Virginia Rodino
El 1 de mayo de 2026, más de un millón de personas —gente trabajadora, estudiantes, familias…— alzaron la voz en manifestaciones por todo Estados Unidos para exigir que se priorizara a las personas trabajadoras sobre los multimillonarios.
Muchas de estas acciones exigieron el fin de la actividad económica habitual, a menudo utilizando el lema de la iniciativa May Day Strong (Primero de Mayo Fuerte): “Ni escuela, ni trabajo, ni compras”.
La mayoría de las manifestaciones congregaron a sindicatos y organizaciones de barrio, que se unieron para defender a las personas trabajadoras migradas, proteger nuestro derecho a la organización, acabar con la vigilancia gubernamental e insistir en que los recursos públicos se destinen a financiar servicios públicos como los cuidados infantiles y la atención médica, y no a la guerra.
El resurgimiento del interés por el Primero de Mayo, más allá de la izquierda organizada, es importante para la resistencia anti-Trump en general, pero también para construir una respuesta combativa en defensa de las reivindicaciones de la clase trabajadora.
La composición de las diversas acciones varió según la localidad. Pero en muchos casos, el tema de la guerra fue central. Incluso la agencia de prensa Associated Press puso el titular: “Qué debes saber sobre las manifestaciones del Primero de Mayo mientras las y los trabajadores se enfrentan al aumento de los costos de la energía debido a la guerra con Irán”. Informando que activistas de todo el mundo se manifestaron por la paz, salarios más altos y mejores condiciones laborales, mientras mucha gente trabajadora lidia con el aumento de los costos de la energía y la disminución del poder adquisitivo vinculados a la guerra contra Irán.
Acciones
Las huelgas escolares programadas y una gran cantidad del profesorado que se tomó el día libre por asuntos personales llevaron a los distritos escolares de Georgia, Illinois, Carolina del Norte, Oregón y Wisconsin a cerrar sus centros el Primero de Mayo.
En Chicago, la ciudad donde comenzó el Primero de Mayo, el Sindicato de Maestros, un impulsor de la coalición May Day Strong, logró que el 1 de mayo fuera declarado “Día Cívico de Acción”. Miles de estudiantes de Chicago realizaron excursiones en lugar de ir a la escuela y aprendieron sobre derechos civiles y defensa del derecho al voto de organizaciones históricas como Operation PUSH, pocos días después de que la Corte Suprema vaciara la Ley de Derechos Electorales.
En Carolina del Norte, casi 20 distritos escolares cancelaron las clases antes de las protestas debido a que muchos maestros se tomaron el día libre para participar en los eventos del Primero de Mayo en todo el estado, especialmente en la multitudinaria manifestación “Niños y niñas por encima de las corporaciones” en Raleigh, convocada por la Asociación de Educadores de Carolina del Norte. Esta fue una de las mayores acciones laborales jamás realizadas en el estado, que ocupa el último lugar en financiación escolar.
El Movimiento Sunrise, un grupo de defensa liderado por jóvenes y centrado en el cambio climático, logró el compromiso de 70.000 estudiantes para abandonar las aulas en cientos de campus en todo el país, y estimó que participarían 100.000 estudiantes.
Hubo mucha creatividad en las diferentes manifestaciones.
En Washington, DC, un grupo de activistas bloquearon una salida de la autopista cerca del Instituto Americano del Petróleo (API) y la Asociación Americana del Gas (AGA), exigiendo que los grupos de presión dejen de impulsar el colapso climático. Los participantes informaron que la marcha principal de protesta se extendió por 20 manzanas.
El sindicato de servicios, SEIU Healthcare Illinois & Indiana, lideró protestas en instalaciones de Amazon, exigiendo que la compañía pague impuestos más altos y financie servicios comunitarios. Trabajadoras de guarderías y de cuidados a domicilio acusaron a Amazon de explotación laboral y de no pagar lo que toca, exigiendo que se graven impuestos a los ricos para financiar la sanidad y la educación.
Enfermeras y enfermeros de Maine exigieron que el sistema sanitario del estado, Maine Health, rescindiera su contrato con Palantir (que también tiene contratos con el ICE e Israel). Enfermeras de Nueva Orleans eligieron el 1 de mayo para iniciar una huelga de cinco días contra las prácticas laborales desleales, con el fin de proteger los estándares de atención al paciente y las condiciones laborales.
En Minneapolis, las y los empleados de limpieza y personal de ingeniería afiliados al sindicato UNITE HERE Local 17 realizaron una huelga de un día, exigiendo un aumento de $3, días por enfermedad y un contrato justo llevan intentado negociar desde el julio pasado.
Aunque no podían convocar legalmente una huelga, el sindicato portuario ILWU eligió el 1 de mayo como día de reunión sindical, movilizando a las plantillas de los puertos operativos de toda la costa oeste.
En Seattle, el movimiento obrero se reunió y se manifestó, con un programa del Primero de Mayo que incluyó a Maximo Londonio, del Distrito 160 del sindicato IAM, quien sobrevivió a la detención en el Centro de Detención del Noroeste y ha continuado organizándose para defender a las personas que sufren la aplicación inhumana de la ley de inmigración.
Grandes manifestaciones contra el ICE tuvieron lugar en toda California. Se programaron 26 eventos en el área de Los Ángeles, incluyendo una marcha de alrededor de 20.000 personas con organizaciones comunitarias y contingentes sindicales.
En la ciudad de Nueva York, se realizaron varios eventos menores antes de la manifestación vespertina del Primero de Mayo, respaldada por el Consejo Central del Trabajo de la Ciudad de Nueva York (AFL/CIO), que generalmente solo apoya el desfile del Día del Trabajo.
La plantilla de Amazon y simpatizantes se manifestaron temprano y marcharon hacia el ático de Jeff Bezos. Al mediodía, más de cien manifestantes bloquearon simbólicamente todas las entradas a la Bolsa de Nueva York, con numerosos arrestos previamente planificados.
La gran participación de varios sindicatos garantizó que la marcha principal fuera la mayor acción del Primero de Mayo desde que Occupy Wall Street uniera a la izquierda y a los sindicatos el 1 de mayo de 2012.
En muchas ciudades las entidades convocantes incluyeron el lema “Sin escuela, sin trabajo, sin compras” en los mensajes de los eventos del Primero de Mayo. Pero en la ciudad de Nueva York, la cautela de los dirigentes sindicales y el temor a la Ley Taylor (que prohíbe huelgas en el sector público del estado de New York) impidieron que este lema figurara en los comunicados oficiales. Sin embargo, muchas personas en las protestas lo corearon de todas maneras.
Fomentando la actividad de la clase trabajadora
Por supuesto, las recientes marchas de “No Kings” fueron mucho más grandes, tanto en Nueva York como a nivel nacional (el 28 de marzo, unos 8 millones de personas protestaron contra Trump).
Pero el Primero de Mayo representó un paso adelante en la participación de los sindicatos y en la visibilización explícita de la política de clase. Incluso más que la llamada a organizar huelgas para el Primero de Mayo de 2028, esta iniciativa se inspiró en las luchas de Minneapolis/St. Paul. Sumándose a su ya impresionante organización comunitaria contra el ICE a principios de este año, estas “ciudades gemelas” han experimentado un aumento significativo en la participación sindical y ausencias masivas no oficiales del trabajo por parte de más de 70.000 personas que protestaron contra las acciones racistas y asesinas del ICE y la Patrulla Fronteriza.
Dentro del movimiento May Day Strong, también hay intentos por parte de fuerzas más convencionales, que antes habrían ignorado el Primero de Mayo, que se unieron a la actividad, pero querían convertirla en otro movimiento anti-Trump (más pequeño), afín a “No Kings”.
Algunos, en última instancia, quieren dirigir “la resistencia” hacia el voto para el Partido Demócrata en las elecciones de mitad de mandato de este noviembre. Este enfoque sería desastroso para el movimiento. No basta con defender un statu quo odiado; ni siquiera es una forma eficaz de oponerse a los excesos de Trump. El 1 de Mayo demostró que una coalición independiente de la clase trabajadora es posible, pero aún necesita fortalecerse.
Tras el Primero de Mayo de 2026, los esfuerzos organizativos se centran en mantener el impulso mediante acciones laborales a largo plazo, como las protestas de “Septiembre de Solidaridad”; el apoyo al “Plan 2028” para armonizar los convenios colectivos en preparación para una gran movilización laboral y la “huelga general” del Primero de Mayo de 2028; y la creación de infraestructuras para “estructuras preparadas para la huelga” y programas de mentoría en el lugar de trabajo a través de grupos como el Comité de Organización Laboral de Emergencia (EWOC), un proyecto del Sindicato de Trabajadores Eléctricos, Radiofónicos y de Maquinaria de América (UE) y el partido Democrático Socialista de América (DSA).
Tras las protestas de “No Kings” y del Primero de Mayo, las entidades convocantes también impulsan la reconstrucción de redes vecinales y comunitarias, así como tácticas de “no cooperación” a largo plazo.
La movilización generalizada es bienvenida. Sin embargo, dentro de ella no debemos renunciar a la organización independiente de la clase trabajadora, que debe combinar objetivos económicos y políticos. La organización independiente y continua (contra el ICE, en defensa de las personas trans, contra la guerra en Irán y el genocidio sionista, etc.) es igualmente importante, junto a las luchas laborales.
En las pancartas y cánticos del Primero de Mayo, en el intento de bloqueo de Wall Street y en otros lugares, quedó claro que muchas personas ven las raíces de nuestros problemas en el sistema económico, pero al mismo tiempo se ven arrastradas hacia una postura más limitada contra Trump.
A medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato de noviembre, habrá mayor presión para aceptar el capitalismo normativo y el imperialismo del Partido Demócrata. Mucho más que las marchas de “No Kings”, las acciones del Primero de Mayo brindan a las y los socialistas un espacio para argumentar a favor de los cambios sistémicos que necesitamos y señalar el poder latente para lograrlos.
Virginia Rodino es militante de nuestra organización hermana en EEUU, Marx21 US.
Este artículo apareció en su web.





