Serie de talleres: fórmate en las ideas marxistas

3. El Estado, la organización política y la revolución

Sábado 22 de febrero, 19.30h (UTC+1)

(Por problemas de agenda, sólo se hará esta sesión una vez.)

Presencial:

Casa De La Solidaritat, C/ Vistalegre 15, Barcelona

Zoom:
ID: 856 2360 8041
Contraseña: marxismo

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Dado el análisis del capitalismo, ¿qué hacer? Como se ha señalado en la sesión anterior, no hay una salida reformista. Tampoco sirve la versión “radical” del reformismo representada por varias corrientes anarquistas, que es la construcción de espacios liberados, estructuras supuestamente fuera del capitalismo.

Lo que explica el marxismo (debería sobrar el calificativo, “revolucionario”) es que, como señaló Lenin, hay que eliminar el Estado capitalista. Las luchas por reformas pueden jugar su papel en aportar experiencia, pero que, en última instancia, o acabamos con el capitalismo mediante revolución, o el capitalismo acabará con el mundo.

¿Cómo pueden las luchas inmediatas contribuir a una revolución desde abajo? ¿Realmente es posible construir una alternativa al capitalismo? ¿Cómo debemos organizarnos para impulsar este proceso?

Preguntas para el debate

¿Qué pensáis de estas afirmaciones?

  1. “Hoy en día, con la economía global, el Estado ya no tiene tanta importancia. No tiene sentido centrarse en derrocarlo.”
  2. “Seamos realistas, no vamos a ver una revolución, así que no tiene sentido organizarse con ese objetivo.”
  3. “La revolución rusa sucedió hace mucho tiempo, por lo tanto, no tiene relevancia para hoy.”
  4. “Si pensamos que un cambio real requiere de la acción de la mayoría de la clase trabajadora, no tiene sentido tener un grupo político pequeño. Deberíamos construir un partido amplio para el conjunto de la clase.”

Lecturas propuestas

¿Hace falta un partido en el s.XXI?

Lenin, Estado y revolución

  • Este texto clásico del revolucionario ruso reafirma la tradición marxista acerca de la necesidad no de intentar reformar y gestionar el Estado capitalista, sino eliminarlo completamente, reemplazandolo por un “Estado obrero” consistente en el poder desde abajo de estructuras democráticas de la clase trabajadora

Esme Choonara y Kate Connelly, ¿Es posible una planificación socialista del trabajo?

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