Ecosocialismo y la estrategia de transición justa

John Bellamy Foster

Es Ca

El cambio climático requiere un cambio social importante. ¿Pero cómo nos aseguramos de que esta transformación se haga de manera equitativa y justa? El autor, un reconocido sociólogo medioambiental y editor de Monthly Review, examina la idea de la “estrategia de transición justa” argumentando que cualquier estrategia para salvar el planeta tendrá que ir más allá de las estructuras del capitalismo.

La idea de una “transición justa” se está poniendo de moda últimamente, de forma notable durante el preámbulo del Acuerdo Climático de París 2015, lo que supone la necesidad de tener “en cuenta los imperativos de una transición justa de la fuerza laboral y de la creación de empleos dignos y de trabajos de calidad, de conformidad con las prioridades de desarrollo definidas a nivel nacional”.[1]

Superfondos para trabajadores

La estrategia de transición justa surgió como un principio rector en el movimiento obrero de las décadas de 1970 a 1990 durante el liderazgo de Tony Mazzocchi dentro del Sindicato de Trabajadores Petroleros, Químicos y Atómicos (Oil, Chemical and Atomic Workers International Union, OCAW). Este sindicato fue pionero en la creación del movimiento obrero-ecologista.

Mazzocchi buscó la manera de esquivar el “chantaje laboral” al que las plantillas estaban sujetas cuando se les decían que si apoyaban medidas ecologistas perderían sus trabajos. En respuesta, ayudó a popularizar la idea de una transición justa y propuso “Superfondos para trabajadores”. Esto suponía compensar a los y las trabajadoras por el coste de la transición medioambiental, proveyendo apoyo financiero y oportunidades educativas para las plantillas afectadas.

En las palabras de Mazzocchi: “Hay un superfondo para la suciedad (contaminación), debería haber uno para la gente trabajadora.” Sin embargo, todos los esfuerzos para crear un superfondo para los trabajadores (en contraste con los superfondos para las corporaciones) fueron bloqueados en cada momento por los intereses capitalistas dominantes.[2]

La causa obrero-ecologista junto a la idea de una transición justa las impulsaría a principios de los 90, sobre todo el Sindicato de los Trabajadores del Acero (United Steelworkers, USW). La declaración sobre el medioambiente de la USW de 1990 —titulada El mundo de nuestros hijos: los trabajadores del acero y el medio ambiente— rezaba “creemos que el mayor peligro para el futuro de nuestros hijos e hijas reside en la destrucción de su medioambiente.” La humanidad ahora tenía “el poder para alterar nuestro entorno de manera irreversible.” En cuanto al calentamiento global el texto afirmaba que:

“El uso de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón genera miles de millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Este gas y otros atrapan el calor en la atmósfera, resultando en el calentamiento global que podría derretir las capas polares, inundar nuestras ciudades costeras y transformar enormes zonas agrícolas en desiertos. El problema empeora debido la destrucción masiva de nuestros bosques, que ayudan a absorber el exceso de dióxido de carbono. La pérdida de estos bosques y otros hábitats pone en peligro de extinción a muchas especies de plantas y animales. Incluso nuestros océanos están en peligro debido a los vertidos tóxicos, derrames de petróleo y los vertidos de basura en el mar. Todos juntos, estos problemas podrían amenazar la capacidad de sostener la civilización con nuestros recursos… creemos que el mayor peligro para el futuro de nuestros hijos e hijas reside en la destrucción de su medioambiente.”[3]

En lo que es probablemente su observación más memorable sobre la naturaleza de la estrategia de transición justa, el informe del USW en 1990 añadió: “En el largo plazo, la alternativa real no es entre empleos o medio ambiente: son ambos o ninguno.”[4]

Echando la mirada atrás al informe original de El mundo de nuestros hijos en su informe medioambiental de 2006, “Asegurando el mundo de nuestros hijos”, el USW resaltó: “Nuestro informe original identificó el calentamiento global como la cuestión medioambiental más importante de nuestro tiempo y nos alertó sobre los riesgos de no hacer nada.” Los enemigos principales, insistió el USW, eran las multinacionales.

El concepto de una transición justa se ha difundido globalmente durante el actual siglo y fue adoptado por la Confederación Sindical Internacional (CSI), además de recibir el respaldo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para la CSI una transición justa puede ser concebida como “un instrumento conceptual que el movimiento sindical comparte con la comunidad internacional y cuya finalidad es facilitar la transición hacia una sociedad más sostenible, así como cifrar la esperanza en la capacidad de una ‘economía verde’ para mantener empleos y medios de vida decentes para todos.”[5]

Pero lo más importante, en la opinión de la CSI, era la necesidad de enfrentarse a la realidad de la desigualdad medioambiental global, reflejada en la existencia simultánea de países desarrollados que generan dióxido de carbono de manera intensiva, economías emergentes que cada vez producen más y países en vías de desarrollo con poca producción pero muy vulnerables al cambio climático. Ninguna solución era posible sin reconocer los diferenciales en como la gente trabajadora se encontraba en las diferentes partes del planeta, de cara al cambio climático y las necesidades energéticas.

¿Un Green New Deal (Nuevo Pacto Verde)?

Mientras tanto, el concepto de una transición justa se ha ido extendiendo más allá del trabajo y hoy también aborda temas como los derechos indígenas y de justicia medioambiental. Para la Red Medioambiental Indígena, basada principalmente en EEUU, una transición justa deberá hacer frente a “un legado de explotación, ecocidio e injusticias medioambientales, energéticas y económicas.” Por tanto, debe abarcar “el reconocimiento de derechos indígenas y los derechos de la madre tierra.” Además, “una transición justa exige rechazar todos los mecanismos basados en el mercado que permiten la cuantificación y cosificación de los recursos y procesos naturales de la Madre Tierra que son etiquetados como ‘servicios del ecosistema’, el mercado del carbono, las compensaciones del carbono, la conservación y la compensación de la biodiversidad y el financialización de la naturaleza.”[6] Mientras tanto, la Alianza por la Justicia Climática resalta que una transición justa tendrá que hacer frente a injusticias medioambientales como el racismo medioambiental, muy arraigado en la sociedad de hoy.[7]

La propuesta principal de un Green New Deal asociado con la socialista Alexandria Ocasio-Cortez (del ala izquierda del Partido Demócrata), incluye el reconocimiento de la necesidad de una transición justa, de esta manera reconoce las necesidades de la gente trabajadora, de los pueblos indígenas, y del movimiento por la justicia medioambiental. Pero son precisamente las nociones más radicales de transición justa las que se encuentran bajo ataque y están en peligro de ser abandonadas en los primeros intentos de descafeinar el Green New Deal para que sea aceptable en una sociedad capitalista.

Por este motivo el movimiento Science for the People se ha vuelto a activar y ha lanzado su Peoples’ New Deal Campaign (Campaña del nuevo pacto popular), con el objetivo de insistir en que nada puede ser conseguido sin la lucha que incorpora las exigencias de la gente trabajadora, la gente racializada, los pueblos indígenas, las mujeres, la gente LGTBI y las poblaciones del sur global. Además, esto tiene que comenzar con una oposición al militarismo e imperialismo. También supone rechazar remedios eco-tecnológicos como la energía nuclear, geoingeniería y otras “alternativas” falsas y destructivas.[8]

Cambio de sistema

Sin embargo, es precisamente cuando la llamada para una transición justa se universaliza, teniendo en cuenta las necesidades de las poblaciones de mundo, las futuras generaciones y la diversidad de la vida en el propio planeta, que queda en evidencia que cualquier transición así es imposible bajo el capitalismo. De hecho, representa una negación concreta de éste.

Aquí el mensaje del movimiento ecosocialista, personificado en organizaciones como “System Change Not Climate Change” (Cambio Sistémico No Cambio Climático) es indispensable.[9] Para que una transición justa sea más que palabras, se requiere un modo de producción completamente diferente, uno que no esté basado en la lógica de “¡Acumulad, acumulad! ¡He ahí a Moisés y los profetas!”.[10]

Está, pues, necesariamente entrelazado con la lucha de clases, mientras que va interrelacionado con las luchas sobre la reproducción social, capitalismo racial, militarismo e imperialismo. Todo esto pone en cuestión los cimientos mismos del capitalismo. Si vamos a salvar el mundo de nuestros hijos, tendremos que ser más revolucionarios que en cualquier momento de la historia de la humanidad, dirigiendo nuestros esfuerzos hacia un desarrollo sostenible. Es decir, hacia un socialismo completo que englobe las necesidades de toda la cadena de generaciones humanas además de la protección de la Tierra misma. Al fin y al cabo, una transición justa no puede tener ningún otro significado.


Referencias

[1] Naciones Unidas, Acuerdo de París 2015.

[2] Harvey 2018, Brecher 2018.

[3] United Steelworkers Environmental Task Force, Our Children’s World (1990), citado en United Steelworkers 2006.

[4] Citado en Foster 2010, pág. 261.

[5] Confederación Sindical Internacional, Una transición justa, una vía equitativa para proteger el clima, citado en Rosemberg 2010, pág. 156.

[6] Indigenous Environmental Network, “Indigenous Principles of a Just Transition”.

[7] Climate Justice Alliance, “Just Transition”.

[8] Zill 2019, People’s Green New Deal.

[9] https://systemchangenotclimatechange.org/

[10] Karl Marx, Capital, vol. 1.


Bibliografía

Brecher, Jeremy 2018, “A Superfund for Workers,” Dollars & Sense (noviembre-diciembre de 2018), http://www.dollarsandsense.org/archives/2015/1115brecher.html.

Climate Justice Alliance, “Just Transition,” https://climatejusticealliance.org/just-transition

Foster, David 2010, “BlueGreen Alliance: la construcción de una coalición para un futuro verde en los Estados Unidos”, en OIT 2010.

Harvey, Samantha 2018, “Leave No Worker Behind,” Earth Island Journal (verano de 2018), http://www.earthisland.org/journal/index.php/magazine/entry/leave_no_worker_behind/

Indigenous Environmental Network, “Indigenous Principles of a Just Transition,” https://www.ienearth.org/justtransition

OIT (Organización Internacional del Trabajo) 2010, Boletín Internacional de Investigación Sindical, vol. 2 núm. 2: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—ed_dialogue/—actrav/documents/publication/wcms_153353.pdf

People’s Green New Deal, Science for the People, https://scienceforthepeople.org/peoples-green-new-deal/

Rosemberg, Anabella 2010, “Llevar a cabo una transición justa Las conexiones entre el cambio climático y el empleo, y propuestas para futuras investigaciones”, en OIT 2010.

United Steelworkers, Securing Our Children’s World (2006). http://assets.usw.org/resources/hse/Resources/securingourchildrensworld.pdf

Zill, Zach 2019, “Nine Ways Scientists Can Support a People’s Green New Deal,” Science for the People 22, no. 1 (Spring 2019), https://magazine.scienceforthepeople.org/vol22-1/nine-ways-scientists-can-support-peoples-green-new-deal/


Publicado por primera vez en RebelNews, 21 de junio de 2019

Traducido por Marx21. Traducción: Rubén James Vargas. Revisión; Paty Gómez.

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