Las protestas por el agua tóxica en Basora, Irak, se convierten en ira contra la corrupción y el sectarismo

Nick Clark

Las protestas estallaron en Irak en la ciudad de Basora la semana pasada. La gente asaltó e incendió las oficinas gubernamentales indignada por el suministro de agua tóxica, los cortes de energía y la corrupción. Miles de personas tomaron las calles durante varios días de protestas la semana pasada.

Las movilizaciones se produjeron al conocerse la noticia de que unas 17.000 personas habían sido hospitalizadas recientemente tras beber agua contaminada y que muchas más podrían haberse visto afectadas.

La crisis de contaminación del agua ha durado semanas. Los hospitales han tenido problemas desde principios de agosto para hacer frente a la cantidad de pacientes que padecen enfermedades causadas por el consumo de agua tóxica.

Contaminación

La dirección de salud de Basora informó del 100 por cien de contaminación química y el 50 por cien de contaminación bacteriana en el suministro de agua de la ciudad. El escándalo sigue a la escasez de energía y la ira generalizada hacia la corrupción, el desempleo y la pobreza.

Los manifestantes han asaltado casi todos los edificios del gobierno en la ciudad, así como las oficinas del partido gobernante Dawa de Irak. También cerraron el principal puerto marítimo de Irak, Umm Qasr.

El manifestante Edward Maki Shaker le dijo al sitio web Middle East Eye que las protestas fueron una “revolución”. “Estamos gobernados por un grupo de delincuentes”, dijo.

La policía y los soldados iraquíes respondieron con palizas, gases lacrimógenos e incluso munición real. Al menos 12 personas han muerto durante las protestas. Las protestas son las más importantes desde que una ola de manifestaciones barrió el sur de Irak en julio de este año.

Han concentrado la ira en la pobreza que es un legado de la invasión en 2003 por EEUU, y en el gobierno corrupto y sectario que éste instaló.

Tras derrocar al dictador iraquí Saddam Hussein, Estados Unidos impulsó una serie de reformas de libre mercado que privatizaron gran parte de los servicios del gobierno iraquí.

Los ingresos petroleros representan más del 90 por ciento de los ingresos estatales de Irak. Sin embargo, aunque Basora se encuentra en los vastos campos petrolíferos de Irak, la gente común de allí ve pocos beneficios.

Estados Unidos también instaló un gobierno basado en la división entre las sectas musulmanas chiítas y sunitas. Sin embargo, las protestas en Basora, una ciudad mayoritariamente chiíta, están en contra del gobierno dominado por los chiítas. También apuntan al vecino Irán, un estado de mayoría chiíta, que recientemente cortó el suministro de electricidad de Irak.

Corrupción

Y en las elecciones parlamentarias de principios de mayo, una coalición que se oponía al sectarismo y la corrupción —la Alianza Sairoon— obtuvo el mayor número de escaños.

Un nuevo gobierno aún está por formarse. El líder de Sairoon, Moqtada al-Sadr, pidió al primer ministro la renuncia cuando las protestas alcanzaron su punto álgido la semana pasada.

Los organizadores de la protesta suspendieron las manifestaciones el domingo luego de recibir presuntamente amenazas de muerte por parte de las milicias respaldadas por Irán. “Vamos a suspender las protestas ahora para evitar un baño de sangre, y volveremos con un nuevo enfoque”, dijo el activista Naqeeb al-Luaibi. “No nos daremos por vencidos hasta que se cumplan nuestras demandas.”


Este artículo fue publicado en Socialist Worker, periódico del SWP, organización hermana en GB de Marx21.

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