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Dalton Liebknecht

Dalton Liebknecht es un trabajador cubano y activista en la nueva izquierda independiente en la isla. Contestó una serie de preguntas enviadas por Marx21, acerca de las condiciones de vida de la gente corriente en Cuba. Completó la entrevista justo antes del terrible incendio en agosto en un parque de depósitos de combustible en Matanzas. Tampoco comenta el 96 aniversario del nacimiento de Fidel Castro, el 13 de agosto; fecha celebrada por algún incondicional del régimen cubano con Ron Havana Club y un puro que —como explicó el propio Dalton en un mensaje privado— representarían gran parte del salario mensual de una persona trabajadora cubana. Ambos hechos solo confirman lo que argumenta en la entrevista.

 

Durante las últimas semanas se han producido protestas callejeras en diversos municipios, desde Pinar del Río hasta Santiago, pasando por La Habana centro. ¿A qué se deben?

Básicamente son las mismas causas que llevaron a miles de personas cubanas a salir a las calles hace poco más de un año, el 11 de julio de 2021: escasez generalizada, inflación que sigue en aumento y falta de fluido eléctrico. Ya no está presente la crisis sanitaria causada por la Covid, pero hay un aumento importante de casos de dengue en varios territorios de la isla y la falta de medicamentos sigue afectando a la población. Ha pasado un año desde aquellas protestas y nada ha cambiado, de hecho, el precio de los alimentos ha aumentado, el gobierno cubano permanece sin tomar ninguna medida que conlleve a alguna mejoría.

¿Puedes darnos una idea de las condiciones de la vida cotidiana en Cuba: la vivienda, el transporte público, la salud y educación, los apagones, etc?

La vida diaria para un cubano es difícil. El asunto de la vivienda fue planteado por Fidel Castro en 1953 como uno de los grandes problemas que afectaban a la nación, 70 años después sigue sin resolverse. En Cuba es muy común encontrar en un hogar a varias generaciones viviendo juntas: abuelos, hijos, nietos compartiendo el mismo espacio. Tener una casa propia es casi imposible para los jóvenes, incluso reparar una vivienda es muy complejo dado el hecho de que la producción y comercialización de materiales de construcción está tan deprimida que solo encuentras en el mercado informal a altos precios o en la red de tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC).

El transporte público está en pésimas condiciones, no solo por el mal estado técnico sino por la falta de combustible. El pueblo cubano va cada día a sus escuelas y centros de trabajo hacinado en un ómnibus con empujones y calor. Es muy común estar esperando más de una hora para un ómnibus que te lleve a algún destino, es común también caminar bajo el sol largas distancias o pagar a un taxista privado altos precios.

La salud en Cuba es gratuita, pero es un servicio deprimido, afectado por la crisis y no está libre de corrupción. La falta de medicamentos sigue latente, he conocido de historias donde pacientes han tenido que conseguir ellos mismos insumos médicos para tratarse algún mal. Hace unos meses un compañero de trabajo tuvo que conseguir gasas por su cuenta para la operación de una hernia de su hijo. Nunca he vivido algo parecido, pero he escuchado historias de que algunos procedimientos médicos se pagan y caros, no lo he comprobado, pero hay rumores de pagos de abortos y partos, por ejemplo. Las instituciones de salud están deterioradas, los médicos mal pagados y el sistema de atención con ambulancias se caracteriza por su tardanza.

La educación corre la misma suerte, escuelas en mal estado, falta de material de estudio de base, profesorado mal pagado, déficit en la formación en todos los niveles de enseñanza. Basta con ir a alguna residencia estudiantil cubana y ver la alimentación que reciben los estudiantes para comprobar las pésimas condiciones en las que viven.

Lo de los apagones es la historia sin fin, se arregla una central termoeléctrica y se rompe otra, eso es debido a varias décadas sin mantenimiento y renovación tecnológica. Esto conlleva a utilizar combustible para los llamados grupos electrógenos, combustible que se le quita entonces al transporte o la industria por lo que la situación eléctrica afecta a toda la nación, prácticamente a todos los sectores. En los últimos años Cuba ha apostado por las energías renovables y ha recibido líneas de crédito para invertir en las termoeléctricas, pero nada ha dado resultado, se gastaron millones de dólares en la construcción de una bioeléctrica en Ciego de Ávila y hoy opera con pérdidas millonarias y otras inversiones en termoeléctricas o son mínimas o salen mal.

Explica qué debes hacer para hacer la compra, entre la libreta, las tiendas en moneda convertible, el mercado informal, las colas…

La oferta en la red de comercio minorista estatal en pesos cubanos es prácticamente inexistente. Ahora mismo no puedo ir a una tienda y comprar por ejemplo pollo o salchichas con mi salario. Tendría que comprar moneda extranjera para ir a una tienda MLC y ver qué hay y tampoco es variada la oferta, me han dicho.

Otra opción es esperar que en algún establecimiento de mi barrio o municipio vendan algo y para eso se requiere hacer colas inmensas y no puedes comprar lo que quieres, todo está regulado y normado.

También hay algunos centros de trabajo que hacen gestiones con las empresas que comercializan alimentos y venden los llamados “combos” o “módulos” a los trabajadores: en mi trabajo a veces nos han vendido alimentos y cosas de aseo.

El mecanismo de ventas de alimentos a la población puede variar de acuerdo a la provincia o el municipio, a veces también tiene que ver con el abastecimiento. Por ejemplo, en La Habana se ofertan más alimentos: con enormes colas y restringido, pero se ofertan. Al interior del país es muy difícil, puede pasar más de un mes sin que te vendan lo que se llama “plato fuerte” y entonces hay que recurrir al mercado negro donde aparecen alimentos pero los precios son escandalosos y solo estoy hablando de pollo, picadillo y salchichas que es lo único que vende el Estado prácticamente. Si quieres pescado tienes que buscar bien y pagarlo caro. En cuanto a la carne de cerdo, ésta cuesta 300 pesos la libra y el salario mínimo en Cuba es 2.100 pesos, o sea 7 libras de carne de cerdo.

¿Cómo es tu situación laboral? ¿En qué tipo de empresa trabajas, cuánto cobras, etc? ¿Te da para vivir? ¿Cómo se compara tu situación con la de otra gente?

Soy graduado universitario y trabajo en una empresa de servicios, o sea, no se fabrica nada. Mi salario es de alrededor 5.000 pesos mensuales y cada tres meses me pagan utilidades que nunca han llegado a 3.000 pesos y a veces no llegan ni a 2.000 pesos. Con esos ingresos vivo, no me muero de hambre, pero eso solo es para comida y quizás algo sencillo.

Me refiero a que si me quiero comprar algo como un par de zapatos tendría que ahorrar 5 meses, porque cuestan 4.000 o 5.000 pesos, lo mismo que mi salario.

Ahora mismo mi teléfono móvil (donde estoy respondiendo a esta entrevista) está muy deteriorado. Para comprarme, uno nuevo tendría que ahorrar más de un año, porque cuestan más de 20.000 pesos. No tengo hijos, no la paso tan mal, los padres cubanos cobran 5.000 pesos y comprarles una mochila a sus hijos les puede costar 3.000, y con esa sola compra sencilla se fue más de la mitad del salario, y si a eso sumamos merienda y zapatos se hace muy difícil.

En estos momentos las y los trabajadores cubanos tienen que escoger entre comer, vestir o construir en su hogar y por supuesto la prioridad es comer. Para verlo en perspectiva, con mi salario mensual entero, me puedo comprar únicamente 16 libras de carne de cerdo o 20 cervezas.

El gobierno insiste en que los problemas se deben al bloqueo estadounidense. ¿Es cierto?

El bloqueo afecta en gran medida a la economía cubana. Hay muchas compras que otros países hacen a crédito y Cuba tiene que hacerlo al contado y bajo autorización y licencias de Estados Unidos. Hay cosas que se podrían comprar en este continente, pero hay que ir a Europa a conseguirlas, a veces hay que pagar por encima a los buques para que traigan mercancías a Cuba. Se dificulta el acceso a artículos fabricados con componentes norteamericanos, se dificulta las transacciones y operaciones con bancos etc.

En resumen, es cierto que es difícil y que Cuba tiene que desenvolverse en condiciones desiguales, pero el bloqueo no tiene la culpa de muchísimos problemas que vivimos a diario.

Las malas inversiones no son culpa del bloqueo, la corrupción tampoco. Las pérdidas económicas por mala ejecución de obras en la construcción, donde se despilfarran y roban recursos, es un ejemplo. Las pérdidas que mencioné en la Bioeléctrica Ciro Redondo son un ejemplo clarísimo también.

Los años de retraso en el mantenimiento de centrales termoeléctricas mientras se construían hoteles de lujo; la poca inversión en agricultura; la decisión de comprar toneladas de carne de pollo cada año a Estados Unidos en lugar de importar alimento animal para fortalecer la producción nacional de carne de cerdo… son daños provocados por la mala gestión gubernamental.

En Cuba vemos rutas de transporte público con pocos ómnibus porque no existe una pieza ya que “por el bloqueo el transporte se ve afectado”. En cambio, las cadenas turísticas están repletas de ómnibus modernos e impecables y a ellos nunca les falta una pieza. Las agencias de alquiler de autos para el turismo tienen una flota inmensa de autos modernos. Sin embargo, las ambulancias de los hospitales son viejas. En Cuba hay muchísimos barrios pobres sin calles asfaltadas ni alcantarillado; sin embargo, para las zonas turísticas sí hay recursos para arreglar las vías.

Gran parte de la izquierda internacional habla de “defender la Cuba socialista”. ¿Ustedes viven en una sociedad socialista?

Es común que gente de fuera se refiera a Cuba como un “Estado obrero” o una “Dictadura del proletariado” pero les cuento que en la dirección del Estado cubano no hay obreros y en Cuba tampoco hay proletarios que dicten.

En Cuba no se socializa el poder político y económico, no somos dueños de las empresas, los sindicatos solo están para recoger la cotización y anotar las inquietudes de trabajadores que nunca se resuelven.

Las y los trabajadores no deciden cuánto producir, ni cómo ni a quién vender, todo es según las órdenes que vengan de arriba.

Los directores de las empresas cobran mucho más que los obreros, se les asigna un auto mientras los trabajadores mal viajan en transporte público, los gastos de las empresas no se llevan a votación, no es transparente.

En Cuba no podemos lograr que el Estado invierta en lo que pensemos que sea beneficioso para la sociedad.

En Cuba hay ricos y pobres, hay gente que manda y gente que obedece.

Hay negocios privados y empresas extranjeras.

Cuba no es socialista, en Cuba hay un capitalismo de Estado donde ese Estado ejerce como dueño de la riqueza y establece pactos con el capital internacional, con los imperialismos ruso y chino y con la burguesía privada emergente.

Existe de manera incipiente una nueva izquierda en Cuba. ¿Puedes hacer un breve resumen de la situación? ¿Cuáles son sus principales retos?

En los últimos tiempos se ha dado a conocer una izquierda incipiente, que marca distancia con el gobierno cubano, toda vez que buena parte de esa izquierda reconoce a Cuba como un país bajo un capitalismo de Estado que da cada vez da más pasos hacia un capitalismo privatista. Es un grupo heterogéneo que va desde posiciones muy revolucionarias hasta otras más reformistas. Precisamente esta heterogeneidad constituye un reto a la hora de lograr una unidad de acción, pero el reto más grande que veo es saltar del universo digital y la teorización a la práctica, saltar hacia allí donde está la gente.

En Cuba es muy difícil hacer activismo, prácticamente te condena a una vida siendo vigilado. Hay gente muy valiosa, con excelentes ideas pero que si reconocen públicamente su inconformidad pueden ser expulsados de su trabajo y ver limitadas sus posibilidades de empleo, sobre todo si son profesores o médicos, ese es otro reto.

Pero el reto más grande es hacer entender a la clase trabajadora que lo que viven no es socialismo, que hay una alternativa más allá de lo que hay hoy y de privatizarlo todo. La gente común en Cuba identifica a la sociedad cubana como socialista o comunista y está creciendo un rechazo hacia ambos ideales, pues tanto el gobierno como la derecha cubana asentada en Miami se empeñan en decir que en Cuba hay socialismo: esa propaganda está ganando la batalla lamentablemente.

¿Qué te gustaría que hiciera la izquierda internacional para ayudarles?

Que las personas de la izquierda internacional que simpatizan con el gobierno, en lugar de venir a visitas guiadas por funcionarios estatales, vengan por su cuenta y visiten los barrios pobres y vean la realidad; que visiten las empresas y hablen con las y los obreros y conozcan cómo piensan. Que entiendan que la Revolución la hizo un pueblo, no un grupo de personas, que la burocracia no es pueblo.

Tienen que ser consecuentes y entender que se puede criticar al gobierno cubano sin ponerse del lado de la derecha internacional. Se trata de defender a la clase trabajadora, pues en Cuba también hay injusticias.