Las kellys: “Hay que ir a los sindicatos, informarse y luchar para perder el miedo”

Jesús M. Castillo

Muchas luchas laborales consiguen sus objetivos y empoderan a las plantillas que participan en ellas. Una de estas luchas victoriosas fue la de algunas camareras de piso del hotel Barceló Sevilla Renacimiento a finales de 2018. Lucía, Ángela y Lola, kellys en este hotel y organizadas en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), nos lo cuentan:

“De un día para otro el hotel decide, por una denuncia a inspección de trabajo, echar a la subcontrata para la que trabajábamos. Un día, de repente, nos dijeron que dejáramos el uniforme y no volviésemos más a trabajar”, empieza Lucía cuando le preguntamos por qué comenzaron su lucha. En aquellos momentos, antes del despido, estas camareras de piso sufrían fuertes niveles de precariedad: “echábamos unas 8 horas al día y, por ejemplo, hacíamos 10 habitaciones y cobrábamos a destajo por habitación hecha, unos 2 euros por habitación”, sigue explicando Lucía.

Tras el despido, “fuimos solo 8 compañeras a la lucha de unas 32 trabajadoras porque las demás tenían miedo. Cuando ganamos nos favorecimos solo las 8 que luchamos y que firmamos el acuerdo con la empresa con el apoyo de la CNT”, comenta orgullosa Lucía.

“Decidimos ir con la CNT porque sé que es un sindicato por y para las trabajadoras, no como otros sindicatos”, expone Lucía; y añade: “Es importante que un sindicato no se deje gobernar por nadie”.

Así, asesoradas y apoyadas por la CNT, “no hizo falta llegar a la huelga. Cuando estábamos despedidas, estuvimos concentrándonos en la puerta del hotel durante un mes tras meses intentando que la empresa entrara en razón y nos readmitiese. La empresa cedió cuando estábamos planificando una manifestación por el centro de Sevilla”, expone Lucía.

Ángela añade que durante las movilizaciones: “tuvimos el apoyo de la Asamblea Feminista Unitaria de Sevilla (AFUS), la Asociación Élite del Taxi, grupos de kellys de Huelva, Málaga, Granada, compañeros y compañeras de CNT de otras secciones sindicales, partidos políticos como IU y Participa, que presentaron una moción de apoyo que se aprobó en el pleno municipal.”

También les apoyaron familias y amigos. “Decían que lo íbamos a conseguir. Creo que nosotras éramos las que menos nos creíamos que íbamos a ganar”, comenta Ángela esbozando con una sonrisa.

“Ahora tenemos mejores condiciones laborales porque la nueva subcontrata cumple el convenio. Entramos y salimos a la hora marcada, la carga de trabajo no está regulada del todo, pero es mejor que antes, más controlada. Ahora cobramos unos 1000 euros al mes”, expone Lucía.

“También hemos mejorado porque ahora estamos dadas de alta de manera continua. Antes, los días que no trabajábamos nos daban de baja, no teníamos antigüedad, ni vacaciones, nada”, añade Lola.

Desde entonces, estas trabajadoras siguen en contacto con las kellys de otras zonas. “Hemos ido a Jerez a apoyar a Manuela Vargas porque su empresa no quería pagarle. Hemos apoyado también a los compañeros de CNT en los autobuses del Consorcio de Transporte en Sevilla y en otras empresas”, comenta Lola.

La combatividad de estas trabajadoras llevó, por ejemplo, a que el último 8M, cuando había convocada una huelga general feminista, la empresa diera descanso a todas las trabajadoras que estuvieron en lucha.

“Ahora tenemos menos miedo. Algo que es mío que no me lo quiten. No estoy pidiendo más de lo que he trabajado y que se me valore”, dice Ángela. “No se valora nuestro trabajo, porque en un hotel sin las camareras de piso no hay nada”, añade Lola. “Hay que ir a los sindicatos, informarse y luchar para perder el miedo”, apostilla Lucía. “Nosotras teníamos muchísimo miedo la primera vez que fuimos a CNT y ahora no. Me pasa cualquier cosa en el trabajo y protesto. Antes nos castigaban sin contratarnos, nos faltaban al respeto. Ya no”, explica Ángela.

“Nos deberían contratar directamente. Muchos de los problemas que tenemos es por culpa de las subcontratas, como que no se nos reconozcan muchas enfermedades laborales como las esqueléticomusculares y el estrés. Vamos a seguir, esto no se acaba aquí, esto es solo el comienzo”.


Este artículo apareció en El Topo, periódico bimestral de Sevilla

Jesús M. Castillo, además de formar parte del equipo de El Topo, es militante de Marx21 Sevilla.

Ver también este vídeo reportaje sobre la lucha de las kellys en Ibiza y Formentera.

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