Nico Schmidt, Marx21
Mientras que los fascistas de la AfD han estado a punto de alcanzar la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, los conservadores de la CDU/CSU avivan una campaña de desprestigio contra un posible gobierno de izquierdas en Berlín.
En la capital alemana, cunde el miedo al “fantasma del comunismo”, el miedo a que se atente contra la propiedad y los beneficios.
Die Linke (partido de la izquierda alemana) ha ganado las elecciones al Parlamento regional de Berlín.
Sin embargo, en lugar de hablar de los temas sociales —los alquileres por las nubes, los recortes sociales y la necesidad de socializar las grandes empresas inmobiliarias— debe enfrentarse a las condiciones impuestas por el SPD y los Verdes en materia de solidaridad con Palestina.
Al mismo tiempo, la AfD alcanzó casi el 44% en Sajonia-Anhalt y ha colocado a fascistas en cargos importantes en el Parlamento regional. El trato diferente que se da a ambas situaciones dice mucho de las prioridades actuales.
¿Gobernar? Solo si se respalda el “derecho a existir de Israel”
En Berlín, antes incluso de que pudieran comenzar las conversaciones para explorar posibles coaliciones de gobierno, Die Linke tuvo que aceptar un documento que criminaliza la solidaridad con Palestina. Este exige un compromiso con el “derecho a la existencia de Israel” como una prueba de lealtad.
Para poder entrar en el Gobierno, el partido hace concesiones: el incumplimiento por parte de cualquier representante del partido le puede acarrear sanciones que pueden llegar a la expulsión del grupo parlamentario o del partido.
Según informaciones aparecidas en la prensa, Die Linke habría aceptado también la exigencia del SPD de excluir del grupo parlamentario a Vanessa Emde, diputada elegida directamente por el distrito popular y multicultural de Neukölln y conocida por su compromiso con Palestina.
¿Abre la CDU las puertas a la AfD?
En Sajonia-Anhalt, el político de la AfD Tobias Rausch fue elegido el 6 de octubre presidente del Parlamento regional con 48 votos.
El político de la AfD Hans-Thomas Tillschneider también fue elegido vicepresidente; el candidato del SPD no resultó elegido. Hasta entonces, solo el BSW —la escisión rojiparda de Die Linke, liderada por Sahra Wagenknecht— había manifestado su intención de votar por ellos.
Sin embargo, dado que ha obtenido cuatro votos más, cabe suponer que ha contado con el apoyo adicional de algunos miembros de la CDU.
Mientras tanto, el jefe del grupo parlamentario regional de la CSU, Alexander Hoffmann, amenazó al SPD con consecuencias a nivel federal en caso de que gobernara en Berlín junto con Die Linke y Los Verdes.
El ministro de Cultura, Wolfram Weimer, calificó dicha alianza como un posible voto de censura contra el Gobierno federal.
La participación de Die Linke en el gobierno de Berlín se convierte así en una cuestión de poder en la política federal, mientras se permite que la fascista AfD ocupe un cargo de alto nivel en Sajonia-Anhalt.
Contrapoder desde la base, en lugar de ilusiones en el gobierno
La cuestión de la vivienda en Berlín pone de manifiesto lo que más temen los partidos de centro. En 2021, alrededor del 59% votó a favor de la socialización de las grandes empresas inmobiliarias. Sin embargo, el resultado del referéndum no se llevó a la práctica.
Ya el anterior Gobierno de coalición rojo-verde-rojo había pospuesto la decisión, alegando la necesidad de realizar estudios y crear comisiones. El SPD sigue oponiéndose a la expropiación.
La AfD se beneficia del descontento con unas políticas que recortan la seguridad social, mientras se destinan miles de millones al rearme. El racismo y el aislamiento no son la respuesta al aumento de los alquileres, a la precariedad laboral ni al deterioro de los servicios públicos. Desvían la ira hacia las personas migradas en lugar de hacia quienes se benefician de la explotación y la desigualdad.
Por eso, para impulsar una respuesta creíble contra la extrema derecha no basta con medidas parlamentarias. Necesitamos organizarnos contra el fascismo y el racismo, llevar a cabo huelgas, luchas por los alquileres y resistencia contra los recortes sociales y el rearme.
Die Linke será juzgado en base a si refuerza estas luchas o si las subordina a las presiones de una coalición de gobierno.






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