Clase, discapacidad y opresión

Roger Lewis

[Català]

La visión general de las personas discapacitadas es que siempre hemos sido un grupo especial de gente, limitada por una pérdida de habilidades debida a una disfunción física, sensorial o mental. Según el impedimento esto es más evidente o menos, pero generalmente se nos ve como a diferentes, fuera de “lo normal”. Seres humanos pero, de alguna manera, no tanto.

Como socialistas, pensamos que al mirar más de cerca la realidad de las personas discapacitadas a través de la historia y en diferentes épocas, vemos emerger una imagen distinta.

Antes que nada, una aclaración sobre el lenguaje. En este artículo utilizaré el término “personas discapacitadas”. No “gente con discapacidades”. Me referiré a condiciones físicas, sensoriales y mentales como “impedimentos”. Este lenguaje viene del movimiento de personas discapacitadas, particularmente del movimiento por los derechos de las personas discapacitadas en Gran Bretaña en los años 70 y 80. Explico esto con más detalles en otro apartado del artículo.

Discapacidad a lo largo de la historia

Hoy en día tenemos una gran cantidad de restos fósiles de todo el mundo que muestran que en tiempos prehistóricos, las personas con impedimentos vivían, eran aceptadas y tenían apoyo dentro de sus comunidades. Tenemos numerosos ejemplos de esqueletos fósiles de nuestros ancestros humanos que muestran individuos que vivieron con lesiones muy severas durante largos períodos de tiempo. Lesiones que incluyen piernas rotas, fracturas de cráneo y lesiones de espalda que habrían incapacitado por completo al individuo durante muchas semanas o incluso meses.

En las comunidades prehistóricas en las que vivían, estas personas simplemente no podrían haber sobrevivido sin una comunidad que las cuidara y protegiera.

Durante el período de la historia clásica antigua vemos una variedad de ejemplos de cómo las personas con impedimentos fueron vistas y tratadas de forma muy diferente a nuestras percepciones actuales. En la cultura griega, en Esparta en particular, cualquier bebé que mostrase algún tipo de anomalía probablemente era abandonado y expuesto para que “la naturaleza determinara su destino”. Sin embargo, en la sociedad azteca, la ceguera se consideraba como una marca de espiritualidad sobrenatural siendo honrada y reverenciada.

Hay muchos otros ejemplos, tanto positivos como negativos, pero la cuestión aquí es que las actitudes hacia la discapacidad no son fijas, sino que son un reflejo de las actitudes existentes en las diferentes sociedades en diferentes momentos.

Ahora, pensemos en las sociedades medievales europeas. La gente vivía en pequeñas comunidades autosuficientes. Toda la comunidad participaba en la vida diaria y en el trabajo necesario para mantener a la comunidad. Las personas sordas no se encontraban particularmente desfavorecidas en estas sociedades. Tenemos ejemplos históricos de comunidades donde la mayoría de la gente aprendía a comunicarse usando signos y gestos y donde desarrollaban un enfoque común para la comunicación. Las personas que no podían caminar o que eran ciegas podían tejer, hacer ollas, cocinar y hacer muchas tareas útiles. La vida era difícil, pero no era necesario excluir a las personas con impedimentos que podían hacer un trabajo útil y contribuir a la comunidad en general.

La Revolución Industrial cambió todo esto. Comunidades enteras se vieron arrastradas hacia ciudades en expansión. La industria casera dio paso a la fábrica y a la maquinaria industrial a gran escala. Las personas con impedimentos simplemente ya no encajaban en el proceso de fabricación y eran vistas como menos productivas en el mejor de los casos o, simplemente, como una carga improductiva. Las grandes familias, que habían sido capaces de acomodar a sus miembros discapacitados, se rompieron para seguir el nuevo modelo de familia nuclear que mejor servía a la nueva clase capitalista de propietarios de talleres y fábricas.

Entonces, vemos a las personas discapacitadas junto a las personas mayores, convertidas en un gasto para los escasos recursos familiares, o excluidas de las familias por completo y abandonadas a mendigar, morir de hambre o ser forzadas a trabajar en asilos de pobres.

Junto a este proceso, se desarrolló un nuevo lenguaje que contribuyó a justificar esta separación de las personas discapacitadas en la categoría del “otro”.

Se desarrolló la medicalización de la discapacidad, clasificándonos por definiciones de deterioro, condición y enfermedad. Esta es esencialmente la forma en que las personas discapacitadas han sido vistas y tratadas hasta finales del siglo XX.

Necesitamos tener claro entonces que esto no es más que una construcción social desarrollada bajo el capitalismo, como consecuencia directa de las relaciones de producción capitalista y la necesidad de que las industrias compitan para ser más eficientes y así producir las máximas ganancias. En pocas palabras, esto refleja una relación económica.

No hay nada natural o inevitable en la exclusión de las personas discapacitadas del trabajo o de la plena participación en la sociedad.

Resistencia y la lucha por los derechos civiles y la inclusión

La National League of the Blind and Disabled (Liga Nacional de Ciegos y Discapacitados) se formó en Gran Bretaña en 1899. Se afilió al TUC, la central sindical, en 1902. En 1920 organizó una manifestación en la Plaza Trafalgar, Londres, con 200 socios, pero recibieron el apoyo de miles de personas no discapacitadas. Enarboló el lema “Justicia, no caridad”, que sigue siendo un lema del movimiento en la actualidad.

Sin embargo, fueron las enormes luchas sociales de finales de la década de 1960 las que provocaron un fuerte resurgimiento del movimiento de las personas discapacitadas.

Tras el movimiento por los derechos civiles, el movimiento de mujeres y la organización de gays y lesbianas en EEUU, un pequeño grupo de estadounidenses discapacitados, principalmente de la Universidad de Berkeley en California, se inspiraron en estos eventos para organizarse e iniciaron el Movimiento de Vida Independiente.

Este movimiento se afianzó en Gran Bretaña y una serie de personas discapacitadas se organizaron en un grupo llamado Unión de Impedidos Físicos Contra la Segregación, UPIAS.

Una figura destacada en este movimiento fue Vic Finkelstein, ex veterano del movimiento Anti Apartheid en Sudáfrica, donde había sido encarcelado por su activismo. Vic se había roto la espalda en un accidente de rugby y se mudó a Gran Bretaña para ir a la unidad de lesiones espinales de Stoke Mandeville. Vic y Mike Oliver crearon lo que hoy conocemos como el Modelo Social de la Discapacidad, a partir de un análisis marxista de la opresión representado en el modelo descrito anteriormente.

Hasta este momento, a los individuos discapacitados se los describía como lisiados, impedidos, minusválidos o personas con discapacidad.

Finkelstein y Oliver argumentaron que esto se enfocaba en la pérdida o restricción física, mientras que la exclusión y limitación de las personas discapacitadas provenía de la forma en que se organizaba y diseñaba la sociedad y de las actitudes negativas desarrolladas hacia las personas discapacitadas. Como resultado, eligieron el término personas discapacitadas, indicando que la discapacidad era una construcción externa que se nos imponía desde la sociedad.

Usaron el término impedimentos para describir las condiciones físicas, sensoriales o mentales y, como tal, algo totalmente distinto y separado de nuestra posición en la sociedad.

Esto significaba que podíamos comenzar a hacer campañas para mejorar la accesibilidad, mostrando que nuestra exclusión del transporte público, edificios, lugares de trabajo y escuelas se debía a un diseño deficiente, como el uso de escaleras sin rampas; la ausencia de ascensores, asientos adaptados o espacios para sillas de ruedas; la falta de lenguaje de signos o Braille, etc.

El movimiento de personas discapacitadas desarrolló otro lema como eje de su movilización: “Nada sobre nosotros sin nosotros”.

Desobediencia civil

En Gran Bretaña, un grupo de activistas discapacitados, Direct Action Network, DAN, comenzó a utilizar tácticas de acción directa como encadenarse a autobuses de Londres inaccesibles y aplicaron tácticas similares en edificios públicos para destacar y llamar la atención sobre su exclusión. Obtuvieron un apoyo público importante y, poco a poco, consiguieron la introducción de leyes con medidas para abordar la exclusión física de personas discapacitadas de edificios públicos y del transporte público.

Desde el colapso financiero de 2008, hemos visto un intento determinado —primero con las políticas neoliberales del Nuevo Laborismo de Tony Blair y desde 2010 a manos del gobierno de coalición liderado por los conservadores— de utilizar la política de austeridad para hacer retroceder muchos de los avances que la gente trabajadora había conquistado en luchas anteriores, y esto incluye los derechos de las personas discapacitadas.

La reforma del sistema de prestaciones sociales, introducida por primera vez por Blair, utilizó expresiones como “gorrones de ayudas” y “dependencia de las prestaciones” para hacer girar, con mucho éxito, a la opinión pública contra las personas que cobraban ayudas sociales. Cientos de miles de personas discapacitadas han perdido sus prestaciones parcial o totalmente y han sido perseguidas sistemáticamente a través de evaluaciones de salud seriamente defectuosas y desacreditadas. Se ha impulsado a decenas de miles de personas a quitarse la vida por desesperación.

Durante los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, los incidentes de delitos de odio hacia la discapacidad aumentaron alrededor del 60%. Las encuestas mostraron que se creía que alrededor del 40% de las ayudas relacionadas con la discapacidad se reclamaban de manera fraudulenta. La cifra real es menor al 0,5%.

Sin embargo, ha habido resistencia ante estos ataques.

En 2010, un pequeño grupo de activistas discapacitados se unieron y formaron el grupo del que soy miembro: Disabled People Against Cuts (“Personas Discapacitadas Contra los Recortes”), o DPAC, pronunciado Di-Pac.

Hemos utilizado una combinación de actos muy visibles de desobediencia civil y acción directa, incluyendo bloqueos en la Plaza Trafalgar y en el puente de Westminster, así como intentos de asaltar la cámara de debate del Parlamento para resaltar las injusticias a la que las personas discapacitadas nos enfrentamos, y hemos ganado un enorme apoyo y respeto entre todo el movimiento sindical y más allá.

DPAC tiene decenas de miles de seguidores y seguimos luchando por los derechos de las personas discapacitadas.

También hemos forjado vínculos con grupos y activistas discapacitados a nivel internacional, incluyendo Grecia, Canadá, Irlanda, EEUU y más recientemente Catalunya.

Conectamos la lucha por los derechos de las personas discapacitadas y nuestra plena inclusión en la sociedad con la lucha contra el capitalismo; creemos que esto requiere un enfoque internacional, uniendo no sólo a las personas discapacitadas de todo el mundo, sino a todas las personas excluidas, desfavorecidas, discriminadas y explotadas.


Roger Lewis es militante del Socialist Workers Party (organización hermana de Marx21) y activista en Disabled People Against Cuts, DPAC

  • Nota de la traducción: Hemos intentado ser fieles al traducir la terminología utilizada por el autor. Sin embargo, es posible que ésta no se corresponda exactamente con la utilizada mayoritariamente por las personas de este colectivo en el Estado español.
  • Vídeo de una acción de DPAC, un bloqueo de una carretera importante del centro de Londres:

 

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