, expulsando a la población palestina hacia Egipto y Jordania.

Sin embargo, los líderes árabes buscan transformar Gaza en una oportunidad de negocio para los contratistas, exigiendo a la Resistencia que se haga a un lado para que entren las grúas, las excavadoras y los capitales de los “inversores”. Presentan planes especulativos de “reconstrucción” mientras Israel sigue destruyendo y ni siquiera permite la entrada de harina o aspirinas en Gaza.

Dejan cada vez menos dudas sobre la realidad de la cuestión palestina, que se resume en una frase: Solidaridad con la Resistencia hasta la victoria final contra Israel.


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