Engels: Un traidor para su clase

Faline Bobier

La editorial Bookmarks, de Gran Bretaña, acaba de publicar, dentro de su colección Rebel’s Guide (Guías Rebeldes, la serie que en castellano se llama “Guía Anticapitalista”), un nuevo título dedicado a la figura de Engels y del que es autora Camilla Royle.

Así es como Camilla Royle comienza su Guía rebelde de Engels: “Friedrich Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen (ahora Wuppertal) en lo que ahora es Alemania. A pesar de ser de una familia bastante rica, se convirtió en uno de los socialistas revolucionarios más importantes de la historia. Fue una decepción para sus padres y un traidor para su clase”.

Este pequeño libro es una perla añadida a las Guías Rebeldes anteriores sobre socialistas y activistas como Marx, Trotsky, Lenin, Rosa Luxemburgo, Alexandra Kollontai y Malcolm X, todos disponibles en Bookmarks.

Ha habido muchos intentos, a menudo por parte de académicos, de separar a Marx y Engels y etiquetar a Engels como el pensador menos talentoso de los dos. Era el materialista grosero que no podía seguir el genio de Marx. El libro de Royle intenta corregir esta imagen falsa y le da su valor como un pensador radical por derecho propio.

La totalidad de la producción de Marx y Engels debe verse como una colaboración de muchas maneras. En primer lugar, está el hecho de que la producción teórica de Marx se habría visto severamente limitada sin el apoyo financiero que Engels ofreció a Marx y a su familia a lo largo de su vida, particularmente cuando Marx estaba trabajando en la elaboración del Capital.

Sin embargo, a un nivel más profundo, la colaboración entre estos dos pensadores y activistas radicales influyó en el curso tanto de su trabajo como de sus vidas.

Poco después de que Marx y Engels se conocieran, cuando tenían entre 20 y 30 años, colaborarían en la redacción del Manifiesto Comunista, originalmente escrito como el documento fundacional de la Liga Comunista. Tanto Marx como Engels tuvieron mucho que ver con la transformación de la política de la liga, destacando el cambio de su eslogan de “todos los hombres son hermanos” a “¡Trabajadores de todos los países, uníos!”

Para Marx y Engels, el socialismo surgió de la realidad material, no de ideas utópicas. A través de su colaboración y su observación de las luchas de los trabajadores y de las condiciones materiales de los trabajadores (como en el primer libro de Engels, La condición de la clase obrera en Inglaterra), llegaron a ver que fue a través de la interacción de los trabajadores con las condiciones de su existencia y no a través de algún plan elaborado por los socialistas de clase media, que vendría el impulso para el cambio.

Engels propuso su visión compartida del socialismo en una obra que todavía es muy valiosa hoy: Socialismo: utópico y científico, un libro que destaca su filosofía materialista y ofrece una crítica de las ideas de los socialistas utópicos, sin importar cuánto pueda haber admirado sus esfuerzos en la lucha por la emancipación humana.

Después de la muerte de Marx, Engels revisitó las notas de Marx sobre el trabajo del antropólogo Lewis Morgan, quien estudió las sociedades de cazadores/recolectores aún existentes para construir una imagen de las sociedades pre-clase.

De este trabajo, Engels publicó El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, que sigue siendo un libro innovador que estableció importantes conocimientos sobre los orígenes del estado moderno, la división de la sociedad en clases y el surgimiento de la familia moderna, a lo que Engels se refiere como “la gran derrota histórica del sexo femenino”.

Posteriormente, se ha demostrado que parte de la evidencia que cita Engels es inexacta o cuestionable, en base a los datos antropológicos incompletos disponibles para él en el momento de la escritura, pero su análisis general se mantiene. En particular, su comprensión de que el fenómeno de la opresión de las mujeres no es una característica inmutable de la naturaleza humana, sino más bien una realidad histórica y cambiante, dependiendo del tipo de sociedad en la que viven los seres humanos, es de vital importancia, como explica el marxista británico Chris Harman:

“Lo importante es la percepción de Engels de que ha habido variaciones, incluso dentro de la sociedad de clases, en la naturaleza de la familia y el carácter de la opresión de las mujeres. Todo el proceso no puede subsumirse bajo una sola categoría de “patriarcado” de la forma en que muchas teóricas feministas modernas han tratado de hacerlo. Decir esto no es ignorar la opresión de las mujeres en cada caso, sino insistir en los cambios que sufre; una condición previa para reconocerlo no es una expresión de la naturaleza humana, sino un producto de desarrollos históricos concretos, algo que se puede superar, a través de nuevos acontecimientos.”

Los intentos de desacreditar a Engels han implicado buscar signos en su vida personal de su hipocresía o sexismo oculto. Algo de esto se ha centrado en su relación con Mary y Lizzie Burns, hijas de inmigrantes irlandeses que vivían en los barrios marginales más superpoblados de Manchester. Pero las suposiciones en los escritos biográficos sobre la vida de Engels, que retratan a las hermanas como víctimas pasivas de un lujurioso Engels, muestran principalmente el sesgo de los propios escritores.

Es dudoso que Engels hubiera podido escribir su libro sobre las condiciones de la clase trabajadora en Manchester sin las hermanas Burns como guías.

Esto no es para argumentar que Marx y Engels fueron perfectos, o que no fueron tocados por los prejuicios de los tiempos en que vivieron, pero la verdadera pregunta sigue siendo: ¿de qué lado estaban?

En su vida y en su trabajo demuestran una y otra vez su preocupación por la difícil situación de los explotados, los pobres, los oprimidos. Para Engels, derrocar el brutal sistema del capitalismo era algo que sólo podía lograr la misma clase que estaba bajo el control de los explotadores capitalistas y de quien dependían los capitalistas para toda la creación de su riqueza.

Royle termina su libro de esta manera: “Engels siempre sostuvo que otro mundo es posible y necesario. Hoy es tan necesario aprender de sus ideas y luchar por un futuro mejor”. Esta Guía del rebelde es un buen lugar para comenzar si deseas obtener más información sobre este importante revolucionario.


Faline Bobier es militante de International Socialists, el grupo hermano de Marx21 en Canadá, en cuya página web este texto apareció en inglés. 

Reseña traducida por Xoán Vázquez y corregida por Paty Gómez.

 

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