Idir, el prodigio cabileño se va

Amine Limam

Vio por primera vez la luz en el otoño de 1949 en un pequeño pueblo Cabileño, situado a unos cien kilómetros del este de Argel, una región montañosa que participó muy activamente en la revolución argelina de 1954 contra el colonialismo francés.

Idir significa “vivirá” en la lengua Cabilia, un nombre que muchos cabileños llevaron en aquella época para evitar la muerte, que se llevó una buena parte de los niños nacidos en esta parte del mundo, donde el hambre y las enfermedades estaban muy extendidas.

Hijo de proletario, su padre era pastor y su madre poeta. Como muchos niños de su tiempo, fueron los viejos poemas, relatos e historias de Cabilia contados por su abuela los que le ayudaron a soñar más allá de las montañas nevadas, a soñar con una mañana soleada, aguantando las largas noches invernales.

Idir dejó su pueblo para cursar una carrera universitaria que lo destinó a ser geólogo de la compañía nacional de hidrocarburos. En 1973, fue invitado a la cadena de radio cabileña para cantar una canción que había compuesto para Noura, una de las mejores voces femeninas en la canción cabileña. Ella no podía cantarla por falta de preparación, y él la sustituyó en el último momento. Fue una sensación. Así es como el público descubrió estas hermosas melodías y su dulce voz que surge desde las profundidades de las montañas de Djurdjura.

Ante este éxito de radio, grabó la canción que lo haría famoso en el mundo entero: A Vava Inouva. Esta hermosa canción cuenta la dura vida de los habitantes de las montañas de Cabilia mediante una charla entre padre e hija. La canción llegaría a ser traducida a 15 idiomas y distribuida en más de 77 países.

Idir impulsó la canción cabileña más allá de las fronteras argelinas. Además de ser un poeta extraordinario, también fue un cantante comprometido y uno de los primeros defensores de la cultura e idioma bereber que durante muchos años fueron prohibidos y perseguidos en Argelia.

Idir ha logrado por su gran corazón adoptar causas humanas y universales. Cantó sobre la situación de las mujeres, sobre la libertad y siempre sembrando la diversidad. El artista quedó tan afectado por el maltrato animal que retomó la canción La Corrida, del cantante francés, Francis Cabrel, con letra cabileña daba más espacio a la voz del toro para gritar su sufrimiento y cómo padece la violencia humana en el caluroso verano de Andalucía.

Idir fue por excelencia el más universal de los cabileños, el que mejor sabía construir puentes entre los pueblos del Mediterráneo. Descansa en paz Idir, tal como tu nombre indica, serás la voz eterna de los pueblos oprimidos.

 

 

 

 

 

Esta canción habla de la clase trabajadora. Se llama “Thagrawla”, que significa revolución en Kabyle:

 

A Vava Inouva con subtítulos en castellano:

 

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