Xoán Vázquez, Marx21
La situación de conflictividad laboral en la industria textil egipcia no da tregua.
El pasado 9 de agosto, la plantilla del grupo textil egipcio Misr El Amria Spinning fue objeto de un cierre patronal justificado por la empresa como cierre por mantenimiento e inventario.
En realidad, se trataba de una maniobra para romper la huelga iniciada a finales de julio al negarse la empresa a garantizar por escrito como se calcularán y pagarán los complementos por el aumento del coste de la vida y el complemento especial.
Desde 2024 las personas trabajadoras del textil han protagonizado huelgas destacando en 2006 y 2007 las convocadas en la compañía Misr Spinning and Weaving con una paralización total de la producción y la gigantesca fábrica ocupada durante varios días.
Las demandas de asistencia médica, transporte, retrasos en el pago de salarios, la no aplicación del salario mínimo como en el caso de 3.700 trabajadoras, el cálculo de los complementos o por la suspensión de los servicios de seguro médico como en el caso de la empresa Samannoud Textil and Rugs.
Los productos textiles ocupan un lugar destacado en la economía egipcia, al involucrar a más de 1,2 millones de personas trabajadoras agrícolas y 1,5 millones de trabajadores y trabajadoras en las cerca de 7.000 empresas del sector textil. De hecho, el sector textil es el mayor empleador industrial de Egipto y, desde finales de los años 40, las personas trabajadores del textil han protagonizado las mayores oleadas de huelgas y protestas y desempeñaron un importante papel en el levantamiento de 2011.
Lecturas recomendadas: Sobre las huelgas de 2006-2008, ver La Intifada egipcia; sobre la revolución egipcia de 2011, ver, por ejemplo, La nueva revolución árabe.






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