El auge de Vox y el resto de la extrema derecha en las comarcas del sur

Jorge Mancebo

[Català]

Radiografía de la extrema derecha en las comarcas del sur del País Valencià

En los últimos tiempos, hemos visto un crecimiento de presencia ultraderechista en las comarcas del sur del País Valencià, reforzado por el crecimiento global de la extrema derecha a nivel mundial.

Sin embargo, no es de extrañar, hace años que están probando con fórmulas concretas: centros socio-culturales, sindicatos universitarios y organizaciones estrictamente políticas. Desgraciadamente, no les habíamos dado la atención que merecían, y hoy tenemos los resultados de estos experimentos. Hogar Social, liderado por Melisa Ruiz en Madrid, y en otros núcleos como Granada y Toledo, son los referentes, pero las comarcas del sur no son ninguna excepción, aunque sí padecemos una excepcionalidad democrática poco deseable e intolerable. Lo Nuestro es un grupúsculo neonazi que intenta crecer en las comarcas del sur de València y Murcia hace aproximadamente tres años, y desde hace pocos meses, el centro neonazi El Galeón en el municipio de Elda —en un primer momento con la marca de Hogar Social— presentándose con formatos renovadores, al calor de las experiencias neofascistas en Europa: Casa Pound (Italia) y Amanecer Dorado (Grecia) son sus referentes, con matices contextuales, beben de lo que les está funcionando y les permite avanzar.

La extrema derecha populista también gana presencia. Vox, que recientemente ha entrado por la puerta grande con 12 escaños en las instituciones de Andalucía, rellenó con 10.000 asistentes la sede de Vistalegre y ha hecho actos en las principales capitales de todo el Estado… pero también se está reactivando en los pueblos de nuestras comarcas.

Los movimientos nacional-revolucionarios: ¿quiénes son y qué hay detrás?

En un primer momento, es cierto que nos cuesta identificarlos, pues han aprendido la lección, en palabras de Melisa Ruiz, líder de Hogar Social en unas declaraciones en prensa: “no se hace política con nostalgia”, y buscan insistentemente un proyecto transversal, abandonando todo lo que los identifique con los fascismos históricos. Llevan muchos años resignificándose, mostrándose por encima del eje izquierda-derecha y construyendo fórmulas para pasar como una opción legítima, de este modo, postulándose como una alternativa a la crisis del sistema capitalista.

Concretamente, Lo Nuestro, organización neonazi activa en València y Murcia, está intentando crecer elaborando también un cambio de discurso más maquillado respecto a los movimientos más nostálgicos, una estética camaleónica y cuidada y, sobre todo, utilizando brillantemente las redes sociales para hacer ruido y marcar presencia: utilizan su propio medio digital para hacer ruido y propagar su discurso, Despierta info. Su modus operandi reside en la acción social de base, en un primer contacto, cualquier excusa es buena: clases de buceo, limpiar la sierra, fiestas privadas, clases de boxeo, torneo de fútbol… una serie de actividades para captar a nuevos militantes. Y así mismo, de facto, hacer calar su discurso llevando a cabo recogidas sistemáticas de comida para las clase populares con “preferencia nacional”, intentando absorber espacios como la lucha animalista o, del mismo modo, pronunciándose e intentando acaparar luchas obreras y sindicales como la lucha del taxi o la defensa de las pensiones dignas. Y con estas estrategias pretenden mostrarse como disidentes, víctimas del sistema y como un movimiento de indignados.

Ahora bien, estas estrategias confunden, y por ello es urgente explicar qué hay detrás. Así pues, lejos de inventar nada nuevo, muchas de estas acciones sociales ya las utilizaron las juventudes hitlerianas de la Alemania nazi en los años 30. Y que no nos engañen: en sus filas, podemos encontrar activistas jóvenes, pero también muchos miembros viejos de la extrema derecha más reaccionaria y casposa en un intento de encontrar un proyecto vencedor. En sus redes sociales encontramos desde posicionamientos a favor del librero de extrema derecha Pedro Varela, impulsor de la librería nazi más grande en Europa y antiguo presidente de la organización neonazi CEDADE —una de las organizaciones más importantes en la promoción del nazismo y defensora a ultranza de posicionamientos negacionistas del Holocausto— hasta campañas de apoyo al militar de ideología neonazi Josué Estébanez, quien asesinó al joven antifascista Carlos Palomino. También citan a David Duke, político de extrema derecha en EEUU y ex líder del Ku Klux Klan que participó en los últimos disturbios racistas donde asesinaron a Heather Heyer el año pasado en Charlottesville, reconocido por defender la herencia blanca y la superioridad occidental.

Asimismo, se han posicionado públicamente pidiendo la absolución de los ultras que asaltaron la Blanquerna en 2013, en un acto a favor de la Diada de Catalunya, donde miembros de extrema derecha interrumpieron en el acto portando banderas españolas y de ultraderecha mientras arrancaban banderas catalanas y gritaban “Cataluña es España”, rompiendo mobiliario de la sala, empujando a la gente, lanzando un bote de gas, agrediendo a periodistas y a un diputado de CiU, entre otros muchos ejemplos.

Su táctica es ofrecer respuestas sencillas a problemas complejos con campañas xenófobas como: “6 millones de inmigrantes, 6 millones de parados, no es racismo, son matemáticas”, porque como decía el ministro de propaganda y educación del Tercer Reich Joseph Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Y de esta manera, aprovechan la actual crisis de refugiados y los horribles atentados de los grupos terroristas islámicos para criminalizar a toda la comunidad arabo-musulmana y todo lo que hay tenga que ver con el islam, con el objetivo de sacar rédito político esbozando un supuesto conflicto entre civilizaciones para dividirnos, como si los atentados no ocurrieron en los países de Oriente medio, o los refugiados no huyeran de un drama humanitario atizado por la guerra.

Su estrategia es poner en el centro del debate sus argumentos xenófobos y racistas, centrados especialmente en la islamofobia, hasta el punto de que se normalicen y poco a poco ganar presencia. Por otra parte, también son numerosos los posicionamientos en contra de las personas LGTBI y el movimiento feminista, banalizándolo como una supuesta imposición “de ideología de género”, y atentado contra sus derechos fundamentales. Y, además, desde su establecimiento en València y Murcia, a pesar de los cambios de forma y un discurso más elaborado, sus miembros recogen un largo historial repleto de casos de agresiones a sus espaldas: contra personas LGTBI, acosos constantes a la población migrante, agresiones físicas a activistas de colectivos de la izquierda organizada, etc. Toda esta documentación está radiografiada nítidamente el Semanario El Tiempo, en el artículo “La Nova Pell de la Ultra Dreta” (“La nueva piel de la ultraderecha”).[1].

Sin embargo, una de las piezas clave para entender el entramado neonazi en las comarcas del sur es Cristian Ruiz. Con varios procedimientos judiciales acumulados por agresiones, este hombre fue condenado a un año de internamiento en un centro de menores, a un otro de trabajos forzados y a indemnizar a las dos víctimas con 1.400 y 2.400 euros. Militante de Lo Nuestro que, junto con su hermano, Edgar Ruiz impulsó el sindicato universitario Respuesta Estudiantil y, además, formó parte del antiguo centro social en Elda, La Torreta. Ahora sin embargo, parece que vuelven con un nuevo proyecto en Elda, en la comarca del Vinalopó Mitjà, de nuevo, un centro social neonazi, El Galeón. Este centro social es un nuevo experimento que trata de apuntalar el proyecto de Hogar Social en más partes del Estado, en un principio se presentaron con la marca de referencia, pero la respuesta amplia y unitaria de la población de Elda los hizo retroceder. Sin embargo, aunque cambian de traje, muchos son viejos conocidos de la galaxia ultraderechista y el crecimiento en términos cuantitativos no es tan significativo: aprovechan el contexto magistralmente de la actual crisis del sistema neoliberal para tirar más leña al fuego e imponer sus marcos mentales, y así ganar terreno en el ámbito político y social. En caso de consolidarse, será más difícil hacerles frente, son un problema grave a corto y largo plazo.

Desgraciadamente, en esta convivencia hay que añadir Vox, un partido ultraderechista escorado al arco parlamentario. De primeras, es difícil etiquetarlo como extrema derecha debido a su actividad parlamentaria y a ciertas políticas ultraliberales, pero, sin duda, sus relaciones con los populismos-xenófobos como Liga Norte y AFD (Alternativa para Alemania), las conexiones con el antiguo estratega del actual presidente de EEUU, Steve Bannon, y su relación directa con el partido de Marine Le Pen (FN), con un carácter más fascista, nos aclaran las dudas. Y ahora a última hora, tras el éxito de las elecciones andaluzas, el ex líder del Ku Klux Klan, David Duke (mencionado anteriormente) los felicita por las redes sociales con un mensaje en twitter, donde Vox menciona literalmente: “La reconquista empieza en tierras andaluzas y se extenderá en el resto de España”. Las alarmas se encendieron al mostrar a Vox como una grave amenaza tras el famoso acto de Vistalegre donde reunieron a 10.000 personas y, además, el papel de los medios de comunicación ha disparado su presencia mostrándolo como un rival electoral legítimo, hecho que ha condicionado al resto de fuerzas políticas a competir con su discurso para ganar los votos más radicales, endureciendo su discurso racista y normalizando contenidos puramente xenófobos.

Vox, desde su creación, ha sido siempre relevado a la marginalidad, con escasa o nula presencia parlamentaria y, por supuesto, sin protagonismo en los medios de comunicación. Lamentablemente, el auge de la extrema derecha a nivel mundial —y específicamente la extrema derecha populista— además de su ímpetu constante en hacer ruido ha hecho que se les diera un protagonismo que realmente no tenían ni deberían tener. Y ahora mismo, supone una amenaza a nivel estatal: una evidencia son las elecciones en Andalucía, consiguiendo 12 escaños e instalándose en las instituciones autonómicas. Mientras tanto, Vox también gana presencia en nuestras comarcas, esta ola mediática ha hecho reactivar grupos locales, contagiando estos contenidos reaccionarios a la convivencia de nuestros pueblos.

Dicho y hecho, ya están denunciando y criminalizando a todos los colectivos antifascistas, movimientos sociales y partidos que están interponiéndose en su camino para darse relevancia y, una vez más, imponer su imaginario discursivo. Su programa plantea medidas racistas, con atención especial en cuestiones sobre el islam, propagando así una fuerte islamofobia, posicionándose en cosas como: cierre de “mezquitas fundamentalistas”, “expulsión de imanes que propagan el integrismo”, “deportación de inmigrantes ilegales”… y como caracteriza a la extrema derecha, también suponen un peligro contra la vida de las mujeres y las personas LGTBI con una clara propuesta de recortar derechos básicos, eliminando la ley de violencia de género, prohibiendo el aborto, estigmatizando a las personas trans, etc. Aún así, sabemos que si crecen las consecuencias serán mucho peores. Vox abre el camino para dar cabida a grupos puramente fascistas, por eso mismo, no podemos normalizarlos.

¿Qué convivencia tienen Vox, y el resto de movimientos de extrema derecha “nacional revolucionaria”?

En este apartado intentaremos prestarle atención a la convivencia de las diferentes corrientes de extrema derecha que conviven en las comarcas del sur del País Valencià. Los grupúsculos neofascistas, como son Lo Nuestro y el nuevo centro neonazi, El Galeón, parece que están esperando a ver cómo se desarrolla Vox de cara a las elecciones. El crecimiento de Vox les puede resultar útil para estandarizar sus ideas, dado que les abona un terreno con margen para seguir ensanchándose. Así pues, se mantienen en un espacio cómodo, conscientes de que ahora el foco mediático está en Vox, y mientras les facilita el paso para continuar articulando su movimiento, esperan su turno.

Sin embargo, el nacimiento de Crida Contra el Racisme ha ayudado a frenar su crecimiento en las comarcas donde ha tenido presencia. Este movimiento amplio y unitario contra el fascismo y el racismo lleva más de un año trabajando para desenmascarar a estas organizaciones específicamente y combatir el racismo en general, mediante una campaña constante de denuncia y trabajo pedagógico.

Durante este año se han llevado a cabo muchas acciones para tejer unas comarcas interculturales y detener el fascismo: declaraciones institucionales en los diferentes pueblos de las comarcas de L’Alcoià-Comtat, Baix-Segura y Vinalopó Mitjà contra el fascismo y el racismo con la intención de detener la ocupación de espacios públicos donde perpetran acciones xenófobas —con bastante éxito—, charlas explicativas, talleres para desmitificar rumores contra el racismo, tabletas informativas en festivales de música, encuentros interculturales, material informativo, concentraciones, movilizaciones vecinales… poco a poco, y ensanchando la base cada vez más diversa, se ha construido un movimiento amplio que ha permitido señalar a los grupos fascistas y dificultarles la tarea. Aún así, no están desactivados, están llevando su trabajo a lugares donde tienen más facilidades, y consolidándose como movimiento en Murcia, especialmente. Por otra parte, la nueva sede neonazi está empezando a arrancar en el municipio de Elda, con el riesgo de que pongan en marcha un proyecto consistente y sea mucho más difícil hacerles frente, han tenido dificultades por las presiones de los movimientos sociales y la condena unitaria del ayuntamiento.

La plataforma Crida Contra el Racisme está iniciando una campaña de denuncia, pero todavía es demasiado pronto para ver resultados importantes, hay que seguir fortaleciendo el movimiento unitario contra el fascismo y el racismo en cada barrio, pueblo y comarca para construir la sociedad intercultural, tolerante y acogedora que queremos, porque la primera condición para ser demócrata es ser antifascista.

[1] Lagunas, J.C. (2017). “La Nova Pell de la Ultra Dreta”. El Temps, (1723). Recuperado de: https://www.eltemps.cat/article/1629/la-nova-pell-de-la-ultradreta-lonuestro


Jorge Mancebo es activista de Crida Contra el Racisme.

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