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Xoán Vázquez, Marx21

“Los árboles del sur dan frutos extraños/Sangre en las hojas y sangre en la raíz/Cuerpos negros balanceándose con la brisa del sur/extraña fruta colgando de los álamos.”

En la primavera de 1939, doce versos comenzaron a cambiar el mundo. En el club neoyorquino “Café Society” la cantante Billie Holiday interpretó una canción que por primera vez denunciaba abiertamente la opresión de las personas negras en Estados Unidos. Los presentes estaban entusiasmados, pero no tenían ni idea de que estaban escuchando Strange Fruit, el primer himno del movimiento por los derechos civiles.

Compuesta por Abel Meeropol, judío de origen ruso afiliado al Partido Comunista, la canción describe los horrores de los linchamientos racistas en EEUU. Según cifras 0ficiales, 4.743 linchamientos.

Como señala Santi Hurtado en la revista online, Alta Fidelidad, “entre los años 20 y 40 los artistas negros grabaron discos —entonces llamados “discos de raza”— que fueron pioneros en los nuevos sonidos en blues, jazz y gospel. Toda esta cultura —no solo la música, sino también las películas y publicaciones— fue creada por y para personas afroamericanas, (…) George W. Johnson fue la primera persona negra que grabó un disco, que se conoció con el nombre de The Whistling Coon por su silbido ragtime a partir de 1890. Mamie Smith realizó Crazy Blues en 1920, el primer disco de blues, que vendió unas 100.000 copias. Sin embargo, no fue hasta los años 50 y 60 cuando la música negra se convirtió en un baluarte esencial para el Movimiento por los Derechos Civiles.”

A comienzos de la década de 1960, quedaba claro que el fin de la esclavitud de las personas negras no había supuesto su integración en la sociedad, pues se mantenía la negación de todos sus derechos civiles.

Y es que durante ese turbulento período fueron muchas las voces y los músicos que comenzaron a reflejar en sus canciones la vida del gueto, dando vida a un soul, jazz o blues más politizado.

Algunos, como Marvin Gaye o Curtis Mayfield, desde una óptica más liberal, y otras como Elaine Brown o Nina Simone, desde una posición más radical.

Seize the time

Con arreglos del pianista de jazz Horace Tapscott, en 1969 se publicó el que sería uno de los primeros álbumes con un mensaje antirracista claro. Fue Seize the time de Elaine Brown, escritora, cantante y activista política y que sería de 1971 a 1974 dirigente del Partido de los Panteras Negras.

El disco expuso de forma evidente la visión del mundo de los Panteras Negras. De hecho, uno de sus temas, The meeting, fue elegido himno de la organización. Seize the Time fue descrito como “góspel en armas”: suponemos que, entre otros motivos, por la impactante portada diseñada por Emori Douglas, ministro de cultura de los Panteras.

Tapscott había impulsado en 1961 la creación de Pan Afrikan People Arkestra, un conjunto, como señaló el propio Tapscott, “dedicado a la comunidad, la conciencia social, las artes y la cultura africana. Su misión es preservar y presentar la música de compositores negros, vivos o fallecidos e interpretar esta música en nuestros barrios, para nuestra gente”.

La institución de la Arkestra fomentó una cultura de comunidad, espiritualidad, empoderamiento negro. Hasta la fecha, más de 300 músicos han pasado por la Arkestra, y la cifra sigue creciendo.

En 1958, el saxofonista de jazz Sonny Rollins grabó The Freedom Suite con el batería Max Roach un tema innovador y una de las primeras piezas de jazz en hacer una declaración explícita sobre los derechos civiles.

Seis años después, Billy Taylor grabó el tema I wish I knew how it would feel to be free. Este tema fue popularizado años más tarde, con un increíble aire gospel, por Nina Simone. La cantante también versionó en 1965 la canción Strange Fruit que hiciera famosa Billy Holiday, y afirmó que cantar la canción y difundir su mensaje contra la violencia racial era un deber.

Black Power

El asesinato en febrero de 1965 de Malcom X y, un año después, la muerte a tiros por la policía en San Francisco de Matthew Johnson, un adolescente negro desarmado, llevaron a que, en octubre de 1966 en California, Bobby Seale y Huey. P. Newton fundaran el partido Panteras Negras.

Fue la única organización en toda la historia de la lucha negra que eligió la lucha armada con un programa revolucionario.

Ese mismo año, Stokely Carmichael proclamó por primera vez el Black Power, un concepto muy difuso y vago que se prestaba a interpretaciones muy diversas.

Con todo, el activismo y carisma de los Panteras muy pronto multiplicó la popularidad de la organización también entre los músicos de jazz y soul.

Free Angela

El 3 de octubre de 1970, el FBI detuvo a la profesora e intelectual negra Angela Davis, militante del Partido Comunista y miembro del Club Che-Lumumba, en el que se intentaba acercar posiciones entre los Panteras Negras y los Comunistas.

La autora de Mujer, Raza y Clase pasó más de un año en la cárcel y su causa unió a la izquierda política con la izquierda cultural. Los Rolling Stones y John Lennon le dedicaron una canción y Nina Simone se implicó en la campaña para su liberación.

Pero la mejor canción en defensa de Angela Davis fue Free Angela en la voz de Larry Saunders, conocido como el profeta del Soul. La canción sirvió, además, para dar nombre al disco colectivo publicado en 1971 con el objetivo de recaudar fondos destinados al Comité Nacional Unido para Liberar a Angela Davis.

Setenta y cinco años después de la actuación de Holliday, el estribillo “Vamos a estar bien” del tema Alright del rapero Kendrick Lamar acompañó las primeras protestas del movimiento Black Lives Matter contra la violencia policial.